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Noticias | Ciudad y Región
La educación desde el optimismo pedagógico a la destrucción
La investigadora María del Carmen Fernández realizó una periodización de la historia de los modelos educativos de Argentina desde 1810 hasta hoy. Los principales ejes principales

María del Carmen Fernández realizó una periodización de la historia de la educación argentina desde 1810 hasta hoy. En diálogo con Rosario3.com relató algunos de los ejes principales de la relación entre el modelo educativo con los proyectos de país de los últimos 200 años.

1810: el primer optimismo pedagógico

Los intelectuales de 1810 que estaban preocupados por legitimar una nueva forma de gobierno fueron tributarios del legado ilustrado del siglo XVIII y pensaban que la educación era sinónimo de progreso tanto para los sujetos como para las sociedades. El concepto más fuerte consistió en el pasaje de la educación del súbdito a la educación del ciudadano. A partir de la Ilustración emerge un optimismo pedagógico que vincula a la educación con el progreso y por lo tanto como la solución de muchos de los problemas sociales, etc. Belgrano y Moreno fueron tributarios del legado de la Ilustración. En ese entonces, la Primera Junta tomó una serie de medidas como la creación de cuatro escuelas, se le dio importancia a los exámenes públicos. Por otra parte, Belgrano funda cuatro escuelas en el norte el país y se ocupa especialmente de redactar un reglamento donde quedaban prohibidos los castigos corporales, donde los maestros y profesores eran elegidos por concurso. Era un reglamento con la connotación de los nuevos tiempos, en el marco de estas nuevas ideas que conformaban el legado ilustrado. En otro orden, a instancias de Moreno se dispuso que El contrato social de Rousseau fuera leído obligatoriamente en las escuelas. Apareció un nuevo catecismo con el formato de preguntas y respuestas donde se intentó mostrar el cambio en la legitimidad del poder.

1820: Universidad y extensión de la alfabetización

Este optimismo pedagógico en la década del 20 también lo asumió Rivadavia. En este momento la única universidad que había en el país era la de Córdoba creada durante el periodo colonial, que en un principio estuvo en manos de los jesuitas y luego pasó a manos de los franciscanos. Rivadavia creó en 1821 la Universidad de Buenos Aires siguiendo el modelo napoleónico y con la intención de centralizar allí la educación. Esa fue la primera y única vez que las escuelas de primeras letras dependieron de la Universidad. Rivadavia también impulsó la educación de las mujeres y para eso le otorgó un subsidio y le encargó a la Sociedad de Beneficencia que se ocupara de la misma. En esa época se introdujo el método lancasteriano que contaba con un docente y numerosos alumnos monitores, este método prometía enseñar a una gran cantidad de alumnos con muy pocos recursos. Fue un método utilizado en varios países de Latinoamérica para alfabetizar rápidamente a una población que no sabía leer ni escribir. Otra de las medidas que tomó Rivadavia fue la creación del Colegio de Ciencias Morales, colegio preparatorio para la universidad.

La Generación del 37: los modelos de Sarmiento y Alberdi

Del grupo de intelectuales denominado Generación del 37 formaban parte Alberdi y Sarmiento que si bien tienen ideas similares en cuanto al proyecto de país se diferenciaban en torno a las concepciones de la educación. Alberdi, realiza una diferencia entre educación e instrucción. Decía que la instrucción que imparten las escuelas no podía llegar a toda la población y que las mujeres no debían participar de la misma. Además, ponía en duda que todos necesitaran saber leer y escribir porque sostenía que aquellos que sabían leer podían acceder a los periódicos y ser manipulados en sus ideas. En cambio, puso énfasis en lo que él denomina “educación por las cosas”, una categoría que toma de Rousseau, cuando en el país se esperaba la llegada de inmigrantes. Constistía en que los nativos, en contacto con los hábitos laboriosos de los inmigrantes, irían asimilando de a poco la transmisión de la modernización del país. Frente a esto, Sarmiento tenía desconfianza en las habilidades del nativo y, en cambio, confiaba en la escuela como institución formadora que imparte los saberes básicos de lectura, escritura y cálculo y pensaba que de esto debían participar niños y niñas.

