La llegada al país de más de 5.000 autos eléctricos chinos de la automotriz BYD abrió un nuevo capítulo en el mercado automotor argentino y encendió señales de alerta en el sector. Si bien desde la Cámara de Comercio Automotor (CCA) aclararon que el volumen autorizado no representa un impacto significativo en términos cuantitativos, sí admitieron que existe preocupación por cómo estos vehículos podrían reacomodar los precios y afectar a la producción nacional.
“Se están creando muchas expectativas porque todavía no sabemos cuáles van a ser las consecuencias reales dentro del mercado”, señaló en Radiópolis (Radio 2) Alberto Príncipe, presidente de la CCA. En ese sentido, remarcó que el ingreso de estas unidades equivale a apenas el 1% de las ventas totales del año pasado y que “no es un volumen tan importante” como para generar un desbalance inmediato.
Sin embargo, el foco está puesto en otro punto. “No preocupa el volumen, pero sí nos tiene atentos el precio de salida que van a tener estos autos. Eso es lo que puede generar un reacomodamiento del mercado”, explicó Príncipe, quien aclaró que desde la entidad esperan conocer las listas oficiales antes de fijar una posición definitiva.
El dirigente reconoció que se trata de una competencia directa con las terminales que producen en el país. “Estos vehículos vienen a la Argentina para competir con las terminales nacionales”, sostuvo, y advirtió que el contexto es complejo: “El mercado hoy está mejor que otros años en volumen, pero eso no siempre significa rentabilidad. Muchas concesionarias venden obligadas por esquemas de comisiones y descuentos que, si no se cumplen, reducen sus márgenes”.
Sobre el trasfondo de la apertura importadora, Príncipe recordó que históricamente el sector automotor argentino funcionó bajo acuerdos de equilibrio comercial, especialmente con Brasil y otros países de la región. “Nosotros exportamos vehículos, sobre todo pick ups, a México y a Latinoamérica. Somos proveedores históricos de Brasil dentro del Mercosur, con un esquema de importación y exportación equilibrado”, señaló.
En ese marco, advirtió que el ingreso de autos por fuera de esos convenios puede tener consecuencias negativas. “Esto funciona al margen del Mercosur y las terminales lo ven como una competencia desleal, porque estos vehículos no generan trabajo industrial en el país, más allá del empleo comercial”, explicó. Y agregó: “Si esta competencia se profundiza, lo que va a suceder es menos producción nacional y más dificultades para las pymes que abastecen a las fábricas”.
Desde la Cámara de Comercio Automotor diferenciaron, no obstante, la mirada del sector comercial. “Para nosotros, todo lo que sume actividad comercial es bienvenido. Las concesionarias no van a ser las perjudicadas directas”, afirmó Príncipe. “Los más afectados serán las terminales y toda la cadena industrial, en un momento que ya es difícil”.
Mientras tanto, la apertura de nuevas concesionarias en distintos puntos del país alimenta la expectativa de que el ingreso de vehículos importados continúe. “Lo autorizado por el Gobierno es esta cantidad. Después veremos cómo sigue”, concluyó el titular de la CCA.