Otra de las leyendas urbanas de Rosario es la que les otorga a los adolescentes rosarinos la creación del Día de la Chupina. Al parecer, fue en esta orilla que los chicos se animaron a no concurrir el último viernes de abril de cada año a la escuela, en clara muestra de rebeldía y ganas de reunirse a hacer las cosas que les gustan a las “blancas palomitas”: saltar en grupo, tomar mate en grupo, gritar en grupo y claro, salir en la tele y los diarios.
Este viernes, la tradición volvió a revivir y los fieles no dejaron que el rito se extinga. Bendecidos por un hermoso día soleado y cálido –salvo por el humo de las islas que comenzó a invadir la ciudad– los chicos vestidos con sus uniformes y guardapolvos, coparon el Monumento a la Bandera con su cantos y risas.
También se arrimaron a las playas de la Rambla Catalunya. Allí, chicos de la San Ramón se juntaron para pasar la mañana y hasta armar un picadito de fútbol playero.
El móvil de Radio 2 estuvo presente en el Monumento y pudo entrevistar a algunos de los jóvenes. Los gritos de fondo dificultaban el diálogo pero, en definitiva, se pudieron oír expresiones a favor de continuar festejando la Chupina y de su felicidad en poder viajar pronto a “Bariló”. Planeaban instalarse toda la jornada en el Patio Cívico y dar rienda suelta a su adolescencia, sin controles y fuera de las aulas, sólo ellos y su mundo.