No era para menos: se trataba de los dos campeones vigentes que tiene el fútbol argentino. Rosario Central, que todavía saborea las mieles de la Copa Argentina, y River Plate, rey de América, jugaron este jueves en Arroyito uno de los mejores partidos de la presente Superliga y empataron 1-1 el pendiente de la 15ª fecha.

Los goles fueron de Juan Fernando Quintero (16’ del primer tiempo) para el Millonario y de Agustín Allione (1’ del segundo) para el Canalla. La otra nota destacada fue el regreso al Gigante de Javier Pinola, que, como era de esperar, no fue bien recibido por los hinchas tras aquella intempestiva salida.

A los 16 minutos, el colombiano Quintero clavó un zurdazo desde un difícil ángulo desde el sector derecho, cuando parecía que se disponía a tirar el centro.

 

Hasta ese entonces, con Néstor Ortigoza como abanderado, Central jugaba mejor, tenía más la pelota y contó una chance muy clara que Fernando Zampedri definió por arriba del travesaño tras recibir un centro atrás de frente al arco de Franco Armani.

Luego del gol, River mejoró su autoestima y por momentos acorraló a Central. Le robó la pelota y le llegó por casi todos los flancos, acrecentando el protagonismo de Jeremías Ledesma. No hubiera sido injusto si el Millonario se iba al vestuario con una ventaja mayor.

Sin embargo, Central pegó en la primera que tuvo en el complemento e igualó el encuentro, con un zapatazo de Allione que parecía controlado por Armani pero que ante su floja resistencia se coló junto a un palo.

A mano en el resultado, los dos equipos dieron entonces rienda suelta a un encuentro vibrante, de ida y vuelta y con muchas emociones.

En ese vértigo, cualquiera lo pudo ganar, ya que tanto Central como River mostraron tantas fallas defensivas como poder de ataque, pero a la vez falta de precisión en la definición por lo que un partido de 5-5 terminó apenas 1-1.

La Academia rosarina continúa sin sumar de a tres en lo que va de este año pero al menos le cortó una racha de tres victorias al hilo al Millo y ratificó además la levantada futbolística y generación de juego que ya había manifestado en el reciente clásico de la ciudad, donde el arquero de Newell’s Alan Aguerre evitó el triunfo auriazul en el parque Independencia.

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