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Revolución: crean hamburguesa vegetal con sabor a carne

Un empresario estadounidense del sur de California logró crear un comestible 100% natural que además de no contar con grasas animales ni colesterol, es una bomba de proteínas. Se produce a un costo mucho más reducido y con un impacto medioambiental mínimo. Los argumentos del desarrollo
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Ethan Brown (43) es el nombre del empresario y CEO detrás de Beyond Meat (Más allá de la Carne), la empresa que llevó a cabo lo que parece ser el desarrollo que podría cambiar la forma en que hoy se producen alimentos derivados de la carne. 

Las hamburguesas Beast Burger, ese es su nombre comercial, están hechas a base de soja y múltiples componentes naturales que proporcionan más proteínas que la carne, más aceites omega que el salmón, calcio, antioxidantes y un agregado que pocas veces se tiene en consideración: no poseen residuos de los antibióticos que se le inyectan a las vacas ni el estrés que les genera los actuales métodos de producción.

Este empresario del sur de California creó lo que sería la hamburguesa perfecta: un producto hecho a partir de componentes naturales, con nada de carne pero que mantiene su sabor y sin la textura de las hamburguesas de soja. Y esto en un contexto mundial en donde el consumo de carne va en aumento.

El problema con la actual industria de alimentos derivados de los animales son la variedad de problemas que su producción genera. Sólo en lo que respecta a medioambiente las vacas son grandes productoras de metano, un gas de efecto invernadero que agrava el calentamiento global que padecemos los seres humanos.

En lo que refiere al campo de la salud también aparecen otra serie de problemas más relacionados con los antibióticos y las vacunas que se le aplican a los animales para que lleguen sanos al momento de la faena y luego puedan ser consumidos por el público. Sin contar como afecta a la carne que consumimos el rigor y estrés nervioso que deben atravesar durante el proceso de producción antes de recalar en los exhibidores refrigerados de las carnicerías y supermercados.

Atrás quedó aquella imagen de la vaca pastando y alimentándose del fértil suelo de la pampa. Hoy la realidad (en Argentina y en el mundo) se impone en la forma del feedlot  o “engorde a corral”; una granja de tierra inerte, dividida en grandes parcelas geométricas, delimitadas con alambres, de las que sobresalen largas canaletas donde se aloja el alimento balanceado. Allí las vacas pasan sus días amontonadas, caminando sobre el barro hediondo cuando llueve, hasta alcanzar el peso suficiente que las deposite en el frigorífico.  

Los riesgos de la industria      

La industria mundial de la producción y consumo de carne se enfrenta a una disyuntiva que pone en peligro su supervivencia tal como se estructura hoy día:

- Cada vez necesitamos más carne (se estima que el consumo mundial se duplicará en 2050 empujado por la demanda de países como China).
- Su hiper producción acelera el cambio climático como consecuencia de los gases de efecto invernadero.
- Las condiciones de hacinamiento y falta de cuidado pueden producir brotes de enfermedades letales a escala global (la gripes aviar y H1N1 son dos ejemplos).

Es por esto que un cambio radical como el que propone Brown con su Beast Burger podría ser el comienzo de un nuevo paradigma que nos permita dejar atrás la carne animal y producir otra 'carne' a partir de elementos naturales. Más aún si tenemos en cuenta que una de las principales razones por las que consumimos carne—más allá de su gusto y el placer que nos genera, en especial a los argentinos—, es porque representa una fuente de proteínas necesarias para el cuerpo.

Más allá de los beneficios hasta ahora enumerados (salud, medio ambiente... sabor) está el factor económico. Según explica el propio Brown en un artículo publicado por la revista digital Outsideonline.com, una de los principales razones que han hecho posible las Beast Burger es su capacidad para competir y ser rentables con el mercado tradicional de la carne y sus derivados.

En el capitalismo actual de nada sirve crear un producto que no resulta rentable ni atractivo para el cliente tanto en coste como en prestaciones. Ethan Brown al parecer comprendió ambas cuestiones ya que todos los artículos relacionados con sus hamburguesas afirman que logró producir una “carne” de bajo costo que además posee su sabor característico.

El primer reto parece haberlo conseguido empleando componentes 100% naturales, y fundamentalmente soja, aceites y proteínas vegetales, una bomba nutritiva que además no tiene colesterol y cuenta con vitaminas naturales y calcio.

Bill Gates, uno de los ilustres inversores del proyecto, en una reunión celebrada en 2012 le comentó a Brown: "si consigues que cueste menos que la carne y con una distribución internacional, esto será enorme". Todo indica que el empresario tomó muy en cuenta esas palabras puesto que producir la Beast Burger es menos costoso que hacer una hamburguesa de carne convencional. Esto se debe a que no requiere las enormes cantidades de pasto, forraje o alimento balanceado, ni las instalaciones para mantener el ganado. Sin embargo, el segundo gran reto y en el que todos han fallado hasta en el pasado es el sabor. ¿Será esta hamburguesa tan rica como las de carne?

Todo lo escrito alrededor de las Beast Burger parece indicar que sí. Pero el desafío, tal y como reconoce el CEO de Beyond Meat, no era tanto reproducir el sabor sino la textura de las hamburguesas de carne.

Según Brown debieron desechar gran cantidad de prototipos hasta lograr dar con un modelo que reproduzca las vetas y nervios de la carne de vaca y que se sienta igual también en la boca.

Previamente esta misma gente creó una carne de pollo a la que pareciera le está yendo muy bien en Estados Unidos. Inclusive el propio Gates llegó a decir que "no sabía distinguir si era pollo de verdad o no".

Una hamburguesa sana, sin antibióticos, ni bacterias ni colesterol. La Beast Burger comienza este enero de 2015 su derrotero comercial con su puesta en góndola en algunos puntos de venta en Estados Unidos. Ojalá no pase mucho tiempo antes de que podamos probarla en nuestro país y comprobar si realmente son lo que dicen ser: un reemplazo real a los productos derivados de la carne.

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