Los genes del sistema inmune de hombres y mujeres se activan de diferente forma

Un estudio podra explicar por qué algunas enfermedades autoinmunes son más frecuentes en las mujeres que los hombres

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Hombres y mujeres son tan diferentes que hasta los genes de su sistema inmunológico se comportan de forma distinta. Lo acaba de ver un equipo de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford (EE.UU.) y, a pesar de que es todavía pronto, estas diferencias podrían explicar la mayor incidencia de las enfermedades autoinmunes como la esclerodermia, el lupus y la artritis reumatoide, en las mujeres.

Algunos genes están siempre activados, mientras que otros permanecen años en reposo o inactivos. Y mientras que unos genes pueden estar activos siempre en una persona, en otras siempre están apagados. Y hay otros genes que se encienden y se apagan. Son estos últimos los que más se relacionan con las enfermedades autoinmunes. Y ahora, de acuerdo con este trabajo que se publica en «Cell Systems», las mujeres y los hombres usan diferentes interruptores para encender muchos de los genes del sistema inmune.

Gracias a una nueva técnica desarrollada para medir la accesibilidad del genoma a elementos reguladores, explica el autor principal del estudio, Howard Chang, se ha podido obtener muestras de células vivas en tiempo real para ver lo que están haciendo.

Células T

Los científicos han obtenido muestras de sangre de 12 voluntarios sanos para medir cómo ciertos genes se encienden y se apagan, y cómo esto varía de individuo a individuo. Los investigadores analizaron exclusivamente a las células inmunes especializadas, llamadas células T, que son fáciles de aislar a partir de un análisis de sangre estándar y son un componente importante del sistema inmunológico.

Uno de los objetivos del estudio era establecer la actividad de estos genes de conmutación entre las personas sanas; de esa manera, cuando se hacen medidas similares en personas enfermas ya habrá información sobre lo que debe ser ‘normal’.

«Estábamos interesados en explorar el escenario de la regulación de genes directamente en personas vivas y ver qué diferencias había», señala. Así hemos visto que en los 12 voluntarios sanos, el 7% de los genes se enciende debido diferentes patrones en cada persona. Y dichos estos patrones persisten en el tiempo, como una huella digital única.

Pero el resultado más sorprendentemente del trabajo fue que el principal predictor de la tendencia de los genes a encenderse o apagarse «era el sexo». Según Chang, «el sexo era mucho más importante que todas las demás cosas que vimos, tal vez incluso juntas». Así, cuando el equipo midió los niveles de actividad de 30 genes de los 500 más importantes encontraron que 20 de estos 30 tenían una actividad diferente entre hombres y mujeres.

Fuente: abc.es

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