El Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció que alcanzó un acuerdo con las autoridades en la segunda revisión del programa con Argentina firmado en abril del año pasado.
Fuentes del organismo aseguraron que la revisión estaba lista para ser aprobada y se comunicó luego de un encuentro informal que tuvieron el ministro de Economía Luis Caputo con la titular del organismo, Kristalina Georgieva.
Esto habilita la disponibilidad de u$s 1.000 millones correspondientes a la revisión, aunque aún resta la decisión del Directorio Ejecutivo del organismo. A partir de ahora, se espera que el directorio la apruebe en dos o tres semanas, según los plazos habituales.
Los equipos de Caputo y Georgieva, en tanto, tienen previsto reunirse el viernes por la tarde en Washington, en el marco de las reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial. Se trata de un encuentro que se había pautado antes de comunicar el acuerdo técnico.
Tras el anuncio, Caputo se trasladó a un seminario con inversores organizado por el JP Morgan en el Park Hyatt.
El Fondo elogió la aprobación de leyes y la acumulación de reservas –que no se cumplieron a fin de 2025 pero que aceleraron en lo que va del año– pero insistió con la reforma tributaria y previsional, a la vez que moderó las expectativas sobre la salida al mercado de capitales. Una medida para avanzar “con el tiempo”, remarcó el comunicado.
“El impulso político se ha fortalecido en los últimos meses con la aprobación por el Congreso del Presupuesto 2026 y una legislación de reforma crucial, así como con los ajustes al marco monetario y cambiario que han propiciado un incipiente aumento de las reservas, mejorando la capacidad de Argentina para gestionar crisis”, destacaron desde el organismo.
Desde el organismo también elogiaron las compras de reservas del Banco Central que suma ya u$s 5500 millones en lo que va del año, y los “impresionantes avances en materia de estabilidad” que permitieron “llegar a un acuerdo sobre un paquete de políticas sólido y equilibrado, destinado a afianzar la desinflación, la estabilidad externa, el crecimiento, apoyando así un acceso al mercado oportuno y sostenible.
Entre las leyes, destacaron Inocencia Fiscal como la norma para “formalizar la tenencia de activos financieros por parte de los residentes”, el fortalecimiento de la flexibilidad del mercado laboral a través de la reforma laboral, la ratificación de acuerdos comerciales críticos y la “facilitación para inversiones mineras”, que se dio tras la reforma de la Ley de Glaciares.
El FMI también remarcó las mejoras en el marco monetario y cambiario que “están generando el aumento de las reservas” y destacó que el país sortea bien los efectos de la guerra en Medio Oriente “gracias a la mejora constante de sus fundamentos económicos y de su condición de exportador neto de energía”.
El organismo elogió, por otra parte, que las empresas internacionales pudieron el año pasado realizar los giros de dividendos a sus casas matrices en el exterior por primera vez en seis años.
Por último, destacaron que se alcanzaron acuerdos en una serie de políticas para consolidar los logros en materia de estabilización y la baja sostenida de la pobreza.
“Las políticas macroeconómicas y estructurales equilibrarán la desinflación, la estabilidad externa y los objetivos de crecimiento, al tiempo que apoyarán el acceso oportuno de Argentina a los mercados de capitales en condiciones más favorables”, subrayaron, en línea con el planteo del Gobierno de que no era el momento de salir a los mercados internacionales de deuda dado el costo que implicaba la tasa de interés derivada del nivel de riesgo país.
Las políticas acordadas
Los elementos clave del paquete de políticas acordados incluyen los ejes fiscal, monetario, externo, de financiamiento y estructural.
Para el frente fiscal, acordaron que el superávit seguirá siendo el pilar fundamental del programa, “en consonancia con un superávit primario del 1,4% del PBI este año”. En el acuerdo original y en la primera revisión se había fijado una meta de superávit para este año equivalente al 2,2% del PBI, sin embargo, la caída sostenida de la recaudación en los últimos ocho meses implica una presión sobre el resultado. En el presupuesto 2026 se plasmó que la meta de superávit sería de 1,5% del PBI.
El organismo se mostró confiado en que el resultado fiscal será respaldado por el control del gasto riguroso y continuo, “a la vez que proporciona suficiente margen para la asistencia social específica”.
Los puntos pendientes
También anticiparon que esperan que “reformas bien planificadas del marco tributario, de pensiones (jubilaciones) y fiscal mejoren aún más la calidad y la solidez del pilar fiscal”.
En el frente monetario, agregaron que se acordó aplicar “medidas preventivas para contener la volatilidad de la tasa de interés y mejorar la transmisión de la política monetaria y la asignación de crédito”.
Sin embargo, la misma permanecerá lo suficientemente estricta para profundizar el proceso de desinflación, con la ampliación de las bandas cambiarias (que aceleraron su apertura desde enero de este año para darle mayor margen de flotación al tipo de cambio en margen la inflación), y una “mayor transparencia mediante la publicación de un informe trimestral que evalúe el desempeño en relación con los objetivos del programa monetario”.
En el frente externo, plasmaron que esperan que las reservas aumenten en al menos u$s 8000 millones a partir de la compra de, cómo mínimo u$s 10.000 millones que proyecta hacer el Banco Central.
Sobre el financiamiento, destacaron que el Gobierno implementó una estrategia para refinanciar las obligaciones de deuda pública denominada en dólares a través de activos estatales, operaciones de recompra de préstamos y respaldos de instituciones financieras internacionales. “Se espera que, con el tiempo, esta estrategia impulse un acceso oportuno y sostenible a los mercados internacionales de capitales”.
Sobre reformas estructurales, “partiendo de los importantes avances logrados en la desregulación y apertura de la economía, las reformas en curso tendrán como objetivo impulsar el empleo formal, los mercados de capitales nacionales, la inversión privada y la productividad, incluyendo el aprovechamiento del potencial de los sectores estratégicos de Argentina en agricultura, energía, minería y la economía del conocimiento”.
Los principales funcionarios argentinos –encabezados por Caputo– se encuentran en Washington para la asamblea semestral del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. El funcionario viajó acompañado de su vice, José Luis Daza, y se encuentra ya en Washington Carlos Guberman, secretario de Hacienda y el denominado “guardián del superávit”.
“Quiero agradecer especialmente a Kristalina Georgieva por su liderazgo y compromiso a lo largo de este proceso. También a Dan Katz, a Luis Cubeddu y a todo su equipo por el trabajo realizado, que resultó fundamental para alcanzar el Staff Level Agreement”, escribió Caputo en redes tras el comunicado.
También agradeció a “Santiago Bausili y José Luis Daza, por su esfuerzo y dedicación durante toda la negociación. Este acuerdo es un paso muy importante en la consolidación de la estabilidad macroeconómica en la que hemos trabajado estos dos años, y contribuirá a fortalecer el crecimiento económico de nuestro país”.