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En 2015, Abuelas recuperaron la identidad de tres nietos

La asociación que preside Estela de Carlotto cerró el año pasado con tres nuevas historias de restitución de identidad. Los casos
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Las Abuelas de Plaza de Mayo lograron recuperar en 2015 la historia de tres hijos de desaparecidos: Claudia, hija de Walter Hernán Domínguez y Gladys Cristina Castro; Martín, hijo de Jorge Oscar Ogando y Stella Maris Montesano; y Mario Bravo, hijo de Sara, quien está viva.

Claudia

A fines de agosto, la titular de Abuelas, Estela de Carlotto decía: "Bienvenida la nieta 117 y por muchos nietos más", al anunciar que Claudia recuperó su su identidad.

El secuestro de los padres de Claudia, Walter y Gladys, con seis meses de embarazo, fue el 9 de diciembre de 1977, en su casa de Godoy Cruz, Mendoza, día en que una patota irrumpió en el lugar.

En 1994, el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos de Mendoza giró a Abuelas una denuncia anónima que había llegado a sus oficinas, advirtiendo de una beba nacida en marzo de 1978 que había ido a parar repentinamente a la casa de un matrimonio mayor.

La chica había sido inscripta como propia aunque creció sabiendo que no era hija biológica del matrimonio. 

La causa siguió, pero en 2001 la familia creyó haber encontrado al nieto desaparecido, a quien siempre habían creído varón: un chico muy parecido a Walter, que había sido entregado por un oficial del Ejército a su hermana, que residía en Córdoba. 

El resultado negativo de esos análisis frustró a las familias Domínguez y Castro, y se archivó la investigación judicial, pero en 2009 el expediente fue derivado a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi). 

Después de trabajar con el caso, la llamaron a Claudia en febrero de 2015 y le transmitieron las sospechas y accedió inmediatamente a hacerse el estudio genético y el 27 de agosto, el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) informó a la Conadi que era hija de Walter y Gladys.

Martín

El 5 de noviembre, las Abuelas anunciaron que Martín, hijo de Jorge Oscar Ogand y Stella Maris Montesano, y nieto de una de las fundadoras de la Asociación, Delia Giovanola de Califano, había recuperado su identidad.

Virginia Ogando, hermana del nieto encontrado, fue un actor clave en esta búsqueda, pero el 15 de agosto de 2011 la joven se quitó la vida, pero su sangre albergada en el BNDG permitió determinar en un 99,99 por ciento el vínculo filiatorio.

Martín Ogando Montesano, el nieto 118, nació hace 38 años en el Pozo de Banfield. Los sobrevivientes contaron cómo su madre lo dio a luz en esa brigada de la policía de Buenos Aires.

En octubre de 1976, una patota se llevó a Stella Maris, embarazada de ocho meses, y a Jorge, quien era empleado bancario. Virginia la hija de tres años, fue rescatada por una vecina la noche del secuestro y quedó al cuidado de Delia.

Después del parto, Stella Maris fue trasladada al Pozo de Quilmes y tanto ella como Jorge permanecen desaparecidos.

Delia y el resto de la familia se enteró por un sobreviviente que había compartido el cautiverio con Stella, que ella les enviaba el mensaje de que se encontraba a punto de dar a luz y que si su hijo era varón lo llamaría Martín.

Stella dio a luz con los ojos vendados y un militar le arrancó al bebé inmediatamente de sus brazos. Ella conservó el cordón umbilical que sirvió como un recuerdo que pudo compartir con Jorge: se lo hizo llegar de mano en mano como prueba del nacimiento.

Mario

Cuando parecía que las recuperaciones de 2015 finalizaban, el 1 de diciembre se anunció que recuperó su identidad Mario Bravo, hijo de Sara quien está viva, ya que fue liberada de su cautiverio en Tucumán luego de dar a luz.

Mario se transformó en el nieto recuperado 119 y su madre fue la quinta mamá que pudo recuperar a su hijo apropiado por la dictadura.

Sara (cuyo apellido se mantiene en reserva) nació en Tucumán y en 1975 trabajaba en un hotel de la capital de esa provincia, donde vivía junto a sus dos hijas, de 3 años y de un año.

En julio de 1975, al regresar del trabajo, fue interceptada por un auto en la puerta de su casa y la llevaron a una comisaría, luego a la Jefatura de la Policía y posteriormente a la Cárcel de Villa Urquiza, donde permaneció en calidad de detenida-desaparecida y dio a luz en cautiverio, entre mayo y junio de 1976. 

El bebé le fue arrebatado inmediatamente por un enfermero y Sara jamás lo volvió a ver.

Fue liberada en noviembre de 1976 a la vera de un cañaveral, y desde ese sitio caminó hasta el Hospital del Carmen, donde permaneció internada hasta que pudo volver a su casa.

Treinta años más tarde, a través de una persona conocida y acompañada por la agrupación HIJOS, se puso en contacto con la Secretaría de Derechos Humanos de Tucumán, en 2004; en 2006 se contactó con la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, y allí tomó intervención la Conadi, que abrió un legajo de investigación y en septiembre de 2007 su sangre fue ingresada al Banco Nacional de Datos Genéticos.

Mientras tanto, el joven hizo su propia búsqueda ya que desde muy chico sospechaba que no era hijo de quienes lo criaron y si bien nunca le confirmaron esta duda, personas de su entorno sí conocían su situación. 

Mario fue inscripto como nacido en 1977 en una localidad de la provincia de Santa Fe, donde se crió, y en febrero de 2015, se presentó en la filial de Abuelas de Rosario, y se derivó su caso a la Conadi. 

En agosto se cursó el pedido al BNDG para que se le efectúe la extracción de sangre y, tras el entrecruzamiento, se confirmó que era hijo de Sara.

El caso frustrado

En tanto, el año culminó con la frustrada recuperación de Clara Anahí, nieta de María Isabel "Chicha" Chorobik de Mariani, ya que la joven que se presentó en la casa de una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo no tiene vínculo biológico con "Chicha".

Fuente: Télam

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