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Política activa en la prevención, detección y tratamiento de la hepatitis

El Ministerio informó que desde junio de 2012 a la fecha han sido tratados 671 pacientes en total: 492 monoinfectados (192 con virus B, 300 con virus C) y 179 coinfectados
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El Ministerio de Salud de la Nación recordó las estrategias que desarrolla para la prevención, la detección y el tratamiento de la hepatitis, entre las que enumeró la vacunación contra los virus A y B, los dispositivos para la detección de la enfermedad y la provisión de medicamentos para su tratamiento y subrayó que según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2013, Argentina es el segundo país de Latinoamérica --después de Brasil--, que distribuye medicación para hepatitis crónica de manera totalmente gratuita.

En relación a la provisión de medicamentos, el Ministerio informó que desde junio de 2012 a la fecha han sido tratados 671 pacientes en total: 492 monoinfectados (192 con virus B, 300 con virus C) y 179 coinfectados. Actualmente se encuentran bajo tratamiento 152 pacientes con virus C y 159 con virus B.

El secretario de Promoción y Programas Sanitarios, Federico Kaski, se refirió a los nuevos fármacos para el tratamiento de hepatitis virales sujetos a aprobación por parte de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), y detalló que "acaban de aprobarse dos de ellos, el simeprevir y el daclatasvir, mientras que un tercero, el sofosbuvir, está sujeto a que el laboratorio productor entregue los estudios de bioequivalencia de la presentación farmacológica que desea comercializar en el país".

"La ANMAT solicitó al laboratorio que aporte la documentación técnica de acuerdo a la normativa vigente, requisito fundamental para asegurar la calidad y eficacia del producto", sostuvo Kaski.

Desde el punto de vista de la prevención, el secretario precisó que "las vacunas contra las hepatitis A y B se encuentran incluidas en el Calendario Nacional de Vacunación y están disponibles en hospitales públicos y centros de salud del país", y añadió que "desde 2005 se implementó como política de Estado la aplicación de la vacuna contra la hepatitis A, lo que generó que desde marzo de 2007 no se registren trasplantes de hígado a causa de este virus".

Desde 2005 la cobertura de vacunación de la Hepatits A fue incrementándose paulatinamente, hasta ubicarse a nivel nacional por encima del 95% desde el año 2008. A partir de entonces se comenzó a registrar un descenso inmediato de los casos sospechosos notificados, observándose una caída en las tasas que van desde 68,6 (2005) hasta 1,4 por 100.000 habitantes en el año 2012.

A partir del 2014, el Estado Nacional universalizó la vacuna contra la hepatitis B a fin de que todos los ciudadanos puedan iniciar o completar el esquema de inmunización contra esta enfermedad a cualquier edad. La medida se tomó con el propósito de fortalecer el proceso de control y disminución de la incidencia, las complicaciones y la mortalidad asociadas a la infección por este virus, convirtiendo a la Argentina en el primer país de la región en implementar esta estrategia.

Kaski destacó que también "es objetivo del Programa Nacional de Control de Hepatitis Virales estimular y promover el testeo de estas enfermedades en la población general y en grupos específicos. El equipamiento necesario, así como las determinaciones de reactivos de hepatitis son distribuidos a través de las diferentes jurisdicciones a 62 laboratorios de todo el país".

En este sentido, el Ministerio de Salud de la Nación dispone de las herramientas de serología y biología molecular para el diagnóstico y seguimiento de las hepatitis virales. Tres laboratorios de referencia (Hospital Muñiz, Laboratorio Central de la provincia de Córdoba e Instituto ANLIS-Malbrán) concentran el procesamiento de las determinaciones, y el acceso a las mismas está contemplado para toda la población que sólo cuenta con cobertura pública.

En relación al tratamiento, Kaski señaló que "la cartera sanitaria provee a todo el país las drogas necesarias para el tratamiento de la hepatitis B y C. Esto implica la medicación propiamente dicha y aquella para controlar los efectos adversos asociados. Esta cobertura alcanza a todas las personas sin obra social o medicina prepaga, lo que significa reforzar en este ámbito también la política estatal de asegurar el acceso público a los medicamentos".

La medicación disponible para los tratamientos es interferón pegilado, ribavirina, tenofovir, entecavir y lamivudina, mientras que para los efectos adversos asociados al tratamiento se cuenta con eritropoyetina y factor estimulante de colonias (FSC-GM). La cartera sanitaria nacional también suministra telaprevir y boceprevir como parte del tratamiento de hepatitis crónica C genotipo 1, que ya fueron incorporados en el Vademécum de la Dirección de SIDA y ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual) y el Programa Nacional de Control de Hepatitis Virales en 2013.

La Dirección de Sida y ETS trabaja articuladamente a través de una comisión asesora con la sociedad civil (HCV sin fronteras y Red de Mujeres Argentinas viviendo con VIH y Sida – RAMVVS-) y las sociedades científicas (AAEEH, SADI, SAP, SADIP y SAT) en las políticas de la Dirección. Esta tarea conjunta permite elaborar las guías de recomendaciones de tratamiento de hepatitis crónica. En ese marco, desde 2012 no sólo se trata a los pacientes coinfectados con VIH sino que se amplió la población objetivo a los pacientes monoinfectados.

Fuente: saludnews24

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