La costumbre de cruzar las piernas muchas veces fue considerada como perjudicial para la salud. En general se creyó que podría provocar varices o inconvenientes en la presión arterial. Incluso algunos estudios científicos avalaban esas afirmaciones propias del “saber popular”. Sin embargo, nuevas investigaciones relativizan esas posturas.

Una publicación de Medical Daily que reproduce el sitio español 20minutos.es afirma que las varices suelen aparecer con la edad por diferentes causas. El doctor Jon Modrall, cirujano vascular de la Universidad de Arkansas, asegura que "no las provocan y tampoco son la principal postura que lleva a ellas”.

Por el contrario, las varices “resultan de un problema intrínseco con las propias venas y existen otras posturas que pueden provocar antes su aparición, como pasar largas jornadas de pie".

Sobre la influencia de las piernas cruzadas en la presión arterial, un estudio de 2007 encontró que cruzar las piernas a la altura de la rodilla mientras estaba sentado provocaba un aumento de la presión arterial, algo que no ocurría si se cruzaban a la altura de los tobillos.

No se trata de algo que agrave en exceso nuestra salud cardiovascular, sin embargo, si la persona sufre riesgo de coágulos, sí es aconsejable consultar con el especialista si esta postura es o no recomendable al sentarse.

Por último, existe la creencia popular de que esta postura provoca problemas circulatorios a largo plazo, algo que es comúnmente creído en base a que tiene la capacidad de dormir las piernas, enrojecer la zona, o provocar cosquilleo tras varios minutos.

Lo malo, tanto en este caso como en los anteriores no es la postura sino el tiempo que se dedica al sedentarismo, que sí puede repercutir en una mala salud cardiovascular.

De hecho, permanecer mucho tiempo en una postura poco ergonómica puede tener efectos en la salud desde diferentes puntos de vista, especialmente el traumatológico.