Desde la madrugada del jueves que el camionero que se incrustó en una callecita en barrio El Mangrullo, no puede salir de ahí. Terminó incrustado en el barro cuando escapaba de motochorros que lo abordaron a los tiros, los vecinos lo ayudaron, pero ahora no lo dejan ir hasta que no se arreglen los destrozos que causó el Scania.

“No me dejan salir hasta que tengan una solución”, resumió, resignado, Maximiliano, en contacto con Radio 2.

El camión, ya vacío de su carga de carne, está de nuevo en funcionamiento, pero ahora son los vecinos quienes le impiden que lo ponga en movimiento. Los mismos que lo ayudaron a escapar de los ladrones e incluso a liberar el vehículo que había quedado encajado en el barro e incrustado entre los techos de chapa de las casas.

En la huida, el camión cortó cables y dañó algunas viviendas. Los vecinos pensaron que los arreglos iban a ser rápidos, pero, pese a los reclamos, nadie se acercó.

Así que Maximiliano tuvo que pasar otra noche en el camión, irónicamente rehén de sus salvadores que, sin violencia física, pero apostados en sillas guardan custodia al Scania.

“Pedimos que nos arreglen el agua, las cañerías que se aplastaron, los cables de la luz que se cortaron, todo”, planteó una de las vecinas “el rescate” a pagar por el camionero. Buscan que los arreglos se hagan de inmediato e incluso propusieron hacerlos ellos mismos si les dan los materiales.