Vecinos de Pichincha reabren la polémica por las islas callejeras

Afectados por la utilización del espacio público por parte de los locales gastronómicos llevaron los reclamos a la Defensoría del Pueblo. Cómo sigue el conflicto 

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Las “islas callejeras”, o corralitos que permiten extender el espacio de los locales gastronómicos sobre la vía pública sigue generando polémica en un sector de la sociedad rosarina. En un nuevo capítulo entre los vecinos del barrio de Pichincha y los comerciantes de la zona, el grupo de ciudadanos que se ve afectado desde la implementación de estas estructuras llevó el reclamo a la Defensoría del Pueblo para que tome cartas en el asunto. Según manifiestan, la falta de espacio para caminar y para estacionar sumado a los ruidos molestos son las principales causas del malestar.  

La medida que fue muy útil para respetar el adecuado distanciamiento social, ventilación y esparcimiento al aire libre en época de pandemia, fue fijada por el municipio en septiembre del 2020. En ese entonces, el decreto Nº 1.259/2020 estableció que "de forma excepcional", se autorizaba a los comercios gastronómicos "a la colocación de mesas y sillas en el espacio público, teniendo en cuenta los protocolos de cuidado e higiene del rubro, en el marco de la emergencia sanitaria vigente y mientras dure el "distanciamiento social preventivo y obligatorio". 

Hoy, sin restricción alguna sigue vigente esta modalidad y no exclusivamente en Pichincha, sino en otros sectores de la ciudad. Con el fin de la pandemia y la continuidad de la iniciativa las opiniones a favor y en contra están a la orden del día. No obstante, los vecinos que elevaron la denuncia a la Defensoría apuntan al corredor de la calle Alvear el cual tiene una gran cantidad de locales pegados uno al lado del otro. A la ocupación del espacio público le suman los ruidos molestos.  

No obstante, la visión por parte de los empresarios al frente de los locales comprometidos es otra. “Estas islas están en Pichincha, en otros lugares de Rosario y en todo el mundo. Si bien hay un grupo que está disconforme, la realidad es que la mayoría de las personas eligen estos espacios. Prefieren reservar ahí y no adentro”, explica a Ecos365 Reinaldo Bacigalupo, presidente del Mercado de Pichincha y agrega que estas estructuras llegaron para quedarse y que la intención es sostenerlo brindando espacios seguros y estéticos. 

El pedido de regularización también llegó al Concejo Municipal. La concejala Fernanda Gigliani (Iniciativa Popular) fue una de las que abrió el debate para que la Intendencia se expidiera sobre la aplicación de la normativa y hasta elevó un pedido de informe para saber cuántos son los locales habilitados, si abonan mensualmente o no una tarifa por el espacio y cuál es el destino de los fondos. Asimismo, hasta el momento la discusión está pendiente.  

“Estos espacios revitalizan la zona donde se los instala y generan más trabajo. Atendemos que para algunos les pueda parecer bien o mal. Habrá que discutir cómo se regularizan y en los próximos días vamos a iniciar conversaciones con el municipio para ajustarnos a la ordenanza”, adelanta a este medio Alejandro Pastore presidente de Paseo Pellegrini y secretario de Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica (AEGAR). El referente destaca que pueden entender el reclamo de quienes se oponen pero no compartirlo.  

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