El cierre de la planta de Electrolux en Rosario generó preocupación entre los trabajadores y volvió a poner en discusión el futuro de la producción local. Sin embargo, desde la Cámara de Electrodomésticos de Rosario plantearon una lectura diferente relacionada a un “proceso traumático” de “reacomodamiento" de la economía.
“Todo lo que está pasando en este momento es un reacomodamiento de la economía”, sostuvo el presidente de la Cámara, Claudio Sexer en una entrevista con El mejor día de la semana (Radio 2).
Según explicó, el mercado argentino de electrodomésticos está atravesando un cambio en el esquema de producción y abastecimiento, con empresas que dejaron de fabricar determinados productos para comenzar a importarlos, mientras mantienen otras líneas de producción en el país. “Hay empresas que se han reconvertido, han dejado de fabricar, otras cosas las siguen fabricando en el país y otras se importan”, señaló.
Más productos y precios más bajos
Para Sexer, uno de los efectos de este proceso se observa en la oferta disponible para los consumidores. “Desde el lado de la oferta los precios de los artículos han bajado entre un 20 y un 30 por ciento. Esto es lo que ha pasado en línea blanca”, afirmó.
El empresario sostuvo que la mayor presencia de productos importados permitió ampliar la variedad disponible en los comercios. “En lugar de tener tres modelos para ofrecer, hoy el fabricante tiene diez o doce modelos”, explicó.
Según su análisis, esto modificó también la posición del consumidor, que ahora tiene más alternativas para comparar antes de decidir una compra. “Si lo mirás del lado de la oferta, los compradores tienen más productos para elegir”, sostuvo.
Sexer puso como ejemplo el precio de las heladeras para graficar la evolución del mercado desde diciembre de 2023. Según indicó, una heladera con freezer se comercializaba alrededor de $600.000 en diciembre de 2023. Posteriormente, su precio habría bajado hasta unos $500.000 y actualmente se encontraría nuevamente cerca de los $600.000.
Su argumento es que, aun con ese regreso nominal a valores similares, durante ese período hubo casi tres años de inflación, por lo que el precio relativo del producto habría disminuido. “Tuviste prácticamente dos años de inflación. Entonces, han ingresado para el comprador un montón de productos que antes no había escala para producirlos”, explicó.
Sexer planteó así que el mercado está atravesando un doble proceso de adaptación: por un lado, de la oferta y las formas de producción; por otro, de una demanda que también modificó sus hábitos de compra.
El presidente de la Cámara de Electrodomésticos de Rosario consideró que el comportamiento de los compradores también cambió. “En este momento, lo que tenes es un comprador racional porque hay gente a la que en este proceso le va bien y ahora tiene la posibilidad de elegir qué comprar y cómo”, afirmó.
Según su análisis, los electrodomésticos son bienes durables y, por lo tanto, la decisión de compra puede postergarse. En ese sentido, sostuvo que la incertidumbre económica también influye sobre el comportamiento de los consumidores. “Cuando tiene que cambiar un electrodoméstico, lo hace cuando se le rompe”, explicó.
A eso sumó el comportamiento de quienes, frente a escenarios de incertidumbre, optan por comprar dólares y postergar el consumo. “Comprar dólares comercialmente es contractivo. Para nosotros no es bueno que la gente compre dólares”, sostuvo.
El antecedente de los 90'
Sexer también comparó el escenario actual con el proceso de apertura económica de la década de 1990. “Esto mismo se vivió hace 30 años aproximadamente. En el año 1993, 1994 pasó exactamente lo mismo”, afirmó. En ese sentido, puso como ejemplo a la propia Electrolux. Según recordó, la compañía llegó al país en 1994 en un contexto en el que parecía que podía quedarse con una porción dominante del mercado, pero finalmente continuaron operando fabricantes locales que fueron adaptándose.
Sobre el cierre de la planta rosarina, Sexer sostuvo que Electrolux tomó la decisión de abandonar la fabricación local, pero ubicó el caso dentro de una transformación más amplia. “Electrolux, que es una multinacional, tomó la decisión de cerrar su parte fabril”, explicó.
También mencionó el caso de Briket, otra empresa radicada en Rosario, que según afirmó dejó de producir algunas líneas y comenzó a importarlas, aunque mantiene otras actividades fabriles. “Cada fábrica es un caso distinto”, remarcó, y aclaró que tampoco es comparable la situación de la línea blanca con la denominada línea marrón, que incluye productos como televisores y otros equipos.
Un proceso “traumático”
El dirigente empresarial reconoció que el proceso tiene un impacto sobre trabajadores y empresas. “Entiendo que el proceso es traumático para todos, para los comerciantes, para los fabricantes”, afirmó.
Su lectura, sin embargo, es que el mercado está atravesando una transición hacia un esquema con mayor variedad de productos y diferentes combinaciones entre fabricación local e importaciones. “Todas las empresas se están acomodando a este cambio de régimen”, sostuvo.