Es bocanada de aire, es un poco de oxígeno para el mundo ñulista este triunfo ajustado frente a Central Córdoba de Santiago del Estero. Ganó. Nada más. Jugó realmente muy mal, el peor partido de la era Taffarel pero al menos sirvió para que los propios jugadores puedan trabajar de otra manera en esta semana de cara al duelo con Boca. Por ahora sigue al mando del barco Adrián Taffarel, como interino y tendrá que seguir demostrando. Y, obvio, ganando partidos para ser considerado. Si es que lo consideran, porque Julio Saldaña continúa por el camino de la búsqueda de un responsable táctico que por ahora no aparece.

Los nombres son variados, desde Mario Sciaqua, a Pablo Lavallén pasando por Diego Osella y Sebastián Beccacece, todos estilos diferentes que sorprenden y dejan incertidumbre a la hora de saber cuál es la idea de esta nueva comisión directiva para el futuro futbolístico del equipo 2022.

Lo cierto es que éste es un plantel que no tiene tantos nombres de jerarquía y además, cuenta con mucha limitación en su materia prima. Y si quieren desde la comisión modificar el rumbo para la temporada que viene, tienen que tener en claro que la solución no pasa, solamente, por traer un nuevo DT. Deben saber que tendrán que realizar una inversión importante de refuerzos y que sean eso: refuerzos y no incorporaciones de dudosa procedencia, si es que desean revertir el camino institucional.

Ahora bien, si traen refuerzos y un nuevo entrenador, hay una gran pregunta para formularse. ¿El próximo conductor observará a las inferiores? Bueno, eso no se puede dejar de lado porque en esta transición de Fernando Gamboa se le pidió al conductor interino que siguiera apostando y promoviendo jugadores de la cantera y que les dé continuidad, y hasta ahora eso está ocurriendo, pero los pibes pueden llegar a ganar partidos, pero no resolver los problemas coyunturales.

Porque todo es tiempo. Es esperar, es corregir. Y Taffarel intenta con lo que tiene, además de promover juveniles, sumar puntos y se le exige más de la cuenta cuando no le dan la posibilidad de contar con contrataciones externas que puedan llegar a mejorar lo que se muestra en cada cotejo. Por ahora nada es seguro en el mundo rojinegro: ni si continuará el actual técnico, si vendrá otro o si llegarán apuestas nuevas. Los directivos tienen la última palabra y la responsabilidad de tomar la mejor decisión para la institución.