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Siguen perfeccionando el robot quirúrgico

Expertos españoles han creado una versión mejorada, versátil y rentable comparada con la original de Estados Unidos
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El robot estadounidense Leonardo Da Vinci ha supuesto toda una revolución en el campo quirúrgico. Se trata de una máquina con cinco brazos fríos metálicos envueltos en un plástico esterilizado que espera en un rincón del quirófano las órdenes del cirujano, el cual le indica los movimientos precisos para llevar a cabo operaciones tales como de próstata o de extirpación de tumores en la caja torácica.

Su creación en el 2000 en Estados Unidos despertó muchas expectativas entre los profesionales del sector, pero su instalación complicada, el espacio que ocupa en la sala de operaciones, el instrumental específico que requiere y su elevado coste supone un impedimento para su acceso.

Por ello un grupo de expertos de Málaga, Córdoba y Bilbao se han unido para crear un Da Vinci español, una versión mejorada, más desarrollada, versátil y rentable. Todo comenzó hace tres años tras conseguir que se les concediera el proyecto de compra pública en el que se requería la creación de una versión del robot norteamericano con un pliego de especificaciones que cumplir.

El director general del proyecto en Málaga, Víctor Fernando Muñoz Martínez, explica que él mismo tuvo entusiasmo cuando el Da Vinci salió a la luz pero que aunque ha sido todo un avance aguarda una serie de problemáticas como, por ejemplo, que no se le puede cambiar el instrumental tras comenzar la operación o que al paciente se le abren cinco orificios aunque no se utilicen todos.

El científico destaca que el nuevo robot se ha configurado con un sistema modular, que se puede jugar con los brazos, quitar uno, poner otro, como se precise en cada caso, y evitar, así, que cuando haya una complicación como una hemorragia masiva se tenga que abrir el vientre del paciente. 

El también profesor de Ingeniería de la Universidad de Málaga señala que esta versión permite al médico la sensación de tacto, el robot siente la presión que se ejerce sobre el intervenido y a través del mando, como una palanca, hace que lo note más duro o más blando.

Asimismo, se ha hecho que su instalación sea inalámbrica sin cables; que tenga una consola, distinta al del robot original, que hace que el médico no se aisle del paciente sino que permanezca a su lado, y se le ha incluido una visión en 3D.

La fabricación se ha realizado con un robot comercial, que es más económico, en el que la universidad malagueña ha llevado a cabo el desarrollo del brazo robótico; el centro tecnológico Tecnalia el tema de interfaz de usuario y de reintegración eléctrica; y el hospital Reina Sofía y la Universidad de Córdoba la parte de visión por computado.

Un equipo formado por unos 25 ingenieros y 40 cirujanos han estudiado lo que, según el responsable, se necesitaba en quirófano, con la ayuda de un simulador de pacientes, un abdomen de plástico. El profesor confirma que se han efectuado varias pruebas y se ha comprobado que el robot se mueve de forma correcta pero que aún tienen que mejorar la sensación de tacto y lo que se llama el escalado de movimiento, o sea, calcular la precisión de la acción dependiendo de la distancia de la cámara con el paciente.

Ahora toca unir las partes, y como ha afirmado Muñoz, hay que montarlo y llevarlo al Reina Sofía, donde en unos días tendrá lugar su presentación. El próximo reto que persiguen es que a final de año se realice con el nuevo robot cirugía con animales y, tras ello, llegar a la cirugía con seres humanos.

Fuente: 20minutos.es

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