Con la impresionante demostración de fuerza significó reunir 200 mil personas –los organizadores hablaron de 300 mil, pero los cálculos policiales le quitaron un tercio a esa cifra– en el Monumento a la Bandera, el campo aceptó continuar las negociaciones con el gobierno, pero advirtió que si no hay una respuesta concreta al reclamo contra las retenciones móviles –el disparador de un conflicto que lleva dos meses y medio– y garantías de que se van a cumplir el resto de los acuerdos, está dispuesto a volver al paro desde el martes. No sólo eso, los dirigentes agropecuarios insistieron en que el de Rosario no fue “un acto opositor”, como intentó descalificarlo el gobierno, pero, envalentonados por la masividad de la convocatoria, dejaron en claro que están dispuestos a ir a fondo.
En ese sentido, fue contundente el presidente de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, cuando dijo que “el gobierno de los Kirchner es un obstáculo para el desarrollo” y que el “único camino” de la lucha del campo es ganar o ganar, al igual que Marío Llambías, de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), cuando avisó que “está no es la Unión Democrática” pero tampoco el matrimonio presidencial son “Perón y Evita”. También hubo duros palos a gobernadores y legisladores por no defender "al pueblo que los votó" contra el centralismo porteño.
El acto apeló a un par de conceptos básicos para cuestionar la política del gobierno nacional no sólo hacia el sector agropecuario en sí sino hacia todo el interior: patriotismo –al fin de cuentas era 25 de mayo– y federalismo. Decenas de veces salieron desde los escenario los “viva la Patria”, que era respondidos por la multitud con estruendosos “viva”. Decenas de veces se dijo que lo que el gobierno desoía no es sólo un reclamo sectorial sino un “clamor federal” contra lo que se definió como un regreso al “peor unitarismo”.
Ambos conceptos fueron coherentes con la escenografía. En el Parque a la Bandera había miles de banderas argentinas y pancartas que identificaban a cada pueblo, miles también, que dio el presente, algunos con representaciones numerosas, otros no tanto, en acto.
El grueso de la gente la apostó el campo, el interior profundo: desde el sábado se veían en Rosario las camionetas de los chacareros circulando por la ciudad y este domingo los accesos viales directamente colapsaron, ya no sólo por las Toyota Hílux –según los ruralistas las F100 de ahora– sino de todo tipo de vehículos, colectivos incluidos. Pero también mucha gente de la ciudad, acaso la misma que cuando la protesta recién asomaba acompañó con su cacerola, dio el presente, aunque poco y nada hubo en el discurso sobre el tema que más preocupa a los sectores medios urbanos: la inflación. Unos y otros, los del campo y los de la ciudad, le dieron forma a una convocatoria histórica, que se anota entre las más importantes en cuanto a masividad en la historia de Rosario, sólo superada por aquellas de los cierres de campaña de los años 80, con el acto de Raúl Alfonsín en el 83 a la cabeza.
Los oradores parecieron, después de la extensa reunión de las entidades del sábado en Federación Agraria, haber acordado muy claramente qué papel iba a tener cada uno.
Alfredo De Angeli, el que abrió la lista, habló más hacia adentro que hacia fuera. Los destinatarios de sus palabras fueron los mismos que lo llevaron –junto a los medios, claro– al lugar que ocupó frente al Monumento: los autoconvocados, los que piden “no alfojar”, los que dicen que hay que seguir en las rutas. El entrerriano fue críticó, muy crítico hacia la presidenta Cristina Kirchher, y aseguró que la pelea es a fondo. Pero pidió paciencia hasta el martes, ya que no debe ser el campo el que patee la mesa de negociación convocada para mañana en Buenos Aires. Fernando Goino, de Coninagro, fue más técnico y realizó una lectura histórica de la realidad del sector desde los 90 a hoy. Luciano Miguens, de la Sociedad Rural, aportó una visión sobre las negociaciones con el gobierno en sí. Los de Llambías y Buzzi fueron los discursos de mayor contenido político, los que más abonaron la teoría de que la fenomenal movida agropecuaria puede ser la semilla que alumbre un nuevo escenario en la Argentina.
