Bailey, una labradora negra, sobrevivió a una caída de 18 metros al mar tras asustarse en un sendero y correr hacia el abismo en la costa de Ilfracombe, Devon, Reino Unido. El rescate de la RNLI terminó con aplausos y un reencuentro emotivo.
Todo ocurrió cuando la perra se soltó de su collar al asustarse por otro perro y, ante la mirada desesperada de sus dueños, se precipitó desde el acantilado. Milagrosamente, Bailey sobrevivió a la caída y logró trepar hasta unas rocas, pero el fuerte oleaje la dejó completamente aislada y sin posibilidad de salir por sus propios medios, según comunicó el portal británico de noticias The Sun.
Su dueño, Chris Carter, alertó de inmediato a los guardacostas. El primer intento fue llegar a ella desde tierra, pero el terreno escarpado y peligroso hizo imposible el acercamiento. Sin perder tiempo, la tripulación de la RNLI de Ilfracombe botó su lancha salvavidas costera y se aproximó lo máximo posible a la zona.
Ahí entró en acción Richard Woolmer, miembro del equipo de rescate y constructor autónomo de 51 años. Protegido con un traje seco, se lanzó al agua agitada y nadó entre las rocas hasta alcanzar a Bailey. “Al principio no la veía por la pendiente del acantilado, pero la escuché ladrar. Tengo dos labradores, así que dije: ‘Voy a buscarla’”, relató Woolmer.
Con cuidado, trepó por las rocas, tomó a la perra asustada y volvió nadando hacia el bote. La presencia de un arnés facilitó la maniobra. Mientras tanto, desde lo alto del acantilado, los dueños y otros espectadores observaban nerviosos. Cuando ambos fueron subidos a la embarcación, estallaron los aplausos y vítores.
“Había una gran ‘V’ entre las rocas, así que la usé como canal. Disfruto nadando en el mar y tengo plena confianza en la tripulación; de lo contrario, no me habría puesto en riesgo”, agregó el rescatista, quien también contó que jugó al rugby y disfruta del aspecto físico de estos desafíos.
Una vez en tierra firme, Bailey se reencontró con su familia entre abrazos y agradecimientos. Para ayudarla a recuperarse del susto, sus dueños la llevaron a un restaurante local donde le dieron unas tostadas.
Desde la RNLI, el patrón Stuart Carpenter recordó: “La RNLI es la organización benéfica que salva vidas en el mar. Siempre acudiremos en ayuda de animales en apuros si eso significa que sus dueños eviten ponerse en peligro”.