El grupo de accionistas que apoya al CEO de Bioceres Crop, Federico Trucco, en su lucha interna contra el principal inversor del grupo, el multimillonario uruguayo Juan Sartori, se defendió de la denuncia por lavado de activos que le hizo el empresario Sergio Airoldi en la Justicia federal luego de que la empresa de biotecnología le defaulteara dos millones de dólares en pagarés bursátiles.

“La denuncia penal es la coronación de una serie de maniobras extorsivas que venimos padeciendo desde hace meses cuyo denominador común fue la búsqueda de un arreglo económico por fuera del proceso que lleva la Justicia de Santa Fe”, dijeron voceros de ese grupo.

Según sostienen, Airoldi los presiona haciendo la denuncia penal para lograr un arreglo económico, y aseguran que hasta enero de este año mantuvieron conversaciones con sus representantes en busca de una compensación. Para este grupo, que banca a Trucco, “hubo una decisión deliberada de construir un delito federal, como el lavado, para poder recurrir a la Justicia federal y evitar la jurisdicción provincial”, y por eso aseguran que están evaluando denunciar por extorsión a Airoldi”.

De esta forma, Trucco, y su gente, vuelve a recurrir a la  figura de “víctima” como estrategia de defensa ante los embates que recibe desde su escandaloso default. Así lo hizo cuando, el accionista mayorista Sartori intentó tomar el control del management luego del default.

También dijeron ser victima del presunto robo de acciones que tenían a resguardo en un banco de Wall Street parte de una directora de la firma.
 

La denuncia
 

La denuncia de Airoldi, presentada ante la oficina del titular de la delegación local de la Procelac, Juan Argibay Molina, fue patrocinada por los abogados Froilán Ravena y Renzo Biga, y quien denuncia es el reconocido empresario rosarino Sergio Airoldi, socio gerente de AIR SRL.

¿Cómo dice Airoldi que fue la maniobra? Cuenta que entre abril y julio de 2024, la empresa tecnológica invirtió un total de USD 2.000.000 en pagarés bursátiles emitidos por BIOCERES S.A. en el Mercado Argentino de Valores (MAV). De ese monto, Bioceres solo abonó el primer vencimiento de USD 250.000, quedando un saldo impago de USD 1.750.000. Y para colmo, en marzo de este 2026, BIOCERES SA fue declarada en quiebra con un patrimonio neto negativo estimado en USD 110 millones.

Para Airoldi, hubo ocultamiento de la situación financiera delicada por la que atravesaba la firma. Y es que al momento de captar los fondos, BIOCERES S.A. proyectó ante el mercado una apariencia de alta solvencia basada en su balance consolidado al 30/06/2023 (que mostraba ganancias millonarias por incorporar resultados de otras firmas del grupo como BIOX). 

Sin embargo, denuncia, se ocultó que su balance individual reflejaba pérdidas severas y un deterioro progresivo (pérdidas de $409 millones en 2023 que escalaron a más de $5.283 millones en 2024), con ingresos operativos que ni siquiera cubrían los gastos de administración.

Pero también hubo vaciamiento previo, denuncia. En efecto, a partir de 2021, mediante una reorganización societaria interna, BIOCERES S.A. transfirió activos estratégicos y generadores de caja (valuados en USD 76 millones) a su controlante en el Reino Unido (Bioceres Group PLC). A cambio, recibió créditos "intercompany" a plazo cuya cobrabilidad posterior fue nula. Esto privó a la firma local de flujos económicos (como los dividendos de la firma Agrality S.A.) para responder ante futuros acreedores, dejándola como un mero "envase formal" de endeudamiento.

Todo esto generó una omisión de un pasivo contingente millonario. Y es que antes de emitir los pagarés, el directorio de BIOCERES S.A. constituyó a la empresa como fiadora, lisa, llana y principal pagadora de una deuda de USD 144.000.000 contraída por otras firmas del entramado (Bioceres LLC y THEO I SCSp). Este compromiso (que representaba el 288% de su patrimonio neto individual) fue omitido deliberadamente en la información financiera puesta a disposición del mercado de capitales.

Para Airoldi, todo esto generó el desvío de los fondos captados. Y es que tras recibir los USD 2.000.000 del mercado, los fondos no se aplicaron al giro ni a la liquidez de BIOCERES S.A. Según actas de directorio de 2024 y 2025, los recursos fueron transferidos de inmediato a favor de otras entidades del grupo (SF500, GentleFarming, Heritas y THEO I SCSp) para capital de trabajo o cancelación de deudas ajenas.

A todo esto, también hay inconsistencia documental porque en el balance de 2025 se informó una "recepción de acciones propias" supuestamente ocurrida en diciembre de 2024, mediante la cual BIOCERES S.A. canceló créditos contra su controlante por USD 54,4 millones a cambio de sus propias acciones (un activo de nula utilidad para los acreedores). Existen inconsistencias documentales ante organismos internacionales (como la SEC y el Nasdaq) que sugieren que esta operación fue registrada con fecha alterada (anterior a la real) para simular regularidad antes de la quiebra.

¿Cómo se cerró la maniobra? La quiebra autopeticionada se denuncia como el eslabón final programado para consolidar el perjuicio a los inversores locales. Mientras los acreedores en Argentina quedaron desamparados, la desconsolidación de la empresa generó ganancias contables millonarias (USD 100,8 millones) para otras estructuras del entramado en el exterior, como Moolec Science S.A.

Por todo esto, la denuncia por lavado de activos también es por otros delitos precedentes como estafa, administración fraudulenta y también insolvencia financiera.

Sobre las acusaciones de extorsión de parte de Bioceres, el abogado Froilán Ravena señaló que es parte de su falta de argumentos jurídicos para defenderse, y se lamentó de la visión de que ejercer el derecho de ir a la Justicia configure una extorsión y, por el contrario, es una forma de amedrentar a su cliente. Y acerca de la estrategia de Bioceres de atacar la competencia del fuero federal, señaló que si los directores son inocentes no tienen nada que temer.