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Medicina de La Plata eliminó el curso de ingreso

En 2016, todos los inscriptos podrán cursar la carrera en esa facultad pública. El cambio se produjo luego que el Congreso modificara la ley de educación superior para garantizar la gratuidad de la enseñanza universitaria. La UNR celebró la decisión

 

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Después de 25 años de un estricto examen de ingreso, la Facultad de Medicina de La Plata eliminó el curso de ingreso y en marzo de 2016 todos los alumnos que se anotaron podrán cursar las materias del primer año de la carrera.

Esta buena noticia para miles de estudiantes se da en el marco de la reciente modificación a varios artículos de la ley 24.521 de educación superior por parte del Congreso de la Nación que pasó a garantizar la gratuidad universitaria en toda la República Argentina.

El 28 de noviembre, el Senado nacional aprobó una postergada reforma a la ley de educación superior, sancionada en 1995, que reavivó el debate en torno al concepto de educación pública y gratuita en las universidades nacionales al establecer la prohibición de los exámenes eliminatorios y la gratuidad de los estudios de grado en las instituciones públicas.

La UNR, pionera en esta práctica

La Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario, una de las más importantes y con más alumnos de Argentina –junto a Medicina de la UBA y de La Plata–, es pionera en esta política inclusiva desde hace casi una década.

Desde 2007, sostiene que la cantidad nunca es contradictoria con la calidad y, por el contrario, una incrementa a la otra cuando hay objetivos correctamente trazados. “Ingreso irrestricto y gratuidad de la enseñanza son dos viejas consignas aglutinadoras del pensamiento político mayoritario del movimiento estudiantil desde el momento que fueron concebidas. También de vastos sectores de docentes y no docentes”, destacó el decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario, Ricardo Nidd.

A través de un comunicado de prensa en el que celebró la medida adoptada por el Senado de la Nación, Nidd recordó que la Ley de Educación Superior vigente, había dejado abierta una hendija jurídica donde se colaron las más ingeniosas interpretaciones para esquivar algunas premisas como la del ingreso: “Hasta se instaló culturalmente la lógica de que para estudiar en una universidad hay que rendir examen. Al menos en Medicina. No por nada, casi todas las escuelas públicas y privadas de medicina del país tienen evaluaciones eliminatorias”, dijo.

La Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario asumió en 2007, el desafío de abrir sus puertas a todos aquellos aspirantes que desearan inscribirse con el único requisito de haber cumplido el ciclo académico anterior (título secundario o equivalente).

“Entonces, quienes teníamos la responsabilidad de conducir los destinos de esa institución, pensábamos, con Adolfo Posadas que: «Los que fundan instituciones de enseñanza o fomentan las empresas de instrucción se ponen en el lugar de la sociedad; obran y hablan por ella, y no para un interés económico dado». Se trataba de honrar el compromiso constitucional de garantizar el derecho universal a la educación superior; de entender que cualquier sistema de selección es básicamente económico (acceden los de mejores recursos); de tomar una actitud valiente en favor de las masas, y asumir los riesgos administrativos que esto conlleva. Se trató de «poner los caballos delante del carro», afirmó Nidd”.

“Los jóvenes que estudian en nuestras universidades son nuestro orgullo como Nación. Son las pequeñas batallas que le ganamos como pueblo a un modelo explotador que los excluye del acceso al saber científico precozmente. Porque lo que exige un sistema democrático no es seleccionar a los mejores, descartando al resto para desarrollar sólo las aptitudes de los más dotados, sino permitir el despliegue del potencial de cada miembro de la comunidad”, consideró el decano.

En ese sentido destacó: “La cantidad nunca es contradictoria con la calidad; por el contrario, una incrementa a la otra cuando hay objetivos correctamente trazados”, y sostuvo que “los médicos rosarinos, hijos del ingreso irrestricto, pueblan el país demostrando su calidad de formación. Los médicos egresados de la Facultad de Ciencias Médicas de Rosario superan el promedio nacional en el examen único de residencia, la Facultad de Ciencias Médicas de Rosario es elegida cada año, por cientos de argentinos y extranjeros que son su razón de ser”.

El comunicado concluye con esta afirmación: “No hay que temer a las masas. Menos si se trata de multitudes de jóvenes que acceden a los estudios superiores con el propósito de capacitarse, de formarse, de crecer, de desarrollarse en cultura, de enriquecerse espiritualmente, de emanciparse socialmente a través de la educación”.

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