Los primeros turistas llegaron a Grecia este viernes luego de que el país anunciara sorpresivamente el levantamiento de todas las restricciones a la circulación vigentes por la pandemia de coronavirus, tanto por tierra como por mar, con el objetivo de incentivar el regreso del turismo, una actividad vital para su economía.

"Izamos el ancla", proclamó el ministro de Turismo, Harry Theocharis, al lanzar oficialmente la temporada desde el templo de Poseidón, en el cabo de Sunio, cerca de Atenas, iniciativa con la que el país heleno espera ganar de mano a sus vecinos europeos con salida al mar, como España o Italia.

Confinada desde el 7 de noviembre, Grecia anunció el jueves -de un día para otro- la supresión de todas las restricciones a la circulación, los controles de la policía y las multas.

En todo el país, volverán a abrir los museos, aunque desde principios de mayo ya era posible comer una musaka (el plato típico griego) o beber ouzo (su licor nacional) en una terraza.

La condición que persiste para poder viajar es que la persona esté vacunada o presente una prueba de covid negativa. El gobierno sostiene que las pruebas de diagnóstico masivas combinadas con la vacunación permitirán a los turistas, al igual que a los griegos, viajar con total seguridad.

"Dejamos atrás los nubarrones negros del miedo y de la inseguridad", prometió Theocharis, antes de mencionar la "gran impaciencia de los turistas extranjeros" para venir a aprovechar el sol radiante y el mar turquesa del país.

El regreso de los turistas a Creta, Miconos o Santorino, entre otras paradisíacas islas del mar Egeo, es vital para un país donde el turismo representaba un cuarto de sus ingresos antes de la pandemia.

El país heleno ya abrió sus fronteras a mediados de abril para las personas vacunadas y poder lanzar su temporada turística antes de sus competidores como España o Francia. En total, unos 150 vuelos internacionales están previstos en las terminales aéreas del país para este viernes y el sábado. Sin embargo, el inicio de la temporada ya sufrió un primer revés tras la decisión de Reino Unido de mantener la cuarentena obligatoria al regreso de Grecia.

Atenas espera estar pronto en la lista "verde" de Londres cuando se vuelva a evaluar la situación sanitaria. La decisión británica se fundamenta en que la isla jónica de Kálimnos, muy apreciada por los ingleses, sigue confinada debido a las altas tasas de infecciones.

En Grecia se registran diariamente más de 2.000 casos, la mayoría en Atenas, y los hospitales siguen bajo tensión. El país acumula más de 372.000 contagios, incluyendo más de 11.600 muertes.

Un cuarto de la población activa griega vive del turismo. Pero en la isla de Cos, en el mar Egeo, los profesionales solo esperan la "mitad de los ingresos de 2019", dijo George Segredos, dueño de un bar de playa. Con las restricciones de viaje todavía en vigor en Europa, los hoteleros griegos no esperan llegadas significativas de turistas antes de finales de junio o principios de julio, según publicó Télam.