Lo más importante

Argentina, como ningún equipo del torneo local

En el tramo final frente a Ecuador, la selección de Martino mostró un fútbol digno de observar. Su juego no se empareja con lo que sucede en el campeonato argentino
     Comentarios
     Comentarios

El juego de la selección argentina tiene paciencia en la construcción, jugadores del estilo de Biglia menospreciados por no llegar al arco ni tener físico o por “pasar diagonalmente”, sale jugando desde abajo y se ordena con la pelota. Pase pase y pase para equilibrar el equipo. 

Frente a Ecuador, una vez más Biglia fue determinante. Su interpretación del juego, de los espacios que tiene que ocupar, dan organización y cultura táctica a Argentina. Con un solo mediocampista de control, el equipo tiene más dominio que su rival. Los rivales no suelen tener este tipo de jugadores. 

Tal vez Mascherano ralentiza el juego desde la posición del 5. Banega frente a El Salvador, en otro tipo de partido, dio mayor velocidad en la circulación del balón. Cuando Argentina cuece las jugadas, gana identidad como equipo. La relación entre Pastore y Biglia multiplica las posibilidades en ataque para los delanteros argentinos. Para tener superioridad en el mediocampo, no sólo numérica sino posicional, se necesita mediocampistas aplicables al juego de posición. Banega, Biglia, Pastore cumplen efectivamente en ese rol. Si Di María y Pereyra juegan en el mediocampo y no en la línea ofensiva, el equipo se olvida de la paciencia para construir y suele partirse más de la cuenta. Esa es una identidad muy marcada en los equipos del fútbol local. Desesperados por llegar al arco rival, no tienen lugar los mediocampistas de control. Casi nunca los eligen, porque pretenden ser más directos y verticales. Por dar un ejemplo, si tienen a Bernardi y Pérez en sus equipos ya les parece que con uno sólo ya logran lo que pretenden y cambian a uno para poner a un enganche u otro jugador de banda para ser “más agresivos”. O para peor, eligen a otro mediocampista defensivo para equilibrar. Para Martino queda claro: el equilibrio son los pases y aunque su equipo se encuentra en transición encuentra períodos de juego como el que exhibió en el segundo tiempo frente a Ecuador.  

Argentina recuperó la pelota y no dejó construir a Ecuador con claridad. La presión sobre el inicio rival, que suele entrenarse de forma fragmentada al juego, fue el paso previo a una buena tenencia del equipo. La previa del gol lo demuestra. 

Si Pastore se llevó las miradas y los halagos, fue por poder recibir entrelíneas.

Argentina elige salir desde abajo e iniciar jugando para generar superioridades en la línea siguiente. Muy pocos equipos en el torneo local eligen esta faceta. Aunque el juego fue productivo, en ocasiones las posibilidades de asociación eran pocas y el equipo tuvo que lanzar en largo. Así se partió y posibilitó alguna ocasión a Ecuador. El proceso de construcción forma parte de la organización defensiva. Si se construye mal, se defiende peor. Como resultado, los partidos se hacen de ida y vuelta constante. El torneo doméstico lo demuestra. La posesión argentina fue con velocidad y la circulación fue de lado a lado. Pero sobre todo fue paciente. Para esto se necesita diferentes alturas en la posición de los jugadores para que el que tenga la pelota tenga distintas alternativas de pase. Muchas veces Mascherano queda en posición de líbero, Pastore en posición adelantada y los extremos no participan en zona media. Tal vez sumar a otro hombre en esa zona, multiplique el juego. A Martino se le “exige” sumar hombre arriba para que pueda jugar juntos los jugadores más renombrados por la prensa (Higuian, Messi, Tévez, Aguero) pero para el “juego de posición” sería bueno sumar una línea de pase más en el mediocampo. Juntar a más hombres ahí. 

La línea defensiva con Roncaglia y Rojo en cada banda, no posibilitó buena circulación. Si bien por demasiados momentos fueron los hombres libres en la posesión del equipo, no pudieron sacar provecho de esa situación. Muchas veces los ataques terminan en centros muy cantados por parte de los laterales argentinos para la defensa rival. Cuando son tan lineales y predictivos, el puesto del lateral se vuelve intrascendente. Orban, Zabaleta o tal vez algún mediocampista que pueda reconvertirse en lateral (o bien abandonar la ocupación de ese puesto) le podrían dar mayor fluidez al juego o distintas alternativas.

Comentarios

Segui Leyendo