- Confían en que la razón está de su lado, pero igual están preocupados. Y no es menor : lo que está en juego son miles de millones de pesos. ¿De qué estamos hablando?
Este martes, el presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario, Pablo Bortolato, recibió a autoridades del mercado A3, quienes le fueron a contar de primer mano y de manera informal la marcha del conflicto judicial que mantienen con el grupo Grassi, que lo denunció por $1.165.613.565 a raíz del perjuicio que, asegura, le trajeron los cambios en las liquidaciones de sus operaciones a futuro por la aplicación del programa “Dólar Soja 2” implementado durante el gobierno de Alberto Fernández.
Bortolato los recibió acompañado por el secretario de la entidad, Miguel Simioni y por el Tesorero de la Bolsa, Sebastián Botallo, mientras que por el A3 estuvieron el vicepresidente Andrés Ponte y el director titular Juan Fabricio Silvestri.
El mensaje que dejaron los directores del mercado es que los argumentos y la razón están claramente de su lado y que, por el lado técnico, deberían dar vuelta en segunda instancia el fallo adverso en primera que tuvieron de la Justicia civil y comercial.
Pero, precisamente, lo que preocupa al A3 es la performance del sistema judicial. Observan con preocupación que no existe una acabada comprensión en los Tribunales de cómo es el funcionamiento de un mercado de futuros y también le temen a injerencias políticas y mediáticas que puedan permear sus decisiones.
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- Bortolato, el presidente de la Bolsa, también tuvo esta semana otra reunión, esta vez con las autoridades del Centro de Corredores de Cereales de Rosario, por un tema muy importante y que levanta polémica en todo el arco institucional cerealero: la caída de las operaciones de compra-venta de cereales registradas en Bolsa, una de las principales fuentes de ingresos que tienen todas las Bolsas cerealeras.
¿Qué está pasando? Los contratos pueden o no registrase en Bolsa. El beneficio de hacerlo es que así ingresan al circuito de contención institucional, por ejemplo, con la participación de la Cámara Arbitral de Cereales para la resolución de diferendos. Eso sí: en ambos casos pagan el impuesto provincial a los Sellos.
Lo que está ocurriendo ahora es que, en un escenario de márgenes muy finitos en la que la reducción de costos es imperante, empezó a popularizarse un instrumento para documentar las operaciones que en la jerga se lo conoce como “Carta de Oferta”, que al no ser un contrato puede esquivar el pago de Sellos.
Al principio, este instrumento se usaba casi exclusivamente en la provincia de Buenos Aires, que en Sellos es más cara que en Santa Fe. Pero en el último tiempo se empezó a extender como práctica generalizada.
Ya no se trata, para las Bolsas cerealeras, que se registren los contratos en la entidad, sino que directamente hay menos contratos. En ese contexto, es particularmente crítica la opinión sobre la molinería, que es la industria que por lejos menos registra operaciones en Bolsa.
Y el tema es delicado porque históricamente se trata de una las principales fuentes de ingresos de las entidades. En la de Rosario, quedó segunda, detrás de los servicios de laboratorios, pero en otras Bolsas es el principal ingreso genuino.
Ahora bien: ¿quiénes impulsan el uso de estas “cartas de oferta”? Originalmente, fue un instrumento descubierto y popularizado por los acopios de los exportadores internacionales, con equipos técnicos siempre preparados para innovar en la búsqueda de ahorros de costos. Pero, a decir verdad, en la actualidad es utilizado por toda la cadena de acopios y corredores. Ya no solo lo usan los exportadores.
¿Cuál fue la propuesta que hizo ayer la Bolsa de Rosario al Centro de Corredores? Impulsar el mensaje de que esas “cartas de oferta” se pueden canalizar por las plataformas digitales (el servicio “Confirma”) que comparten las Bolsas cerealeras.
En la actualidad, cada comprador usa plataformas propias (algunos recurren a la “docu-firma” o “docu-sign”), y la propuesta de la Bolsa de que utilicen sus propios servicios digitales aparece como una posibilidad de institucionalizar esas operaciones (ingresando al sistema de Cámara Arbitral) y generar ingresos para las entidades sin que eso signifique que las operaciones paguen Sellos.
¿Qué harán los operadores? La situación es la siguiente: es coincidencia en todo el arco institucional (incluido los exportadores y aceiteros) la conveniencia de no desfinanciar a las Bolsas.
De hecho, son las Bolsas las que aglutinan el lobby para promoción de los intereses del sector, por ejemplo con la reciente concesión de la hidrovía y ahora cona la futura privatización del ferrocarril Belgrano. Son las Bolsas, además, las que financian y encargan los estudios técnicos que luego usan los sectores, como la exportación, para discutir medidas con los gobiernos de turno.
Es por eso que la dirigencia sectorial (acopio, corretaje, exportador, industrial, molinero) sabe que desfinanciar a la Bolsas es tirarse un tiro en el pie. Pero a la hora de los negocios diarios y concretos, y en un marco de márgenes muy finos, cuando los contadores y financieros de cada empresa ven los números se olvidan de todo ese arco institucional y bajan la orden: hay que ahorrar. Y accionar con el bolsillo significa pagar lo menos posible, sobre todo en impuestos. Chau Sellos y adiós registración.
Y si bien las principales críticas son contra molineros, a los que apuntan por prácticamente no hacer registros en Bolsa, el peso principal es del complejo sojero.
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- Y vaya que el comercio diario de granos está tan ajustado que todos los operadores están agudizando el ingenio para no perder negocios. Veamos el caso de Agricultores Federados Argentinos (AFA), la principal cooperativa del agro nacional.
Esta semana, en el marco de su quinto congreso de jóvenes productores, el titular de la entidad, Darío Marinozzi, anunció que lanzarán un fideicomiso de siembra.
"No competirá con el asociado buscando arrendar campos. Pero queremos que cuando nuestros productores decidan arrendar su campo tengan la oportunidad de, antes de alquilarlo a un fideicomiso ajeno, se lo pueda arrendar a uno de la cooperativa, integrado por socios de la cooperativa”, dijo el presidente, Darío Marinozzi.
Por razones de mercado, el fideicomiso no debutará en la próxima campaña. “Por los márgenes y las condiciones que estamos viendo, hoy no asoma como un buen negocio y no queremos llamar a nuestros asociados para invertir en un fideicomiso que, de antemano, vemos que ahora no tendrá un rendimiento positivo, pero sí vamos a dejar toda la estructura armada para que, cuando las condiciones sean las correctas”, le comentó a Rosario3 el gerente general de la entidad, Gonzalo del Piano.
Ahora bien, la razón del armado del fideicomiso de siembra de AFA tiene otra razón bien comercial. “Vemos es que los campos que pasan a ser arrendados y explotados por fideicomisos, tienen sus propios canales de comercialización. Algunos lo hacen directo con exportadores y otros con acopios y corredores privados", dijo.
"Entonces, cuando un campo de un asociado a AFA pasa a ese sistema, es producción que nosotros dejamos de comercializar. Por eso, y como vemos que -por la necesidad de escala, cada vez hay mayor concentración- es que lanzamos el fideicomiso de siembra, que nos permitirá que ese campo que se arriende siga operando con AFA”, concluyó Del Piano.