Además, la preocupación de Sarmiento va a estar centrada en la preparación de maestros y profesores. A instancias de Sarmiento se creó la primera Escuela Normal en Paraná con la clara intención de formar educadores que dicten clases en las escuelas primarias, elementales, que Sarmiento denominó educación popular. Así como Mitre priorizó el nivel medio pensando en los colegios nacionales como preparatorios para la universidad, Sarmiento puso el acento en la educación primaria.

Generación del 80, Estado y Ley 1420

En 1882 se convocó a un congreso pedagógico del que participaron representantes argentinos y extranjeros en miras a la sanción de una ley de educación. La generación del 80, impulsó y sancionó la ley 1420 que centralizó el control de la educación en el Estado. No fue una ley de consensos, sino de confrontación entre liberales y católicos. Del congreso pedagógico se retiraron los congresales católicos cuando se decidió no tratar el tema de la enseñanza religiosa obligatoria. Por otro lado, también había diferencias entre los congresales católicos y los liberales con respecto al rol del Estado en la educación. Los católicos decían que el Estado debía fijar lineamientos generales y solamente intervenir en casos donde la moral estuviese en juego. Los liberales en cambio planteaban que el Estado, además de fijar lineamientos, debía regir el gobierno de la educación. La ley 1420 contempla la posibilidad de que los particulares impartan educación siempre que se sometan a los mismos controles que las escuelas oficiales. Debido a que la Constitución Nacional de 1853 establecía que las provincias debían ocuparse de su educación primaria, la jurisdicción y el ámbito de la ley 1420 fue Capital Federal y territorios nacionales. Mientras la ley 1420 establecía que la enseñanza religiosa podía ser suministrada antes y después de las horas de clase por los ministros de los cultos correspondientes, en Santa Fe por ejemplo regía una legislación donde la enseñanza religiosa era obligatoria.

El golpe del 30 y el nacionalismo católico

Tras la operación patriótica de la época del centenario (ver nota central), donde se registra una cruzada nacionalista laica, en la década de 1930 ciertos sectores del nacionalismo católico vinculan la idea de patria con la de religión. Hubo una reacción antiliberal y antipositivista contra la generación del 80 entendiendo que la misma había pensado sólo en el aspecto lo cognitivo, olvidando lo espiritual y no se había ocupado del alma del niño. En la década del 30, la Iglesia argentina va cobrando una fuerza que en las décadas anteriores no había tenido. Juan Terán presidía el Consejo Nacional de Educación y sostenía que se debía espiritualizar la escuela.

Escuela nueva

También la década del 30 fue muy rica en otros aspectos. Se concretaron varias experiencias de escuela nueva, una corriente pedagógica que intentaba dar prioridad al niño. Bajo esta modalidad, la centralidad de la escena pedagógica ya no la ocupaba el docente ni los saberes a transmitir sino que el centro es el niño y su elección, en una relación con la comunidad y el trabajo grupal. En Rosario, se desarrolló una experiencia increíble con las hermanas Olga y Leticia Cossettini en la escuela Carrasco, que ellas denominaron la escuela serena. El panorama nacional reviste cierta heterogeneidad. Mientras en la provincia de Buenos Aires en 1936 se produjo la reforma Fresco- Noble de raíz nacionalista católica, en el año 34 en Santa Fe –siendo gobernador Luciano Molinas– se dictó una ley de educación que establecía la educación laica y tenía presente los métodos activos propios de la corriente escolanovista.

Peronismo: educación, trabajo y doctrina

Durante el peronismo se otorgó se gesta un modelo industrializador que tiene su correlato en materia educativa con el impulso otorgado a las escuelas técnicas. Si bien la escuela industrial hacia tiempo que venía funcionando, lo que hizo el peronismo fue crear escuelas fábrica donde aparece un nuevo sujeto pedagógico: el aprendiz. Por otra parte se creó la Universidad Obrera Nacional que hoy es la Universidad Tecnológica, no pensando a los graduados desde una profesión liberal sino dedicados al proceso productivo. Además de la vinculación de la educación con el trabajo, en el peronismo se estableció la enseñanza religiosa obligatoria, en un primer momento de buena relación del peronismo con la iglesia, y se instaló el adoctrinamiento en los textos escolares. Se intentó demostrar la importancia de la doctrina peronista y los logros del gobierno haciendo aparecer un nuevo actor en los libros de texto: el trabajador y sus conquistas a través de las medidas que toma el gobierno. Por otra parte, durante el peronismo se aprobaron dos leyes universitarias antireformistas que negaron la autonomía a la universidad.

