La soja profundiza su caída y se aleja de los precios récord: ¿se consolida un cambio de ciclo?

El endurecimiento de la política monetaria de la FED y las modificaciones en el mercado retrotrayeron el valor de la oleaginosa al que tenía en febrero

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Del pico máximo de u$s652 la tonelada alcanzado el 9 de junio, se pasó a los u$583. Una caída superior al 10% en tan sólo 15 días, que podría estar marcando un punto de inflexión en el precio de la soja. El retroceso se produce en el marco de un desplome de los commodities, producido por cambios en el contexto internacional, fundamentalmente a raíz del endurecimiento de la política monetaria de Estados Unidos.

El impacto de la suba de tasas de la FED

A la hora de entender esta situación, el responsable del departamento de Análisis de la corredora de cereales Grassi, Ariel Tejera, destacó el cambio de escenario en el plano financiero internacional, con la Reserva Federal de Estados Unidos subiendo tasas para intentar contener la inflación. Mencionó que desde comienzo de año, las bolsas han estado ponderando los efectos de estas medidas, aunque todavía se mantiene gran la incertidumbre sobre el impacto que podrían tener sobre el crecimiento y, en particular, sobre la demanda.

“Ahora, parece ser el turno de los ajustes en commodities. El crudo cayó más de 10% en las últimas 10 ruedas. El aceite de soja perdió cerca de 20% en Chicago, y el poroto 10%. Los cereales también apuntaron retrocesos significativos”, repasó. Mirando hacia adelante en el mercado de granos, señaló que será clave en el corto plazo el reporte trimestral de stocks en EE.UU. y el informe de área sembrada, ambos a publicarse por el USDA a fin de junio. Este último, estaría eliminando la incertidumbre sobre la superficie implantada con soja y con maíz, sentando las bases del potencial productivo de cada cultivo.

“Paralelamente, las semanas continuarán marcadas por la evolución de los pronósticos climáticos sobre el medio oeste. De momento, no imponen amenazas significativas, con cultivos mostrando muy buenas condiciones”, expresó.

Fuente: Grassi

Menos demanda y más competencia

“El aceite de soja profundiza la tendencia declinante gestada a principios de mes y retorna a los valores negociados a mediados de febrero, es decir, previo a la invasión rusa en Ucrania”, planteó por su parte el analista de mercados y agronegocios, Eugenio Irazuegui, y pasó a enumerar los factores que explican este fenómeno.

“Al endurecimiento de la política monetaria de Estados Unidos y el consiguiente impacto en las materias primas, se agrega una desaceleración de la demanda agregada y las recientes reaperturas en las exportaciones de aceite de palma en Indonesia”, subrayó. Este último subproducto presenta una elevada correlación con el aceite de soja al ser un gran sustituto para su utilización.

El analista resaltó que Indonesia aporta aproximadamente 6 de cada 10 toneladas de aceite de palma en el comercio global. Cerca de una tercera parte del volumen queda dentro del archipiélago, mientras que el resto se exporta, siendo India, China, la Unión Europea y, en menor medida, Pakistán, sus principales compradores

Por otro lado, ponderó la mayor trascendencia que cobra en este marco el mercado climático estadounidense. Es que si los pronósticos de precipitaciones anunciados para los últimos días del mes y principios de julio se cumplen, los cultivos de primavera tendrán un escenario más húmedo para las primeras etapas de crecimiento. “Las previsiones de 6 a 10 días sólo destacan el norte del Medio – Oeste, para luego ampliarse en el período de 8 a 14 días”, dijo.

Es por eso que a la hora de aconsejar al productor local para manejarse en un clima de incertidumbre, le recomendó hacer un seguimiento del mercado y los fundamentos que interfieren, tomando coberturas flexibles. “Es probable que se incremente la volatilidad en las próximas semanas, sobre todo cuando se afiance el mercado climático de Estados Unidos”, avisó.

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