Como parte de los operativos preventivos ante la saga de hechos vandálicos y violentos contra símbolos y sedes de Newell's y Central, este jueves se reforzó la presencia policial en el Coloso del Parque y se dispuso el cierre de los parrilleros.

Este último sector bajo las tribunas, muy concurrido los jueves por la noche con reuniones de amigos, estaba desierto y con las luces apagadas, mientras que sobre la calle se veían patrulleros y motos, con siete efectivos, según mostró en vivo el móvil de Telenoche (El Tres).

Por su parte, los socios leprosos expresaron sus opiniones sobre la grave situación que afectan a la ciudad y particularmente a los dos clubes más importantes.

Mientras un usuario del club opinó que los autores de los últimos episodios “no son hinchas de ningún cuadro, lo único que quieren es hacer lío” y que “son violentos que les hacen pagar el pato a todos”, una mujer los calificó de “inadaptados totales” y señaló que “no hay necesidad de llegar a ese extremo”.

En líneas generales, todos lamentaban pero entendían las medidas de prevención que iban en desmedro del normal uso de las instalaciones.

La saga violenta vinculada a clubes comenzó el domingo pasado, cuando el busto de Isaac Newell's, fundador de Newell's Old Boys, amaneció decapitado y luego circularon fotos de los presuntos autores con la cabeza de la estatua. Luego siguieron ataques incendiarios: una bomba molotov contra el frente de la sede Cruce Alberdi de Rosario Central y un grave incendio, con un herido, en la sede céntrica canalla de Mitre al 800.