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Luchar contra el sedentarismo

El sedentarismo es uno de los principales problemas a los que se enfrenta nuestra sociedad, debido al ritmo de vida que llevamos actualmente
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Pasar muchas horas sentado genera un desequilibrio en el organismo y, cuanto mayor es el lapso, aumentan los riesgos. Hay que tener en cuenta que el sedentarismo afecta a los músculos, y al metabolismo de las grasas, con lo que se pone en peligro la salud de las personas que no hacen suficiente ejercicio.  

Diversos estudios científicos demuestran la existencia de una relación directa entre sedentarismo y mayor riesgo de muerte, que aumenta a partir de 4 horas al día en las que se permanezca sentado y se dispara si el tiempo sin actividad supera las 8 horas. Naturalmente, estos índices aumentan si, además, se sufre una enfermedad cardiovascular, diabetes, sobrepeso u obesidad. 

Los entrenamientos espaciados en la semana pueden volverse insignificantes si se está la mayor parte del tiempo sentado en el sillón. La mayoría de las personas reconoce que debe ser más activa físicamente, sin embargo, muy pocos lo logran. 

Más allá de esto, “moverse más” no es todo. Según un nuevo estudio, los beneficios del ejercicio físico pueden ser atenuados si también se pasa la mayor parte del resto del día “tirado”.

Así lo asegura el doctor David Alter, un experto en salud del corazón de la Universidad de Toronto y científico senior en el Instituto de Rehabilitación de Toronto, al igual que sus colegas, quienes encontraron que estar sentado demasiado tiempo, incluso entre las personas que hacen ejercicio regularmente, conduce a elevar las tasas de internación, de enfermedades cardíacas y cáncer, así como la muerte temprana.

Los investigadores analizaron 47 estudios que consultaban a la gente cuánto tiempo pasaba sentada sin hacer ejercicio, así como las tasas de enfermedades del corazón, diabetes, cáncer y muerte por cualquier causa. Encontraron que cuantas más horas pasaban haciendo vida sedentaria, viendo televisión por ejemplo o estando recostados, mayor fue el riesgo de todos estos resultados negativos.

Los ‘heavy sitter” (los sedentarios de mayor grado) mostraron un 90% más de riesgo de desarrollar diabetes que los que estaban sentados menos tiempo, un riesgo 18% mayor de morir de enfermedades del corazón o cáncer, y un 24% más probabilidades de morir por cualquier causa. Estas tasas fueron la media entre las personas que hacían ejercicio regularmente como las que no.

¿Cómo combatir el sedentarismo?

“Un estilo de vida sedentario produce un desequilibrio entre el gasto energético y el consumo calórico que provoca alteraciones metabólicas, propiciando enfermedades como la diabetes, la obesidad o los problemas cardiovasculares”, asegura a Infobae la doctora Stella Drago, que junto con el personal trainer Daniel Tangona conforman un equipo de trabajo.

El estilo de vida actual fomenta el sedentarismo. Se manifiestan nuevos hábitos de alimentación en los que abundan las soluciones rápidas y otros parámetros de entretenimiento y ocio para los que no se necesita salir de casa.

Según la especialista, el gasto energético por cada hora que se pasa frente a la televisión va de las 60 a las 90 calorías (según el peso), contra 225 calorías que se pierden con una hora de caminata. Eso sin sumarle ninguna ingesta calórica en los 60 minutos de tevé, porque la relación entre gasto y consumo calórico se desequilibra.

“Salir del sedentarismo y llevar una vida sana requiere de un cambio hacia hábitos saludables. Sólo dedicando 90 minutos semanales para realizar alguna actividad física, es decir, ejercitándose 30 minutos tres veces por semana realizando actividades físicas que involucren grandes grupos musculares, se puede combatir eficazmente el sedentarismo. La actividad física debe acompañarse por un plan alimenticio acorde, mediante una dieta personalizada baja en grasas, que se ajuste a los requerimientos particulares, aporte la cantidad de nutrientes necesarios para cada organismo y normalice el sistema metabólico”, agrega Tangona, profesional certificado por la NCFS (National Council on Strenght and Fitness)

La salud no se toma vacaciones

Un sondeo a 8 mil turistas que pasaron por los paradores y sombrillas saludables que el ministerio de Salud de la Provincia montó en Mar del Plata y la Costa Atlántica arrojó que el 47,3 por ciento de los encuestados respondió que no hace ninguna actividad física regular. Los expertos insisten en que moverse cuida la salud cardiovascular, pero también mejora el ánimo, las relaciones y aumenta el rendimiento laboral.

La cifra no sorprende y se asemeja a las de la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo hecho por Salud de la Nación que reveló que 1 de cada 2 argentinos no hace actividad física. Según explicó el ministro de Salud Alejandro Collia, el costo para la salud, es enorme: “Hoy se sabe que hacer actividad física no sólo tiene beneficios biológicos sino también psicológicos y sociales”.

De la mano de la inactividad, se observa que el sobrepeso y la obesidad se mantienen por encima del 53 por ciento y que casi el 20 por ciento de los turistas consultados presentó hipertensión.

Volverse activo

Las vacaciones invitan a tomar la iniciativa. En la playa por ejemplo, lo más recomendable para empezar a moverse es caminar, al menos, unos 30 minutos diarios por la arena, cerca de la orilla. Se puede trotar o jugar a la paleta. No obstante, desde la dirección provincial de Atención Primaria aclaran que una persona adulta sedentaria y con sobrepeso debería al menos, realizar una consulta médica antes de iniciar la actividad.

También es importante que el inicio sea moderado, tanto si se trata de jóvenes como de adultos. Lo ideal es iniciar con 25 minutos tres veces por semana y, en simultáneo, cambiar el tipo de alimentación: bajar la cantidad de grasas y azúcares y aumentar la cantidad de frutas.

Unas semanas después de comenzar a realizar actividad se puede ir subiendo el nivel de exigencias y pasar a media hora, cinco veces por semana.

Los especialistas afirman que una buena forma de comenzar es con pequeñas metas cotidianas. Por ejemplo, tomarse el colectivo dos paradas más adelante de la habitual, preferir la escalera al ascensor o hacer una caminata en lugar de parar un taxi. “Moverse es, por donde se lo mire, pura ganancia”, aseguran los expertos.

 

Fuente: Infobae

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