La broma de la escultura en el museo

Es la típica. Alguien prepara una cámara oculta, arma una puesta en escena con una advertencia gancho y espera que el público muerda el anzuelo. Pues bien, el artista Erik Pilot esculpió la cabeza de un hombre y en la vitrina puso el siguiente cártel de alerta: “Cuidado, no lo mire a los ojos”. ¡Y adivinen qué pasó!
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