Unión y Belgrano llegaron a esta undécima fecha separados por ocho puntos, pero ambos están 'formateados' de maneras parecidas por sus experimentados entrenadores Leonardo Madelón y Ricardo Zielinski.

Un 4-4-2 rígido, con doble cinco raspador y dos volantes externos de buen pie, más dos delanteros de los cuales uno es puro y el otro mediapunta, conforman las estructuras de los santafesinos y los cordobeses, lo que los llevó a perder muy poco en este torneo, donde los segundos pelean arriba y los primeros tratan de hacer pie después de su ansiada vuelta a la máxima categoría del fútbol argentino.

En el colmado estadio 15 de Abril, sin embargo, no se observó un partido de ajedrez, sino un Belgrano al que pareció hacerle mal su prematura conquista (10 minutos del primer tiempo), que concretó con un "fierrazo" un jugador fino como Lucas Zelarayán, quien así le puso la rúbrica a una excvelente jugada colectiva del "celeste", que hizo bascular el balón de derecha a izquierda para concretar por el medio.

La supremacía de los visitantes se extendió apenas hasta el cuarto de hora inicial, porque a partir de entonces el dueño de casa comenzó a hacerse fuerte con el buen pie de Sebastián Villar y el zurdo ex Aldosivi Ignacio Malcorra, que hacía estragos con su precisa pegada para el fuerte juego aéreo local, tanto con acciones colectivas como de pelota parada.

Y este punto, que curiosamente también es uno de los fuertes de los de Córdoba, en esta oportunidad quedó expuesto como una debilidad, al punto que por esa vía y desde un tiro de esquina lanzado desde la derecha por el rionegrino llegó la paridad merced a un cabezazo preciso del capitán Leonardo Sánchez.

Recién se había superado la media hora del primer período cuando sobrevino esta contingencia que, paradójicamente, no cambió el rumbo del partido.

De hecho el albirrojo se sintió estimulado por esa igualdad y lo demostró durante todo el segundo tiempo, que dominó de punta a punta hasta hacerse claro merecedor de la victoria, ya que esos 45 minutos finales se jugaron en su mayor parte en territorio cordobés.

Los de Zielinski solamente sobrevivían al empeñoso dominio unionista porque Zelarayán tiene las características de los "distintos" y siempre que la pelota le llegó a los pies le dio un destino atinado hacia sus compañeros y peligroso para sus rivales.

No pudo ser esta vez para Belgrano, que cortó una racha de cinco victorias consecutivas, pero a la luz de lo observado, y sobre todo cuando se quedó con 10 hombres por la expulsión del ingresado Pier Barrios por un codazo a Villar cuando restaban casi 10 minutos para el final, fue un punto para sumar.

Y para Unión, que después de mantener un invicto importante desde varias fechas antes de terminar la pasada B Nacional, se cayó en las últimas jornadas, también fue valiosa la cosecha frente a un rival duro y encumbrado, sobre todo pensando en el promedio del tercio inferior de la tabla.

En la próxima jornada, la duodécima, ambos serán locales: Unión recibirá a otro recién ascendido como el misionero Crucero del Norte, mientras que Belgrano hará lo propio con el castigado Arsenal, de Sarandí.