La Red de Instituciones por la Producción de Rosario salió a impulsar un cambio estructural en el Aeropuerto de Rosario: propusieron la concesión total o por unidades de negocio que le brinde a la gestión la eficiencia que, aseguran, no tiene en manos del gobierno provincial.
Para avanzar con ese objetivo, la red –formada por la Federación Gremial, el Foro de Rosario, Trascender, Fundación Apertura y la Sociedad Rural de Rosario– armó un grupo de trabajo específico junto con ex directores de la aeroestación para desarrollar una propuesta técnica e institucional que permita concesionar la terminal aérea, ya sea de forma integral o por unidades de negocio.
Como primera reunión, este miércoles se juntaron en la Federación Gremial con Esteban Bretto, Carlos Cristini, Eduardo Romagnoli y Nicolás Ruggiero, miembros del directorio del aeropuerto en períodos que abarcan desde 2017 hasta 2026. La elección no fue casual: los representantes conocen la terminal desde adentro, con la perspectiva que solo otorga haberla operado. Sus diagnósticos, aunque formulados desde experiencias de gestión distintas, coincidieron en los puntos centrales.
“El aeropuerto tiene todo para ser lo que debería ser. Lo que le falta no es infraestructura ni demanda: es un modelo de gestión a la altura del potencial de la ciudad y de la región”, concluyeron tras la reunión.
Según los números que pusieron a disposición, el aeropuerto de Rosario transportó 438 mil pasajeros en 2024, ubicándose en el puesto 14 del ranking nacional, siendo Rosario la tercera ciudad del país. El potencial técnico identificado en los “master plans” elaborados por los equipos del aeropuerto apunta a 1,5 millones de pasajeros anuales: más de tres veces el volumen actual.
La buena noticia es que 2026 ya muestra signos de recuperación: en los primeros meses del año el tráfico creció un 31% respecto de 2025, y el segmento internacional se disparó un 51%, posicionando a Rosario como el tercer aeropuerto del interior del país en peso relativo internacional, según datos de la ANAC.
Uno de los acuerdos más significativos de la reunión fue la apertura del modelo. Según sostienen las entidades, la concesión no tiene que ser necesariamente total ni a un único operador. Los expertos plantearon la posibilidad de estructurar el proceso por unidades de negocio diferenciadas: cargas aéreas, aviación privada y ejecutiva, conectividad comercial de pasajeros, y explotación comercial de la terminal.
Este enfoque, más flexible y granular, permite diseñar un proceso licitatorio adaptado a la realidad del mercado aeronáutico argentino y a las condiciones específicas de Rosario, sin forzar esquemas que no se ajusten al contexto local. “No hay un único camino. Hay que pensar el aeropuerto como un ecosistema de negocios, donde distintos operadores pueden aportar lo mejor de cada segmento. El objetivo es maximizar el resultado para la ciudad, no cumplir con un dogma de gestión”, manifestó la Red.
En el plano técnico, los ex directores fueron categóricos respecto de la necesidad de crear un tipo societario distinto al actual, que combine dos condiciones que hoy el modelo estatal no puede garantizar de forma simultánea: la flexibilidad operativa necesaria para responder al dinamismo del mercado aerocomercial, y la solidez en materia de seguridad operacional, que en la industria aeronáutica es un estándar no negociable. La nueva estructura jurídica debería ser el paraguas que habilite ambas cosas a la vez.
Un dato que esta red considera estratégico: el trabajo de planificación no parte de cero. Los master plans del aeropuerto, elaborados oportunamente por los equipos técnicos de la propia terminal, existen y están disponibles. Constituyen una hoja de ruta detallada para cualquier operador que asuma la gestión.
¿Qué falta? Lo que resta, dicen, es que el gobierno de la Provincia de Santa Fe diseñe el marco de incentivos adecuado —tarifarios, comerciales, de acceso— que convierta al Aeropuerto de Rosario en una oportunidad atractiva para operadores con experiencia y capacidad en el mercado aeronáutico regional e internacional.
“La Provincia hizo lo más difícil: renovó la pista priorizando la inversión con fondos públicos. Ahora el desafío es crear las condiciones para que el sector privado quiera venir. Y para eso hay que hablar el idioma del mercado aeronáutico”, fue otra de las máximas del encuentro.
Quizás el punto más exigente de las conclusiones de la reunión fue el reclamo de continuidad y autonomía de la gestión. En la industria aeroportuaria, el período promedio de maduración de una nueva gestión (por ejemplo la generación de una nueva ruta aérea) es de entre dos y cuatro años.
El logro de la ruta de Word2Fly a Madrid es un ejemplo de ello. Eso significa que cualquier modelo que se adopte debe estar blindado frente a los cambios de gobierno, con autonomía institucional y con un marco contractual que dé certidumbre al operador privado para invertir y desarrollar rutas en el largo plazo. La conclusión fue compartida: esto no puede ser una promesa de campaña ni una iniciativa de un mandato. Tiene que ser una política de Estado.
Ahora, esta “task force” prevé abrir un canal de diálogo ante el Gobierno de la Provincia de Santa Fe a quienes enviaron notas solicitando reunión. La Red de Instituciones sostiene que el aeropuerto está, por primera vez en muchos años, en condiciones inmejorables para dar el salto: pista renovada, crecimiento sostenido de pasajeros en 2026, conectividad internacional en expansión y un sector productivo decidido a acompañar el proceso.
“El potencial de 1,5 millones de pasajeros anuales no es una cifra arbitraria: surge de los propios estudios técnicos del aeropuerto”, señalaron desde la institución. “La alianza estratégica con el sector privado es el camino. Y el momento es ahora”, concluyó la Red.