De infractores a víctimas: la pesadilla de recuperar el vehículo del corralón

Las grúas del Estado y las privadas trabajan día y noche sin parar en el acarreo de motos y autos en infracción. Los depósitos de calle Moreno y de zona oeste están saturados. Pero después el trámite es engorroso y no hay personal suficiente. Largas esperas en pequeñas oficinas o bajo el sol forman parte de la “odisea de Tránsito”. Testimonios e imágenes

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El accionar de las grúas que acarrean autos y motos en infracción en las calles de Rosario es incesante: trabajan de día, de tarde, de noche y los fines de semana. Los depósitos de calle Moreno y de zona oeste están repletos de vehículos. Pero el sistema tiene un talón de Aquiles: tanto despliegue para sancionar no tiene como correlato una atención mínima adecuada en las oficinas y los infractores que buscan recuperar sus vehículos se convierten en víctimas de una larga pesadilla burocrática. “Para multar están todos pero para atender después no hay nadie. Es todo para recaudar”, protestaron los damnificados apretados en una pequeña sala desbordada de gente, alguno incluso descompuesto por el calor de la espera en plena calle.

Ese cuello de botella, que se evidencia en la Oficina de Liberaciones (Tribunal de Faltas) de Moreno y Ocampo, es la consecuencia de una lógica al menos cuestionable. Según dijeron a Rosario3.com desde la Dirección de Tránsito, las grúas y el personal de esa sección dependen de la Secretaría de Control y Convivencia Ciudadana pero su jurisdicción termina cuando dejan el vehículo incautado en el corralón. Desde ese punto, tanto los corralones y la oficina del Tribunal de Faltas, son del área de Gobierno municipal. 

Tránsito dispone de siete grúas a la mañana (cinco del Estado local y dos de la empresa privada Tránsito Rosario -concesionaria del estacionamiento medido-), seis a la tarde (cuatro y dos, respectivamente) y tres durante la noche (dos y una), con un refuerzo cuando se hacen los controles del alcoholemia.

Esa cantidad de recursos sumados los agentes implicados genera un ingreso (cada acarreo de un auto sale 460 pesos que paga el infractor) pero contrasta con los dos o tres empleados (del área de Gobierno) que después deben atender a todos los penalizados en la “oficina de guardia” del corralón (la puerta) y la de la Liberaciones del Tribunal de Faltas. Allí empieza "la odisea" de los infractores, que mutan a víctimas.

Jueves 14 de enero

Es mediodía de un jueves caluroso en la oficina de Moreno y Ocampo. La temperatura supera los 31 grados y la térmica trepa un poco más adentro del pequeño cuadrado de cemento. Las ventanas abiertas y un ventilador que escupe calor no ayudan. Martín Ferreira ve que en la vereda -donde también hay gente que espera- Ramón Verón tiene una gaseosa y sale despedido hacia ella.

- Maestro, me da un poco.

- Sí, toma.

- Disculpame pero recién me descompuse, me bajó la presión.

Martín se refresca. Dice que recién fue al baño a vomitar. Cuenta que el lunes pasado le llevaron la moto porque no tenía casco. Cometió una infracción y está dispuesto a pagar. Pero el calor y "los nervios" por la espera de los últimos días lo afectaron. “Estoy desde el lunes con esto. Yo trabajo con la moto en una cadetería. Esto es una burocracia espantosa. Hoy vine temprano para terminar el trámite pero ya es más de la una del mediodía y mi mamá, que me cuida a la nena de dos años y medio, se tiene que ir a trabajar a las dos. Yo ya perdí tres días de trabajo y también mi mamá va a tener que faltar ahora. Por una falla se arma toda una cadena. Somos laburantes, no nos pueden hacer esto”, relató a Rosario3.com.

Ramón Verón, el de la gaseosa, es un albañil que se pidió la jornada para acompañar a su hijo -con una pierna lesionada- a recuperar su rodado. “Tenía el casco pero no abrochado y mal el caño de escape y le sacaron la moto el lunes. Acá hay un solo empleado para hacer el trámite. Esto tendría que ser más ágil, más rápido. Pagar hay que pagar pero que no te hagan perder tanto tiempo”, se queja.

Al lado suyo, Andrés Baéz, de 72 años, se acomoda bajo la sombra de un árbol. Llegó a las 7 para recuperar la moto que usa para vender torta frita. Sobrevive con eso. Se la llevaron el lunes y si logra terminar el trámite deberá ir a buscarla al corralón de Presidente Perón al 8.000, en la otra punta de la ciudad. “No sé porqué la llevaron para allá pero tendré que ir”, dice y lamenta el monto de la multa, más acarreo y la estadía: mil pesos.

Ramón y Andrés en la puerta del Tribunal de Faltas de calle Moreno (Rosario3.com)

 

En una de las paredes de la oficina, una fotocopia anuncia los valores que aumentaron desde enero. El acarreo cuesta 464 pesos para autos y 95 para motos. La estadía: 42 pesos y 21, respectivamente. Se cobran todos los días, aunque sea feriado o fin de semana, y a pesar de que la burocracia no es precisamente ágil. “Mientras nos demoran, la estadía corre”, dice Gustavo.

“Es para recaudar, te lo dicen los mismos zorros”, comenta Gustavo. “Esto es inhumano, sólo para cobrar en el banco acá al lado hacen rápido, después nadie te da información”, agrega Jorge. Las condiciones de espera no son las mejores. “Es un fuego ahí adentro. No hay aire acondicionado, ni agua, ni nada. Hay poco personal y mal repartido”, añade Ramón.

Cuando Ramón habla de “ahí adentro” señala el interior de la oficina de Liberaciones para realizar el trámite para recuperar el vehículo secuestrado en alguno de los corralones. Hay nueve sillas, todas ocupadas, y un par de personas paradas en el centro; casi sin lugar entre unos y otros. Allí está Gustavo, empleado del Pami que llegó a las 6.20 para recuperar su moto y casi seis horas después sigue dando vueltas y también Jorge. 

Inquieto, ya sin la gaseosa, Ramón mira desde afuera a los que están adentro, observa el cielo y se pregunta: “¿Y si llega a llover qué hacemos? Nos tenemos que ir, perder el turno y volver al otro día; con otra jornada de trabajo menos”. Martín Ferreira lo escucha pero no responde nada y se prepara para retomar la espera.

Paso a paso

Después del acarreo de un vehículo, el titular debe iniciar la búsqueda. Puede estar en el depósito de Moreno 2540 o en el de avenida Gallino 7900 (Presidente Peron 8.000). Tendrá que realizar una revisión técnica del auto, moto o camioneta y después resolver cualquier incidente o falta extra que presente. Eso deberá gestionarlo en la Oficina de Liberaciones de Moreno 2480. Quizás tenga que recurrir a su distrito o un juez de faltas. Más tarde deberá volver con todos los documentos aprobados y fotocopiados, pagar en el Banco Municipal el acarreo y la estadía (las multas son aparte) y volver a la Oficina de Liberaciones, donde -si cumple todos los requisitos- tendrá el papel para retornar al lugar del inicio: el corralón (si es que en el medio del trámite las grúas no movieron el vehículo a otro depósito). Ver más información acá.  Eso sí, cada paso puede llevar largas horas de espera.

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