#BodaMessi: todo bien, pero no más

Pasaron ya varios días y la boda del año sigue dando que hablar. Feni Rubio cuenta en esta nota cómo fue la frenética cobertura periodística
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Lo que dejó el gran día gran. Corridas al aeropuerto, largas jornadas de espera entre medios nacionales e internacionales, todos y cada uno atentos a cada vuelo privado que aterrizaba en el Islas Malvinas. Personalmente puedo decir que por 15 minutos no nos cruzamos con el Pocho Lavezzi y nos tuvimos que conformar con verlo subir nuevamente al avión en el que había llegado dos días antes del casamiento para hacer un trámite referente al pasaporte según nos informaron off the record.

Pero hubo más. Por ejemplo recorridas por el barrio donde se realizaría la ceremonia de civil y posterior festejo, donde casi a contrarreloj no era raro ver a trabajadores municipales ultimando detalles para darle una "lavada de cara" al lugar. 

Así, entre notas de color y corridas al aeropuerto, pasó la semana hasta que llegó el gran día. El último del mes de junio fue el elegido por la Pulga y su ahora mujer para dar el "sí, quiero". Desde temprano, apostados en el lugar, pudimos ser testigos de lo que genera el número uno del fútbol mundial. Cientos de personas se apostaron por calle Moreno, sobre una valla dispuesta por efectivos de  seguridad para que ingresen los invitados. Valla que además nos separaba a nosotros del contacto directo con cada vehículo que trasladaba a quienes serían los felices partícipes de una fiesta de la que solo 260 pudieron disfrutar.

Pese a lo que muchos podrían imaginarse, trabajar esta vez no fue complicado. En general cuando hay muchos medios no es sencillo y codazo va, codazo viene, uno se tiene que abrir camino. Esta vez no fue así. Al menos para mí. Hubo lugar para todos tanto por fuera como dentro del casino. Y como no podía ser de otra manera la controvertida "alfombra roja" dio mucho para hablar. 

Estaba pautado que salieran solo los invitados que querían y así lo hicieron jugadores de la seleccón nacional y del Barcelona, cada uno con sus respectivas mujeres en trajes impactantes. Pero los más esperados eran Leo y Antonela. Pasadas las 20.30 se abrió la puerta vidriara y los flamantes marido y mujer salieron a saludar. No sólo mostraron la libreta roja, sino que fueron por más y un beso apasionado dejó a muchos periodistas sin habla, incluyéndome. Segundos después, esos mismos profesionales apostados con sus micrófonos y cámaras corearon un "grande Messi" seguido por un aplauso. 

Hasta aquí la primera parte de una cobertura a la que no le faltó nada. Entre las 22 y 23 el lugar dispuesto para la prensa se colmó de periodistas de todas partes para reponer fuerzas con ricas cosas para comer. Empanadas, una mesa de fiambres, sandwiches de todo tipo, snacks, cosas dulces y gaseosas. ¡Creo que todos probamos de todo!

Ya pasadas las 23 la fiesta estaba en curso y no pudiendo permanecer dentro del lugar hubo que volver a la valla de calle Moreno. En ese momento sólo pensaba y repensaba: "Nunca tuve que realizar una cobertura tan extensa"... 

Eran las 0.15 ya del sábado y llegó Marcelo Tinelli junto a Guillermina Valdés. Cerca de veinte personas lo estaban aguardando pese al frío, pero al igual que el resto de los invitados no se detuvo a saludar. Enseguida le siguió el grupo Márama. Luego la calma hasta las 2 de la mañana, momento en que el grupo musical se subió a los vehículos que los esperaban y se marcharon tras haber realizado el show que tenían pautado.

Los minutos pasaban y ya no quedaba nadie en la calle. Solo la neblina y agentes policiales nos hacían compañía. La espera tenía un nombre: Shakira. Sin embargo las condiciones climáticas hicieron que no pudiera abordar el vuelo privado en el cual se comentaba iba a retirarse a la madrugada al igual que Tinelli. Debieron quedarse y ya con esa información confirmada, la jornada de seguimiento periodístico de 20 horas llegaba a su fin. 

Desde ese momento hasta ahora el tema parece no haberse agotado. Fanáticos y no tanto siguen preguntando por lo que pasó ese día. Cómo se trabajó, por qué Shakira no pasó por la alfombra roja y tantos otros cuestionamientos que ya no recuerdo. Por mi parte, una gran experiencia pero hasta el próximo partido de la selección nacional creo que evitaré hablar de Messi. Ahora es momento de que la pelota vuelva a rodar...

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