Este 25 de enero se cumplen 25 años del asesinato de José Luis Cabezas. El reportero gráfico fue secuestrado en la puerta de su casa y apareció muerto de dos disparos en la cabeza a unos 15 kilómetros de Pinamar. La seccional Rosario de la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (Argra) y el Sindicato de Prensa convocan a participar de una acción colectiva en las redes, en este nuevo triste aniversario. Gabriel Michi, uno de sus compañeros de trabajo habló en Radio 2.

Argra y el SPR convocan a participar de una acción colectiva en las redes, que consiste en subir una fotografía junto con la imagen de Cabezas.

"Me salvé por una circunstancia"

 

Yo me salvé por una circunstancia de la vida.periodista Gbriel Michi en A Diario, este lunes, en la previa al nuevo aniversario.

Con respecto a esta afirmación, Michi reveló que cuando detuvieron al policía Gustavo Prellezo, asesino confeso de Cabezas, quienes lo fueron a buscar le preguntaron qué había hecho. “Él les dijo que se le fue la mano y le preguntaron qué hubiese pasado si lo encontraban conmigo y su respuesta fue «lo hacíamos boleta a los dos»”, sostuvo.

Para Michi, Alfredo Yabran fue el gran ausente del juicio en el que condenaron a los autores del crimen. “Yo no tengo dudas que la orden la dio él molesto por nuestro trabajo investigándolo y por aquella foto famosa que le hizo José Luis y que le puso rostro a ese poder oculto de la república argentina”, afirmó el periodista.

Pese a los mitos que se generaron sobre el suicidio del empresario, el colega de Cabezas afirmó que pudo cerciorarse de que fue real. “Pude ver el expediente de su muerte, los estudios de ADN, la fotografía de la autopsia, incluso las declaraciones de todos los testigos que lo vieron”.

Vivir amenazados

Tras el crimen de Cabezas y su posterior juicio en el que se condenaron a los autores materiales, Michi confesó que las amenazas no cesaron. “Cuando terminaba una conversación por teléfono me llamaban para pasarme la escucha completa de lo que había hablado, me dejaban balas en la puerta de mi casa, tenía gente merodeando permanentemente. Todo tipo de situaciones que duraron más de un año”, recordó.

Además, tanto él como sus colegas de la revista Noticias que continuaron investigando el asesinato tuvieron que aplicar normas de seguridad especiales. “Caminábamos a contramano por las calles para no ser secuestrados por atrás, también teníamos una cadena de llamados para avisarnos que llegábamos bien a nuestras casas”, explicó Michi.

Así estuvimos viviendo muchísimo tiempo porque no sabíamos si realmente lo de José Luis iba a ser el último episodio o el primer. Pero por suerte no hubo episodios similares”, concluyó.