Quién es el agente de la GUM famoso por su voluntad y buena onda

Dirige el tránsito en Jujuy y Oroño, en la Calle Recreativa. Lejos del pitazo furioso, usa el humor para dirigir el tránsito. A diferencia del rechazo que generan muchos inspectores, es aplaudido por sus salidas ingeniosas. ¿Su secreto?: "Me divierto con lo que hago"

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Es domingo a la mañana y la Calle Recreativa congrega a miles de rosarinos en dos ruedas y a pie. Desde el bar de Jujuy y Oroño se escuchan las risas de ciclistas y peatones detenidos delante de las rayas blancas. Tanta alegría la despierta Omar García, un agente de la Guardia Urbana Municipal (GUM) que dirige el tránsito en esa esquina hace 4 años. Su particular forma de impartir educación vial, recurriendo al chiste, lo puso en boca de muchos y en tuits y comentarios de Facebook: ya es un "personaje" famoso.

¿Qué es lo que tiene este agente que es aplaudido por la gente, cuando gran parte de los inspectores municipales son criticados y resistidos por los ciudadanos?

En diálogo con Rosario3.com, García contó que goza de una personalidad distendida que logra desplegar en su trabajo. "No quiero ser vanidoso pero tengo buen carácter y me comunico mucho. Por eso opté por llamar la atención a los conductores y a los peatones pero con humor y la respuesta es muy satisfactoria", señaló.

García apela a comentarios graciosos para interpelar a los infractores, que despiertan la risa general. También regala llaveritos y mapas de Rosario a los que "hacen los deberes". Basta con pararse en esa esquina cualquier domingo para verlo interactuar con la gente que, incluso, ha llegado a aplaudirlo por sus gracias. Pero no todo es risa, porque detrás del comentario simpático, se desliza la información y con ello la promoción de la necesidad de cumplir las reglas de tránsito.

"Creo que el secreto es saber divertirse, yo me divierto con lo que hago y me alegra cuando la gente se me acerca", resaltó cuando se lo consultó sobre su propia "fórmula" del éxito.

Pero Omar tiene otras tareas dentro de la Municipalidad. Los días de la semana, se lo puede ver en la puerta del Palacio de los Leones, orientando a quienes ingresan. También ahí le encontró la vuelta: "Una vez un turista me preguntó algo sobre la ciudad y no pude responderle. Me dio mucha vergüenza y empecé a estudiar Historia de Rosario. Ahora doy charlas a las escuelas que vienen a visitar el Palacio y es muy gratificante", manifestó.

Finalmente, rescató el trabajo de sus pares, muy cuestionado en la ciudad. "Hay muchos que hacen mucho pero de esos, son pocos los que lo hacen notar. Trabajamos en una ciudad de más de un millón de habitante, es lógico que no conformemos a todos", apuntó.

 

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