El gerente de Relaciones Institucionales de Aguas Santafesinas (Assa), Guillermo Lanfranco, aseguró que el robo y vandalismo se ha extendido y afecta además de los medidores, a las bocas y tapas de tormenta y hasta las vallas que se colocan para señalizar las obras.

“Estamos sufriendo robos, el promedio no ha subido mucho pero hay semanas que se incrementa y se ve un poco más la falta de dos elementos. Faltan bocas de registro, que son las redondas en los centros de calzada, y las tapas de sumideros de la boca de tormenta, que son las rectangulares en las ochavas”, describió.

Lanfranco confirmó en el programa A diario (Radio 2) que la “depredación que sufre el espacio público” afecta a los empresas que prestan servicios esenciales. Señaló que los medidores de aguas, luz y gas son blanco de esos ataques.

“Es un problema y la respuesta nuestra es reponer los faltantes lo más rápido posible. Y hay que cambiar la tapa y el marco porque son piezas que vienen en conjunto y lleva tiempo de instalar esos conjuntos. Por eso (cada robo) se transforma en una pequeña obra de albañilería de cambiar tapa y rosca de hierro”, contó.

El vocero de Assa dijo que algunas bocas de tormenta, las que no están sobre la calzada, se reemplazan con tapas de cemento para evitar el interés de los delincuentes. Pero eso no se puede hacer sobre la calle porque los objetos tienen que resistir el paso de vehículos pesados como ómnibus o camión.

“Se le hace una soldadura a la tapa para dificultar un poco más el trabajo de los ladrones”, comentó Lanfranco, aunque aclaró que el sistema no está pensado por los robos sino para dar un buen servicio. Aunque, por la cantidad de hurtos, “poco a poco se va adaptando a esta situación”.

En Rosario se roban hasta las tapas de las alcantarillas

El representante de Aguas afirmó que por la sustracción de vallas para rodear zonas de trabajo (el denominado “corralito”) esas estructuras se están reemplazando con maderas, “a ver si son menos tentadoras”.

Además de los costos y trabajos extra, esos faltantes son un peligro para toda la sociedad. El viernes pasado un nene de 8 años cayó en una alcantarilla cuya tapa había sido robada, en Granadero Baigorria, y fue internado en terapia intensiva con serias lesiones en sus órganos.

Como faltaba señalización, los vecinos pusieron ramas para advertir por el peligroso hueco pero el chico no lo vio y se clavó uno de los palos luego de tropezar.