Cuando una mascota no es el mejor amigo para nuestra salud

Las personas con alto riesgo de enfermedad, debido a su estado inmunológico, no son conscientes de los peligros para la salud que puede tener un animal doméstico

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 Las mascotas, asegura una investigación que se publica en “Canadian Medical Association Journal” pueden transmitir infecciones, especialmente a aquellas personas con sistemas inmunes débiles, como los niños pequeños, las mujeres embarazadas y las personas mayores.

Las encuestas indican que la población general, y más específicamente las personas con alto riesgo de enfermedad asociada a los animales, no son conscientes de los peligros vinculados a las prácticas de alto riesgo con las mascotas. Por ejemplo, según este estudio, el 77% de los hogares que adquirió una nueva mascota después de un diagnóstico de cáncer ésta era de alto riesgo, según Jason Stull, de la Universidad Estatal de Ohio(EE.UU.).

La revisión señala qué tipos de infecciones, cómo se transmiten de los animales domésticos, la prevención y el papel de los profesionales médicos. “Los estudios sugieren los médicos no preguntan regularmente acerca de los contactos con mascotas, ni tampoco hablan sobre los riesgos de enfermedades zoonóticas con los pacientes, independientemente de su estado inmunológico”, escribe Stull.

Perros, reptiles o roedores

Lo cierto es que las mascotas pueden transmitir enfermedades. Por ejemplo, perros, gatos, roedores, reptiles y anfibios pueden transmitir la salmonela, bacterias resistentes a múltiples fármacos (incluyendo 'Clostridium difficile'), 'Campylobacter jejuni' y otras enfermedades, además de parásitos como la anquilostomiasis, lombrices intestinales y toxoplasma también. Las infecciones se pueden contraer mediante picaduras, rasguños, saliva y contacto con las heces. Reptiles y anfibios pueden transmitir la enfermedad de forma indirecta. “Se estima que los reptiles y anfibios son responsables del 11% de todas las infecciones por 'Salmonella' esporádicas entre los pacientes menores de 21 años y no es necesario el contacto directo con estos animales para la transmisión zoonótica”, escriben los autores.

“En el estudio, el 31% de los casos de salmonelosis asociados con reptiles ocurrió en niños menores de 5 años de edad y el 17 por ciento eran niños de 1 año o menos; unos resultados ponen de relieve el aumento del riesgo en los niños y la posibilidad de que la Salmonella asociada con reptiles se transmita sin contacto directo con el animal o su recinto”, agregan.

Para las personas sanas, el riesgo de enfermedad relacionada con un animal es bajo, pero no así para las personas vulnerables, como los recién nacidos, los niños con leucemia y los adultos con cáncer.

“Teniendo en cuenta los beneficios de la propiedad de los animales y la resistencia de los pacientes a renunciar a sus mascotas, estos hallazgos ponen de relieve la importancia de seguir precauciones específicas -afirma Stull- . Los pacientes con alto riesgo y sus familias deberían vigilar más la salud de sus mascotas y tomar precauciones para reducir la transmisión de patógenos”, aconseja, puesto que entiende que pasos simples pueden reducir drásticamente el riesgo.

Entre las recomendaciones para reducir la transmisión de la infección están: el uso de guantes de protección para limpiar acuarios y jaulas y quitar las heces; lavarse bien las manos después del contacto con la mascota; no dejar que las mascotas laman las caras; cubriendo sus cajas de recreo cuando no estén en uso; evitar el contacto con animales exóticos; la limpieza y desinfección periódica de las jaulas de animales, sus áreas de alimentación y sitios en los que duerme y colocar las cajas de arena lejos de las áreas donde se preparan alimentos y se come.

Los expertos concluyen que conviene esperar para adquirir una nueva mascota hasta que el estado inmunológico haya mejorado y programar regularmente visitas veterinarias para evitar infecciones. Asimismo, los autores del trabajo proponen que los médicos y otros profesionales de la salud pregunten sobre las mascotas y repitan las preguntas a la luz de la enfermedad en personas vulnerables, así como que asesoren sobre los peligros de tener una mascota y cómo reducir los riesgos de patología.

 

Fuente: abc.es

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