Gerardo Romano se subirá el próximo 8 de octubre al escenario del Teatro La Comedia junto a su unipersonal, “Un judio común y corriente”. En la previa al show pasó por De 12 a 14 (El Tres).

“Me gusta tener a quién querer y que me quieran, pero tener un unipersonal es lo más vertiginoso que le pueden ocurrir a un actor. Se requiere mucha experiencia y seguir una escalera con pasos muy concretos”, comenzó diciendo sobre la propuesta teatral. 

“No hay quién te salve si te pasa la escena más temida en la vida del actor que quede en blanco, 'dónde estoy, en qué teatro, qué pasó'”, dijo entre risas y recordó que hace poco le sucedió: “En el teatro de Buenos Aires tengo el camarín muy cerca del escenario y empezó a sonar mi celular, yo lo escuchaba y me distraje. No sabía dónde estaba”. 

Gerardo Romano fue policía, estudió abogacía, trabajó como mozo, productor agropecuario, productor avícola y “en las islas que se están quemando, yo engordaba hacienda”, confesó. Además aseguró que el campo “me tira mucho''. “Necesito estar. Soy muy fanático de la naturaleza” y agregó: “Coseché cosas que no pensaba sembrar, que vienen de a gajos”.

Sobre la acusación de abuso que recibió en los últimos días, Romano contó que la ficción no se incrimina. “Podrían llegarme denuncias de todas las mujeres que besé en infinitas novelas o escenas, es una cosa muy calumniosa y desagradable”. 

“Cuando apareció este absurdo de ficción de hace 18 años fue muy ingrato porque esa persona lo estaba haciendo para vender sus libros. Ya quedó atrás pero dejó su marquita”, dijo.  Además, sobre la escena en cuestión, el actor la recordó: “Fue en un piso como acá con muchas personas, luces y cámaras. Es aprobado por un director y si hubiese existido sangre se corta, se para la escena”. Y describió a su personaje como “un psicótico, un violento”. 

“Hace unos años me apareció una hija de 50, de inmediato me dijeron de todo y no era mia. Terminó el juicio, tuve que pagar abogados y cargar con todo eso”, dijo en torno a su vida mediática. 

También recordó cómo vivió la tira El marginal. “Fue salir a jugar. Me divertí mucho. Todo estaba guionado”, sentenció en relación a las puteadas que soltaba su personaje en la novela carcelaria.