El sol del 25
El acto, los discursos, arrancaron cerca de las 13, pero el movimiento que preanunciaba una jornada distinta para Rosario comenzó mucho antes. Hombres de campo al fin, los chacareros comenzaron a llegar bien temprano al Monumento, donde el sol del 25 empezaba asomar. Las calles, en tanto, se poblaban de vehículos con la bandera argentina y los limpiavidrios de Pellegrini, a cambio de la moneda, brindaban un servicio extra: cual si fueran guías del Etur, explicaban cómo llegar al Parque a la Bandera.
Cuando De Angeli subió al escenario la ovación dejó en claro que, aunque no sea presidente de una entidad, es la estrella del conflicto. Aunque no mencionó la palabra paro, el integrante de la Federación Agraria enterriana, pero a la vez representante de lo que se llama la “quinta entidad”, los autoconvocados, fue claro y contundente: "Si mañana no hay solución, el martes comienzan las acciones".
De todos modos, llamó a no apresurarse y ser paciente para no patear el tablero de las negociaciones. "Les pido inteligencia. Les pido que pensemos cada paso que demos. El gobierno quiere que lleguemos al punto de cortar rutas para enfrentarnos con la sociedad. Si cortamos rutas va a ser por culpa del gobierno", expresó.
"Espero que mañana tengamos una solución y que no sea otra mala jugada para que terminemos cortando las rutas y nos hagan responsables porque no saben cómo llevar el país adelante", añadió desde el escenario del campo.
Por su parte, Fernando Gioino criticó las políticas de los años noventa y dijo que el campo se encuentra ante "el gran desafío" de producir alimentos para abastecer el mercado interno y exportar. En este contexto, pidió “un diálogo honesto y del consenso para alcanzar una solución para el campo".
Luciano Miguens, en tanto, reiteró que la discusión de las retenciones es "ineludible" y que "ya no hay margen para la mezquindad política".
"Ratificamos nuestra voluntad para el diálogo a pesar de los obstáculos y mentiras que tuvimos que soportar en estos últimos meses y que el jueves pasado tuvo uno de sus puntos culminantes", agregó.
Pimienta política
Mario Llambías, en tanto, aportó pimienta política cuando señaló que los presentes en el acto no son la Unión Democrática, pero tampoco “la pareja gobernante son Perón y Evita”.
El titular de CRA dedicó buena parte de su discurso a los gobernadores, legisladores e intendentes, criticados por los manifestantes tanto o más que el gobierno nacional por no defender el federalismo. "Queremos que sepan que los elige el pueblo, que a él se deben y no al cheque de la Casa Rosada. No hay federalismo cuando se los aprieta económicamente", enfatizó.
Por el mismo camino, Buzzi sostuvo que "el gobierno de los Kirchner es un obstáculo para el crecimiento del país", al tiempo que se mostró conmovido por la postal que se presenciaba frente al Monumento y aseguró: “Esta foto es verdaderamente inolvidable porque esto que estamos haciendo acá no es un acto más estamos escribiendo la historia nacional para los próximos tiempos en la República Argentina”.
El titular de la FFA también manifestó que “podrán querer decir que es un acto de la oposición, pero esto es mucho más. Es el campo y la ciudad, el interior en su conjunto que decidió por fin dejar de delegarle a otro para construir presente y futuro”.
En tanto, en la misma sintonía De Ángeli y Buzzi llamaron a los gobernadores e intendentes a tomar partido en la cuestión. "Tienen que representar a las provincias que los votaron y no al gobierno porque se van a arrepentir", dijo el referente de Gualeguaychú.
Por último, Buzzi aseguró que la lucha es larga y hay un sólo camino: "Ganar o ganar".