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La escuela "Montessori 2.0" del dueño de Facebook

En las aulas que financia Mark Zuckerberg, cada alumno trabaja sobre una plataforma digital que permite seguir y corregir a medida su desempeño escolar 
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Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook, financia una escuela, ubicada en Sillicon Valley, que propone una fórmula revolucionaria del aprendizaje. En el año 2012, el entonces directivo de Google Max Ventilla, entendió que la brecha entre los estudiantes y los profesores puede volverse más estrecha con el uso de la tecnología y que solo se trataba de combinarlas. Así surgió "AltSchool".

Max Ventilla le gusta llamar el enfoque de AltSchool "Montessori 2.0". El método Montessori se centra en dejar que los niños aprendan principalmente a través de proyectos independientes en vez de la instrucción directa. Fue desarrollado hace aproximadamente un siglo y si su fundadora, María Montessori viviera, los impulsores de esta idea creen que ella también habría propuesto el uso de herramientas tecnológicas para gestionar el caos de un aula personalizada.

El enfoque, que muchas escuelas han adoptado, sostiene que los niños deben perseguir sus propios intereses, a su propio ritmo y con este fin AltSchool mezcla la tecnología para poder crear una experiencia educativa superior.

Cada estudiante obtiene su propio iPad o Chromebook, dependiendo de su edad, y sus propias listas de materias, que son listas semanales de actividades individuales y de grupo hechas a la medida de las fortalezas y debilidades específicas de cada niño mientras se hace un seguimiento de cada estudiante, su progreso y los obstáculos y debilidades que muestra.

También, habrá una plataforma digital llamada My.AltSchool, que sirve precisamente para realizar un seguimiento de las listas de los estudiantes . En la jerga, estas actividades se denominan "tarjetas". Los estudiantes inician sesión en el sitio web My.AltSchool, abren sus listas y ven una serie de 20 a 25 tarjetas de actividades que los profesores tienen seleccionadas especialmente para ellos.

Estas actividades pueden ser por ejemplo, ver un video en línea, completar un ejercicio de matemática, escribir un aviso, etc. No todo es online pero la gran mayoría sí y es guardado en la aplicación para mantener informados a los maestros, que pueden hacer las tarjetas ellos mismos o buscar la que otros profesores hayan hecho.

El objetivo de Ventilla es armar un "sistema operativo para una educación del siglo XXI" y patentarlo para el sistema educativo en general. Eso puede significar que escuelas públicas, por ejemplo, accedan a estas herramientas.

Sin embargo, hay muchos riesgos que enfrentar aún. Es que ya hubo varios intentos de reformas educativas que han fracasado y proyectos como este son puestos en duda. "El mayor fracaso de la tecnología en las escuelas es que la gente pensaba que había algo de valor inherente a la tecnología, en lugar de decir que el único valor de la tecnología es que mejora y potencia la enseñanza e involucra a los niños", dice Joel Klein, ex canciller del sistema de escuelas públicas de la Ciudad de Nueva York y actual jefe de la empresa de EdTech de NewsCorp, Amplify. "Mucha gente miró esto a través de la lente tecnológica en lugar de la lente de la enseñanza, y eso es un gran error."

Otro problema son los factores sociales. Principalmente porque el sistema y las tecnologías educativas están siendo puestas a prueba en un grupo demográfico diferente al de los niños que asisten a la escuela pública. Alrededor del 40 por ciento de los estudiantes de AltSchool reciben algún tipo de ayuda económica pero cualquier escuela donde el 60 por ciento de las familias pueden permitirse el lujo de pagar 21 mil dólares por año en la matrícula todavía es bastante exclusiva.

Según los estándares de Silicon Valley, AltSchool ya es un éxito. Pero el mundo de la educación no funciona según estos criterios y Max Ventilla y su equipo todavía tienen que demostrar que es más que una escuela privada para la élite tecnológica y que realmente se puede hacer una diferencia en algunas de las escuelas más necesitadas. Ventilla promete que este no será el caso de los tantos que solucionan un problema de muchos sólo para pocos: "Si sólo fuéramos a impactar en los estudiantes ricos de escuelas privadas, creo que ninguno de nosotros estaría haciendo lo que está haciendo", explica. "Pero sí creemos que este es el lugar correcto para empezar".

Fuente: Infobae

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