Ricardo Robins

Estaba claro que el acto por el 20 de Junio no se iba a poder separar del clima electoral en la provincia a días de las internas del primero de julio. Y los gestos políticos del presidente Néstor Kirchner cotizan mucho por estas horas. Más allá de las palabras (desde el gobierno se mantuvo el discurso de prescidencia entre los dos candidatos del Frente para la Victoria, Agustín Rossi y Rafael Bielsa), en los hechos hubo claros ganadores.

Y si de gestos se trata la cuesión, el antes y después de la llegada al palco del santacruceño ofreció muestras de sobra. Bielsa llegó temprano, a las 10.15, solo. Se subió al escenario central, se excusó de dar notas a la prensa y se ubicó estrategicamente detrás de donde hablaría Kirchner minutos después. Mientras tanto, su rival en interna, festejaba que “lo subieron” al Tango 01 para llegar al aeropuerto junto a la comitiva presidencial.

A las 11.40, Kirchner llegó al palco. Saludo a quien se le cruzó y omitió con una sonrisa responder la pregunta de Rosario3.com sobre el gesto de viajar con Rossi en el avión. Luego, escuchó el Himno y al término de la ceremonia, giró y entonces sí le dio un afectuoso abrazo al ex canciller, que mostró su mejor sonrisa a pesar de haber esperado una hora y media acompañado apenas por Brian Ojeda, el ahijado presidencial (séptimo hijo rosarino) de cinco años.

A los pocos minutos, llegó feliz el jefe del bloque de diputados nacionales oficialstas. También eludió la pregunta política obligada de este medio y se metió en el corazón del palco. Pera para sorpresa de todos, incluso él claro, lo sentaron al lado de Binner. Saludo al ex intendente, al igual que el resto (no a Bielsa que no lo cruzó), con un estrechón de manos. Y hasta llegaron a intercambiar alguna palabra mientras los oradores decían lo suyo.