Tras nueve horas de trabajo, lo rescatistas lograron liberar a Krishna Kumari Khadka, una muchacha de 24 años que estuvo aprisionada entre los escombros que dejó el terremoto por más de cinco días. El último recuento oficial de muertos supera los 6.200.

Según informó EFE, Khadka estuvo 128 horas atrapada bajo los restos de un edificio en Katmandú derrumbado por el terremoto de 7,8 grados que golpeó el pasado sábado Nepal. Este jueves por la noche salió otra vez a la luz luego del intenso trabajo de los brigadistas.

Se trata del último rescate conocido tras el seísmo, después de que en los últimos días se llevasen a cabo otros en situaciones inverosímiles.

Un niño de 15 años, Pemba Lama, fue rescatado ayer entre vítores 120 horas después de quedar aprisionado en las ruinas del edificio de siete plantas en que trabajaba en una pensión, situada también en el área de Gongabu.

El martes, un joven de 28 años, Rishi Khanal, fue rescatado tras permanecer 82 horas atrapado bajo los escombros de un edificio en la capital nepalí.

Khanal pagó con la amputación de una pierna la vida ganada.

En otro rescate ocurrido el lunes, una mujer parapléjica de 32 años pudo ser sacada viva tras 50 horas entre los escombros de su vivienda en Katmandú.

El último recuento oficial de muertos por el terremoto superó los 6.200 y el de heridos alcanza casi los 14.000, aunque se calcula que esos datos están lejos del total de víctimas, al desconocerse los efectos del seísmo en las zonas más remotas del país del Himalaya.

El sismo ha ocasionado además cerca de 2,8 millones de desplazados en un país con una población de unos 28 millones, según datos de Naciones Unidas, que asegura que al menos 130.000 viviendas resultaron totalmente dañadas y cerca de 85.800 parcialmente.

El terremoto de 7,8 grados en la escala abierta de Richter ha sido el de mayor magnitud en Nepal en 80 años y el peor en la región en una década desde que en 2005 otro seísmo ocasionara más de 84.000 muertos en Cachemira.