Rosita tiene cien años. Pero su energía la hace parecer mucho menor. Quizás porque siempre estuvo rodeada de chicos. Es que Rosita fue maestra. Es maestra, en realidad, ya que su profesión es para ella parte de su vida y no consistía únicamente en pararse frente al curso para recitar los conocimientos que sabía.
Rosita dejó una marca imborrable en quienes fueron sus alumnos. Por eso, desde hace años, estudiantes que la tuvieron de maestra en la escuela Leandro Alem la homenajean cuando llega un nuevo once de septiembre.
"Es como si fuera la madre", admitió Rosita, entrevistada por Canal 3 para De 12 a 14. "Yo no los retaba nunca", recordó. "Los quise como si fueran hijos", se sincera.
Y los chicos, ahora no tan chicos porque muchos cruzan la barrera de los 50 años, lo saben. Por eso celebran haberla tenido de maestra. Y le rinden homenaje.
"Fue una verdadera segunda madre", confió un ex alumno. "No creo que ningún alumno de ella tenga hoy faltas ortografía", aseguró. "Estamos agradecidos nunca la vamos a olvidar", aseguró.
Rosita, en fotos de principio de siglo.
