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Viernes 30 de julio de 2010
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08:33 | jueves, 27 de marzo de 2008 Noticias | Ciudad y Región
“Si hoy lloviera como en marzo de 2007, nos volveríamos a inundar”
Los vecinos de la zona Nuevo Alberdi protestan por el retraso en las obras de infraestructura que impedirían una nueva inundación en la zona, tal como la que se produjo hace un año. Para el municipio, el ritmo de los trabajos es el previsto
Una vista aérea del barrio bajo el agua.
Una vista aérea del barrio bajo el agua.  
Hace un año Rosario amanecía con la ingrata incertidumbre de la posibilidad del desborde de la cuenca del Ludueña, tras un temporal de lluvia cuyo caudal superó todas las previsiones. Los especialistas en climatología explicaron que se trataba de una precipitación que suele tener una recurrencia de 100 años.

La crítica situación se debió, según estimaciones oficiales, al importante volumen de agua caída y a la aparición de canales clandestinos que drenaban el agua de los campos hacia zonas más bajas y a fines de marzo de 2007. El agua superó los límites de la cuenca y se adentró unos 150 metros, dejando anegadas las viviendas más cercanas a las márgenes, en una extensión aproximada de 700 metros.

Desde entonces, se produjo una importante movilización de los vecinos de los barrios del noroeste de la ciudad afectados que salieron a buscar la respuesta oficial, no sólo para paliar las necesidades más urgentes del momento (vivienda, alimentos y atención sanitaria) sino también para encontrar soluciones a futuro.

Pero a un año de lo ocurrido, los damnificados de entonces insisten en afirmar que las grandes obras de infraestructura anunciadas por la provincia y el municipio no se concretaron. “Si hoy volviera a caer tanta agua de golpe como pasó el año pasado, nos volveríamos a inundar” asegura a Rosario3.com, Juan Monteverde, del Grupo Independiente Rosarino Organizado Solidariamente (Giros) que desde hace cuatro años trabaja en la zona de Nuevo Alberdi y Cristalería junto con los vecinos para hallar soluciones a éste y otros problemas colectivos.

Desde el municipio, la mirada es otra. Y si bien aceptan que aún falta un año más para que las obras que evitarán nuevas inundaciones estén finalizadas, destacan que la mayoría de ellas ya están en vías de ejecución. “Ya estamos trabajando en el ensanchamiento del Ludueña y del canal Ibarlucea", explica el director de Hidráulica de la Municipalidad, Carlos Del´Oro, y añade que ya se construyó la mitad del puente sobre Baigorria y aproximadamente el 40 por ciento de las obras correspondientes a los puentes ubicados sobre la ruta 34 y sobre bulevar Bouchard.

Lo más difícil de concretar, según el funcionario, es el retiro de los asentamientos que están emplazados a ambas márgenes del Ludueña y que necesitarán no sólo una nueva localización, sino también –remarca Giros– una nueva fuente de ingresos, ya que muchas familias de la zona rural que serán desalojadas tienen como principal actividad económica la fabricación de ladrillos en los hornos instalados en el predio sobre el cual se extenderá en el futuro el canal.

“En cuatro o cinco meses estará listo un estudio de rehidrología –aclara Del´Oro– del que participan la Municipalidad, la provincia y la facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Rosario, y que permitirá conocer qué cambios se han producido en la cuenca hídrica en los últimos años y cuáles son las obras que harán posible una solución del problema a largo plazo”.

Una opción sería, según el municipio, la construcción de una nueva presa retardadora que se agregaría a la del Ludueña; y otra, un canal a cielo abierto que derive el agua directamente al río Paraná. “Ambas alternativas demandarían un tiempo considerable y un presupuesto muy grande, por lo cual es importante que se evalúen todos los aspectos, antes de decidir”, afirmó el funcionario.

“Este jueves, a las 15 en el barrio Nuevo Alberdi –convoca Monteverde– se realizará un acto conmemorativo de lo ocurrido hace un año y se colocará una placa recordatoria que dirá «Zona aún inundable, periferia en disputa», haciendo alusión a la falta de obras y a la especulación inmobiliaria que eso genera”. Según la agrupación, algunos vecinos ya han recibido la oferta de empresas inmobiliarias que tienen interés en adquirir los terrenos a los precios actuales –bajos, dadas sus condiciones de anegabilidad– para construir en el futuro un barrio privado en esa zona.
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