"Si nos unimos, los argentinos seremos imparables"

El flamante jefe del Estado juró ante la Asamblea Legislativa y luego pronunció un discurso en el que llamó a “aprender el arte del acuerdo” y prometió ser “implacable” con la corrupción y el narcotráfico. Más tarde, recibió la banda y el bastón en la Casa Rosada, donde salió al balcón y bailó ante una multitud reunida en Plaza de Mayo

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“Se viene un tiempo nuevo, de diálogo y trabajo en equipo”. Luego de jurar como presidente de la Nación ante la Asamblea Legislativa, Mauricio Macri marcó en su primer discurso como jefe del Estado diferencias con el gobierno que se fue. “Los invito a aprender el arte del acuerdo”, planteó, en un auditorio en el que sobresalía la ausencia de los legisladoes del kirchnerismo duro, pero también la presencia de referentes importantes del peronismo, entre ellos quien fue su rival en la elección, Daniel Scioli. Más tarde, se dirigió a la Casa Rosada, donde recibió los atributos del mando, salió al balcón para agradecerle a una multitud reunida en la Plaza de Mayo y hasta bailó, sacándose incluso la banda presidencial para ello.

En el Congreso también estaban Sergio Massa y varios presidentes de la región como Michelle Bachetel (Chile), Evo Morales (Bolivia), Rafael Correa (Ecuador), Juan Manuel Santos (Colombia) y Tabaré Vázquez (Uruguay). Más tarde, en la Casa Rosada, se sumaron Dilma Roussef (Brasil), Horacio Cartés (Paraguay), Ollanta Humala (Perú) y el rey emérito Juan Carlos de España.

A Macri le tomó el juramento la vicepresidenta Gabriela Michetti, que a su vez lo había hecho un minuto antes ante Federico Pinedo, titular provisional del Senado. Luego de la ceremonia, Macri partió hacia la Casa Rosada, donde el propio Pinedo le entregó los atributos del mando ante la ausencia de la presidenta saliente, Cristina Kirchner. Allí, el presidente salió al balcón y tuvo su comunión con la gente reunida en la Plaza de Mayo, que le pidió que bailara, algo que hizo sin resistirse demasiado. Ya poco importaba el conflicto por el traspaso que generó tensiones increíbles durante los últimos días.

Macri centró su discurso ante la Asamblea Legislativa, justamente, en marcar que su intención es generar un clima político completamente diferente al del gobierno K, con llamados a la distensión y la unidad nacional.

En ese marco, invitó a “todos a aprender el arte del acuerdo” y se entusiasmó: “Si los argentinos nos unimos seremos imparables”. 

En otro punto que marcó diferencias es en el de las estadísticas oficiales, para las que prometió transparencia total. Y aseguró que su gobierno combatirá contra el narcotráfico como no lo hizo ningún otro en la historia.

“Veo el país como un gran equipo”, dijo en el inicio del discurso, una frase que de alguna manera marcó el clima de toda su alocución.

Y luego afirmó: “La confrontación nos ha llevado por caminos errados. Tenemos que sacar el enfrentamiento del centro e la escena; en el acuerdo ganamos todos”.

Dijo “no a la demonización del otro” y agregó “este gobierno va a combatir la corrupción”.

Y dedicó un párrafo aparte a defender la Justicia independiente, que según él salvó al país de las garras del autoritarismo.

Terminado el discurso, Macri partió hacia la Casa Rosada, vivado por una multitud que acompañó el pasó del auto que salió desde el Congreso. Pero la fiesta fue completa cuando el presidente salió al balcón, le agradeció a la gente y bailó al ritmo de la música de Gilda.

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