La victoria de Luiz Inácio Lula da Silva sobre Flávio Bolsonaro en el balotaje presidencial de Brasil provocó este lunes una fuerte reacción negativa de los mercados financieros. Las acciones de las principales empresas brasileñas se desplomaban en las operaciones previas a la apertura de Wall Street, mientras que el real sufría una importante devaluación frente al dólar. Mercado Libre, la empresa fundada por el argentino Marcos Galperin, registraba una caída cercana al 11%.
El impacto alcanzó a prácticamente todos los sectores de la economía brasileña. El fondo cotizado EWZ, que reúne acciones de las principales compañías del país y opera en Estados Unidos, llegó a hundirse un 26,7%. Al mismo tiempo, los contratos de futuros del real negociados en Chicago mostraban una depreciación superior al 10%, con una cotización implícita del dólar cercana a los 5,58 reales. Se trata de operaciones en el exterior, no de la cotización del dólar comercial brasileño.
Entre las compañías más afectadas aparecían los principales bancos de Brasil. Las acciones de Itaú y Bradesco registraban pérdidas de entre el 25% y el 30%, mientras que Nubank, uno de los mayores bancos digitales de América Latina, retrocedía alrededor del 22%. Petrobras, la petrolera controlada por el Estado brasileño, caía más de un 20%.
La caída de Mercado Libre tiene especial relevancia para la Argentina. Brasil es, por amplio margen, el principal mercado de la compañía. Durante 2025 representó el 52,6% de sus ingresos netos e ingresos financieros, con una facturación de 15.201 millones de dólares. Argentina, en cambio, explicó el 20,6% de los ingresos del grupo.
La reacción de los inversores tiene una explicación política y económica. Después de la primera vuelta electoral, en la que Flávio Bolsonaro se impuso sobre Lula, los mercados habían apostado a un cambio de gobierno y a una orientación económica más favorable al ajuste fiscal, la reducción del gasto público y las reformas económicas.
Aquella expectativa había provocado una fuerte recuperación de los activos brasileños. El lunes 5 de octubre, inmediatamente después de la primera vuelta, el índice Ibovespa había subido alrededor de un 7,7%, mientras que el dólar cayó más del 4% frente al real. Las acciones de Mercado Libre también habían registrado un importante salto, cercano al 10%.
El triunfo de Lula invirtió esas expectativas y obligó a los grandes fondos de inversión a desarmar sus posiciones. El presidente consiguió revertir el resultado de la primera vuelta y fue reelegido con el 51,79% de los votos válidos, frente al 48,21% de Bolsonaro.
A la sorpresa electoral se suman las preocupaciones por la situación fiscal de Brasil. La deuda pública supera el 82% del Producto Bruto Interno y los inversores esperan definiciones sobre la política económica que seguirá Lula en su nuevo mandato, especialmente en materia de gasto público, déficit y tasas de interés.
El resultado también tuvo repercusiones en Europa. La Bolsa de Madrid abrió con pérdidas, arrastrada por las empresas españolas con fuerte presencia en Brasil. Telefónica retrocedía más del 7% y Banco Santander registraba una caída cercana al 5%.
La magnitud de las pérdidas internacionales anticipaba una jornada de fuerte volatilidad en la Bolsa de San Pablo. Los operadores no descartaban que se activara el mecanismo de suspensión temporal de operaciones, conocido como circuit breaker, previsto para cuando el índice Ibovespa registra una caída del 10%.
Por ahora, las bajas corresponden principalmente a las operaciones previas a la apertura de los mercados y pueden modificarse durante la jornada. La atención de los inversores estará puesta tanto en la evolución de las cotizaciones como en las primeras señales económicas del presidente reelecto, que consiguió un cuarto mandato al frente de Brasil.