La Argentina es el segundo país del mundo con mayor número de médicos por habitantes, sin embargo, no hay suficientes enfermeros, incluso, según planteó la Asociación Civil de Actividades Médicas Integradas (Acami) en el X Congreso Argentino de Salud, habría que triplicar su número. En Rosario, la situación no escapa a las generalidades y también la presencia de enfermeros y enfermeras en hospitales y sanatorios es insuficiente.
Según Acami, en Argentina hay 83 mil enfermeros, mientras que 200 mil personas ejercen la medicina. Esta disparidad, también se repite en Rosario, donde, de acuerdo al Colegio de Profesionales en Enfermería del Sur de la Provincia de Santa Fe, la cantidad de enfermeros en la zona alcanza a unos 4.500 profesionales: “La proporción óptima es de 1 médico para cuatro enfermeros pero acá la situación invierte esa relación”, sostuvo Nidia Caim, al frente de la institución.
De acuerdo a la profesional existen tres cuestiones que concluyen en la falta de enfermeros: “Hay un exiguo egreso de profesionales de los institutos y de la universidad, cobran sueldos mínimos y los hospitales públicos como los sanatorios y clínicas no los contratan”, apuntó en contacto con Rosario3.com
“No se designa a la cantidad de personal necesario y sucede tanto a nivel público como privado”, remarcó. La situación fue confirmada por Estela, profesional del Hospital Centenario: “En Rosario los sistemas formadores (facultad y escuelas) forman profesionales pero en los hospitales por situaciones políticas y sindicales no los toman. En el Centenario hay represión y echan a los enfermeros que no hacen lo que quiere un grupo que maneja a dedo los cargos en enfermería”. Esta falta de contratación obliga a que a pesar de que hay estándares internacionales que marcan una máxima de doce pacientes por enfermera “se trabaje con dieciséis pacientes en un solo turno de seis horas”.
Bajos salarios y una profesión sin prestigio
Ana es enfermera en el Hospital Psiquiátrico Agudo Ávila y además de reconocer el bajo número de sus colegas en los efectores, aseguró en diálogo con Rosario3.com, que se debe a que son profesionales “mal pagos”. “Nuestro sueldo básico es de 100 pesos y de bolsillo unos mil cuatrocientos pesos”, aseveró.
“El salario es muy bajo lo que hace que se tenga que buscar otro trabajo y lo vuele extenuante. Es muy duro e implica muchísima responsabilidad pero nadie lo ve así, si vos le metés una medicación errónea en la vena a un paciente lo podés matar”, explicó y agregó: “No te reditúa ni siquiera en el prestigio social, el trabajo no es valorado aunque se ha intentado académicamente, pero es imposible con un sueldo tan magro”
Para Nidia Caim, los bajos sueldos lleva a que la mayoría de las enfermeras deban buscarse otro trabajo: “Muchas son jefas de hogar y ese sueldo no les permite hacer frente a los gastos. Entonces buscan otro trabajo pero el del enfermero es un trabajo difícil, hay que enfrentarlo sin enfermarse”, arrojó y expuso: “Además, es una profesión que no goza de una imagen pública apetecible, no está bien vista y no es reconocida. Influye en eso el modelo médico hegemónico que también provoca lo mismo en otras disciplinas auxiliares de la medicina”