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Las elecciones 2015 serán recordadas por un fenómeno que bien podría llamarse “Que Se Vengan Todos”. ¿Política farandulizada o negocios politizados?

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Tal vez síntoma del divorcio entre sectores de la clase política y sectores independientes que no se ven representados, las elecciones de 2015 escribirán una página propia en la historia política de la provincia. La historia de los “newcomers”. El término acuñado en lengua inglesa y profusamente utilizado en el mundo de los negocios, describe con precisión a los actores sociales que deciden cambiar de geografía en la búsqueda de un sueño a cumplir en una nueva tierra. Estos “recién llegados” migrantes de un territorio a otro no saben bien a qué se enfrentan, pero son conscientes del cruce del Rubikón, aquel famoso río de la antigüedad que César, atormentado de dudas, decidió dejar atrás para internarse en la prohibida Roma y conquistarla. Un sueño sin regreso a la vida anterior. Un camino de un solo sentido. Un acto de insurrección contra la identidad asumida hasta el momento y la determinación de forjar una nueva.

Así seguramente lo entienden (estarán en graves aprietos si no) quienes este año decidieron dar el salto.

Entre ellos ubicamos al empresario inmobiliario Carlos Rovitti, presidente de la Cámara de Empresas Inmobiliarias de Rosario (Cadeiros), que renunció a la presidencia de la entidad para lanzarse al ruedo político en las filas del radicalismo, dentro del espacio del Frente Progresista. El empresario inmobiliario, que va en segundo lugar detrás de Juan Carlos Millet, que lidera la lista de precandidatos a diputados provinciales, es uno de los creadores del modelo de contrato de alquiler que fue presentado semanas atrás y del que Puerto Negocios dio cuenta en su edición de enero. En un comunicado escueto, Rovitti explicó por qué lo hacía. “Doy un paso al costado para continuar el nuevo camino elegido, representar a todo el sector inmobiliario desde el poder Legislativo. Para convertirme, en el legislador indicado para llevar adelante todos los proyectos necesarios para la grandeza de nuestra profesión”. Fabricio Frontalini, un industrial de Puerto San Martín, ciudad del Cordón que rodea a Rosario, también forma parte de la nómina que lleva a Millet y Rovitti.

Otro es el caso de Eduardo Buzzi, productor agropecuario caracterizado por liderar desde Federación Agraria dentro de la Mesa de Enlace una resistencia contra las retenciones móviles en la inolvidable crisis política de la Resolución 125. Buzzi, desde el espacio de Sergio Massa y enrolado en política institucional desde hace décadas, da el salto como candidato a gobernador. Ése se transformó en el principal eje de su campaña, como rezan los afiches: “Enfrentó a un Gobierno. Ahora enfrentará al narcotráfico”.

Y dentro del espacio massista de Buzzi, el periodista Alejandro Grandinetti, formado en Ciencia Política en la UNR, de trayectoria en el grupo empresario de Grupo Uno Medios (o Vila-Manzano) también vinculado al mercado del fútbol, busca ganar el Palacio de los Leones, la intendencia rosarina. El eje de la campaña es el mismo de Buzzi: el tema de la delincuencia y la política de seguridad. Uno de los candidatos a concejal que acompaña a Grandinetti es Simón Bofelli, un rugbier de destacada trayectoria deportiva que proviene de una familia tradicional de ese mundillo, marcado por las hazañas de Duendes Rugby Club, el club de sus amores.

El de Miguel Torres del Sel no es un caso alejado. El ex Midachi abandona su banca para medirse con Miguel Lifschitz, Buzzi y Omar Perotti. Lo hace con la promesa de abandonar su banca de diputado nacional, flanqueado por quien comenzó en el mundo del modejale y la actuación, Jorge Rosario Boasso, convertido en un legislador de filiación radical. Se descubrió como político de raza y con gran capacidad de adaptación a los cambios. Hace más de dos décadas es concejal en Rosario y dió una pelea digna por la intendencia rosarina en varias oportunidades. Uno de los precursores que llegó a la política aún antes que Mauricio Macri, otro “newcomer” que también adquirió nombre propio hace relativamente poco para la historia política nacional.

Del Sel buscó tentar a Miguel Ángel Tessandori, periodista deportivo con décadas de trayectoria en medios rosarinos de Televisión Litoral SA, firma capitaneada por el clan familiar del recordado Alberto Gollán. Tessandori estuvo a punto de aceptar pero terminó rechazando la candidatura a liderar la lista de diputados del espacio Pro en la provincia por motivos personales. Su nominación causó un gran revuelo mediático y se especulaba con el batacazo electoral que, finalmente, no dará.

El Pro decidió postular a la hoy concejala y ex conductora, modelo y periodista Ana Laura Martínez como precandidata a disputarle la intendencia a Mónica Fein, que vuelve recargada. Al Concejo, en tanto, envía a Gabriel Chumpitaz, otro newcomer del mundo privado. Es empresario consultor y especialista en materia de seguridad e inteligencia. Es autor de un proyecto llamado “Plan Social de Coexistencia” y plantea junto a instituciones públicas, privadas, ONG y posibles voluntarios una serie de acciones para reducir la violencia social.

El socialismo en Rosario apostó por fórmulas conocidas que ya están en todos los diarios. Pero parece que no pudo escapar a la tentación de sumar su “mediático” en Santa Te. Se trata de Emilio Jatón quien formará parte de la fórmula que encabeza Miguel Lifschitz y que propone a Pablo Farías como intendente de Santa Fe. Jatón, el reconocido conductor de Canal 13 de Santa Fe, será candidato a senador provincial dentro de una de las ramas del Frente Progresista.

Comenzamos esta columna hablando de historia. Ya la historia habla y confirma por sí sola que en lugar del “Que Se Vayan Todos”, expresión de antipolítica por excelencia, asistimos a un consolidadísimo “Que Se Vengan Todos”. La pregunta es si se reeditan fórmulas como las que convirtieron a Daniel Scioli en gobernador y aspirante a la Casa Rosada.

No podemos olvidarnos tampoco de Carlos Alberto Reutemann, ex corredor de Fórmula Uno, un hombre de un roce social internacional y un capital político nulo se transformó en un personaje tan indescifrable como necesario para el peronismo santafesino. Una vez ungido por voto popular, la importancia innegable del dos veces gobernador, diputado nacional, constituyente y senador nacional en al menos dos períodos lo arrimó incluso a la posibilidad de una presidencia que rechazó en tiempos de Eduardo Duhalde. Aún hoy, cuando se especula con que acompañe a Mauricio Macri como vicepresidente, cada vez que gesticula desde el ostracismo pone al universo peronista a interpretar sus raros designios. Mientras tanto, el massismo también dice representar sus ideas y estar cerca del actual legislador nacional sin voz en las sesiones del congreso. Lo que hace en realidad es imponer la idea, al igual que el Pro, de que Reuteman “va a acompañar”

Un elemento común para María Eugenia Bielsa, la rosarina que recientemente rechazó encabezar ua candidatura a gobernadora de la provincia por el rechazo kirchnerista a su inorganicidad. Como en el de Reutemann, es otro factor de influencia política por los votos que aseguran, contiene la sola mención de su nombre. Siempre, según datos tomados de la última elección en que participó, hace cuatro años, cuando fue elegida para una banca a la que terminó renunciando.

Hay algo de certeza. Quien elige este camino perlado de dificultades, capaz de transformar inexorablemente la vida de una persona, lo elige en un solo sentido. Alea iacta est (la suerte está echada).

 

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