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Se graduó en Italia y ahora quiere devolver lo que Argentina invirtió en él

Un joven catamarqueño de 26 años logró el título de ingeniero en informática en Europa. Ahora quiere devolverle a la Universidad de su provincia lo que la educación pública le posibilitó

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Un joven que se graduó de ingeniero en Informática en Argentina y en Italia casi simultáneamente busca ahora devolver a la Universidad Nacional de Catamarca lo que invirtió en él, ya que además de recibir educación gratuita en su provincia, pudo viajar y conseguir la doble titulación por un convenio con instituciones extranjeras.

Federico Ramayo, de 26 años, narró su experiencia a Télam y pidió a los jóvenes "valorar la educación gratuita que reciben en Argentina"; aseguró que los programas no son tan diferentes, y que -aunque le costó estar lejos- sintió felicidad cuando hace pocos días consiguió el doble título de ingeniero en Italia.

"Yo quiero devolverle algo a la comunidad y a la universidad pública. Quiero ganar experiencia en el campo laboral y compartir el conocimiento con los estudiantes, profesores y la comunidad a través de clases o capacitaciones ad honorem y generar algún emprendimiento en Catamarca", aseguró Federico.

El joven cursó la carrera de Ingeniería en Informática en su provincia y en septiembre de 2016 partió rumbo a la región de las Marcas, 195 kilómetros al este de Roma, para continuar sus estudios en la Escuela de Ciencia y Tecnología de la Universidad de Camerino, gracias a un convenio de esa institución con la Universidad Nacional de Catamarca.

Tras vivir y estudiar diez meses en Camerino, rindió el mes pasado su tesis ante un tribunal de profesores italianos y obtuvo la doble titulación como ingeniero en Informática y Laurea Magistrale Computer Science.

"La experiencia de tener un título es una satisfacción impresionante. La felicidad que tenía en el momento que rendí la tesis y me dijeron que estaba aprobado fue única, me puse contentísimo. Uno se siente feliz, feliz de verdad. La satisfacción de haber conseguido lo que me había propuesto desde que arranqué a estudiar fue saber que lo logré", expresó Federico.

Para el joven, "un título no te va a cambiar como persona, pero te va a dar herramientas para defenderte en lo que es el mercado laboral, que hoy en día pide gente especializada y eso te lo da educación universitaria y terciaria".

Los convenios permiten a los alumnos de las facultades de Ciencias Exactas y Naturales, y de Tecnología y Ciencias Aplicadas de la Universidad Nacional de Catamarca obtener la doble titulación en universidades extranjeras, explicó el joven, para quién "no existen diferencias sustanciales" entre los niveles de enseñanza y conocimiento entre Europa y Argentina.

"En mi caso, no tuve parciales hasta el final de los cuatrimestres, lo que si había eran exámenes finales escritos y presentaciones de proyectos. Para mí, no existen grande diferencias entre el nivel de Universidades y el nivel de profesores. Las diferencias, por ahí, están dadas en cuanto a lo estructural, los edificios, el campus que tenía la Universidad de Caerino eran muy cómodos", destacó.

Para el estudiante, "en ningún lugar de Europa la educación universitaria es gratuita. Como mucho es subvencionada, pero no llega a ser gratuita. Yo creo que eso es invalorable para nosotros, porque cada uno tiene la posibilidad de ser lo que cada uno quiera ser, nada te limita".

"En otros países, si uno no tiene cierto nivel económico o no pasa algunas pruebas de puntaje, no puede aspirar a estudiar determinadas carreras. En cambio, en Argentina uno puede seguir lo que quiera sin pagar, eso tiene que ser muy valorado y tenido en cuenta a la hora de plantearte una carrera", enfatizó.

Para el joven, lo más díficil fue enfrentar los primeros días en Camerino y también ser testimonio de la sucesión de terremotos que sufrió esa zona de Italia el año pasado.

"La primera semana fue muy dura, estaba en una de los departamentos del campus solo.

Debe haber sido porque en Catamarca yo vivo con mis tres hermanos y mis padres y estaba acostumbrado a siempre estar acompañado. Acostumbrarme al silencio fue algo durísimo. Hasta que comencé a compartir con otro catamarqueño que estaba haciendo el doctorado en informática allá", recordó.

Fue complicado estar "lejos de casa" en un momento tan traumático como fueron los terremotos pero el problema más serio lo tuvieron en el centro de la ciudad, donde hubo muchas familias que perdieron sus casas", señaló Federico, que guarda todo lo vivido como parte de su aprendizaje.

Ahora, ya en su provincia y entre los suyos, y tras recibir varios ofrecimientos para trabajar en la Facultad de Tecnología de la Universidad Nacional de Catamarca, planea la mejor manera de retribuir a su comunidad todo lo que invirtió en sus estudios.

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