El desarrollismo de los 50

Otro período donde se intentó una fuerte articulación entre educación y trabajo, pero a partir de la idea de desarrollo económico se abrió a fines de los 50, durante el gobierno de Arturo Frondizi. Se instalaron los postulados de la teoría de la modernización en un nuevo optimismo pedagógico que consideraba a la educación como un factor de desarrollo económico. La educación volvió a ser pensada desde una mirada muy optimista como un factor de desarrollo económico, a la vez que como un factor de movilidad social. El marco de ideas desarrollistas instalado no sólo en Argentina, piensa a la educación no como un gasto sino como una inversión. Debido a ello se advierte la necesidad de una planificación. Es el momento donde se elaboran los planes de desarrollo y en ese marco la educación no podía quedar al margen de la planificación. En este momento, se organiza el circuito de educación privada con la convicción de que también colaboraba con el desarrollo económico.

Autoritarismos y seguridad nacional

En la etapa de los autoritarismos que comienza con el onganiato y continuó con la última dictadura, la idea que primó fue la de seguridad nacional. Se consideró que el país estaba en peligro debido a la infiltración ideológica. Esa infiltración también estaba presente en el sistema educativo, en docentes y estudiantes que deseaban un cambio revolucionario en el país y fueron considerados como elementos disolventes. La doctrina de la seguridad nacional planteó que el enemigo se encontraba adentro y las Fuerzas Armadas operaron con el control, la censura y las cesantías. Tanto en el onganiato como en la última dictadura muchos de los cuadros que tomaban decisiones en el ámbito educativo estaban vinculados a la Iglesia Católica y vieron en el sistema educativo un ámbito para transmitir los valores del “ser nacional”. Adherían a valores esenciales propios del mundo occidental y cristiano basados en la religión y en la familia tradicional. Este marco de ideas generó un vaciamiento de contenidos debido a que se consideró que había que eliminar aquello que atentara contra el ser nacional. Primaron el orden, el control, la censura y el aislamiento de la escuela con respecto a la sociedad.

Apertura democrática

En la apertura democrática y posteriormente hubo muchas críticas a Alfonsín por no profundizar políticas educativas, pero la tarea que tuvo que asumir fue lograr instancias de participación destruidas durante la dictadura. Aquello que había sido prohibido, censurado debía recuperarse. Los sujetos tenían que volver a expresarse en libertad y reestablecer vínculos sin sentirse perseguidos.

La destrucción del sistema educativo en los 90

En los 90 en un el marco de ideas neoliberales que llegan a América Latina luego de los gobiernos de Reagan y Tacher quienes sostenían que el rol de los particulares es más importante que el rol del Estado, se promovió el ajuste, considerando la educación como un gasto. Se planteó la subsidiariedad estatal, es decir, aquello que pueden hacer los particulares no lo debe realizar el Estado. En el caso de Argentina se transfirió a las jurisdicciones provinciales las escuelas medias y los institutos terciarios. Se desarmó el circuito de la educación técnica y, si bien se avanzó con la obligatoriedad creando el octavo y noveno en la escuela general básica, el polimodal preparó para el sector servicios coherente con un proyecto desendustrializador. El resultado fue la destrucción del sistema educativo que se había ido consolidando durante muchos años. La idea de subsidiariedad del Estado ya está presente en la concepción de la dictadura, pero para implementar ese modelo educativo la dictadura tuvo que apelar a la represión, la censura y el control sobre el sistema educativo. En la década del 90, se hizo con un gobierno democrático que destruyó sistemas: el sistema productivo, el sistema ferroviario y el sistema educativo.

 
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