Flybondi se presentó en concurso preventivo de acreedores después de meses de una crisis que terminó con la aerolínea completamente paralizada. La low cost lleva 57 días sin realizar un solo vuelo, redujo su flota de 13 a apenas 3 aviones, atravesó cientos de despidos y retiros voluntarios y mantiene reclamos por salarios e indemnizaciones impagos. En paralelo, acumuló embargos, pedidos de quiebra y 27 cheques rechazados por más de $2.900 millones.

Según informa este lunes Ámbito Financiero, la presentación fue realizada por FB Líneas Aéreas S.A., la sociedad que opera Flybondi, y quedó radicada en el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N°24, Secretaría N°47, a cargo del juez Guillermo Mario Pesaresi. La compañía ya solicitó formalmente acogerse al concurso preventivo, aunque la Justicia todavía debe resolver su apertura.

El paso por los tribunales terminó por confirmar un escenario que desde hacía semanas se daba prácticamente por descontado dentro del sector aerocomercial. La posibilidad de que Flybondi recurriera al concurso comenzó a tomar fuerza en agosto, cuando la compañía ya acumulaba salarios impagos, cientos de indemnizaciones pendientes, reclamos de proveedores y pedidos de quiebra. Hacia mediados de ese mes, la discusión ya pasaba por cuándo se concretaría la presentación y cuál sería la estrategia judicial elegida por la empresa.

La situación continuó deteriorándose y, durante septiembre, trascendió que la compañía avanzaba con los requisitos necesarios para formalizar el concurso. Finalmente, la presentación se concretó el viernes y este lunes quedó asignado el juzgado que deberá analizarla.

Dos meses sin vuelos y cientos de desvinculaciones

 

El último vuelo de Flybondi se realizó el 5 de agosto, cuando un avión de la compañía cubrió el trayecto entre Bariloche y Ezeiza. Desde entonces, la aerolínea no volvió a transportar pasajeros y este lunes acumulaba 57 días sin operar.

El parate estuvo acompañado por una fuerte reducción de la flota. De los 13 aviones que tenía, actualmente conserva tres aeronaves en el país, todas sin operar. Las otras diez fueron devueltas a sus propietarios, aunque algunas todavía permanecen en territorio argentino mientras se completa el proceso de redelivery. Su página web también volvió a quedar fuera de servicio.

La interrupción total de los vuelos fue el desenlace de varios meses de problemas operativos. Durante el primer semestre la compañía llegó a volar con apenas uno o dos aviones y acumuló cancelaciones de servicios. Para julio había realizado apenas una fracción de los vuelos previstos y en agosto terminó directamente por dejar de operar.

Al mismo tiempo, Flybondi avanzó con un fuerte achicamiento de su estructura laboral. Los primeros retiros voluntarios comenzaron durante el primer semestre y desde abril se aceleraron los despidos.

Los problemas no se limitaron a las desvinculaciones. La empresa comenzó a atrasarse también con quienes continuaban trabajando. Para agosto, los empleados denunciaban que tenían pendientes los salarios de junio y julio y el medio aguinaldo, mientras más de 700 exempleados reclamaban indemnizaciones por despidos sin causa y pagos comprometidos en acuerdos de retiro voluntario.

En septiembre ya se contabilizaban más de 900 desvinculaciones entre despidos y retiros voluntarios, según denunciaron los trabajadores. A fines de ese mes, un grupo de exempleados llevó el reclamo hasta la Secretaría de Trabajo y sostuvo que la situación alcanzaba a unas 1.000 familias.

En esa presentación denunciaron atrasos en los pagos de los retiros voluntarios, indemnizaciones por despidos sin causa pendientes y salarios adeudados a trabajadores que todavía continuaban vinculados a la empresa.

Embargos, cheques rechazados y pedidos de quiebra

 

Mientras Flybondi dejaba de volar y reducía su personal, los incumplimientos comenzaron a multiplicarse también en los tribunales.

Dos de los principales reclamos corresponden a organismos públicos. ARCA y la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) reclaman, en conjunto, más de $3.000 millones y durante agosto y septiembre avanzaron con embargos sobre las cuentas de la compañía.

ANAC reclama específicamente $1.464 millones correspondientes a seis facturas impagas por tasas de seguridad aeroportuaria, cuyos vencimientos se acumularon entre marzo y agosto.

En paralelo, distintos acreedores privados acudieron a la Justicia. Entre las sociedades que pidieron la quiebra de FB Líneas Aéreas aparecen Hotel Presidente S.A., Seal Siher S.R.L. y Li Azzurri S.A.

Hotel Presidente reclama alrededor de $660 millones, mientras que Seal Siher pidió la quiebra por una deuda superior a $13 millones vinculada con repuestos para equipamiento aeroportuario. En este último expediente, la Justicia llegó a disponer la inhibición general de bienes de FB Líneas Aéreas.

A esos pedidos se sumaron otros reclamos comerciales. La Nueva Metropol, por ejemplo, demandó a la compañía por unos $186 millones correspondientes a servicios de transporte en aeropuertos y traslados de pasajeros. La Justicia dispuso un embargo sobre las cuentas bancarias de Flybondi para cubrir el monto reclamado.

La compañía también arrastra reclamos de pasajeros por vuelos cancelados y devoluciones pendientes. Según un relevamiento del sitio especializado Failbondi, durante 2026 se cancelaron alrededor de 2.400 vuelos y unos 383.000 pasajeros resultaron afectados.

Flybondi quedó bajo el control de COC Global a mediados de 2025. El grupo también controla OCA, que atraviesa su propio concurso preventivo. Durante los últimos meses, la aerolínea había evaluado que su presentación tramitara por conexidad con el expediente de la compañía postal, aunque esa conexidad no fue concedida y el concurso de Flybondi quedó finalmente radicado en otro juzgado.

Ahora la Justicia deberá decidir si corresponde abrir formalmente el concurso. Si lo hace, se designará un síndico y se establecerán los plazos para que los acreedores soliciten la verificación de sus créditos. Ese proceso permitirá conocer con mayor precisión cuánto debe Flybondi y cuál es la composición total de su pasivo.

En paralelo, durante los últimos meses comenzaron a conocerse algunos movimientos dentro del grupo que podrían dar pistas sobre una eventual reorganización. Más de 200 trabajadores de rampa de Flybondi fueron traspasados a OC Support, una sociedad vinculada a OCA que comenzó a prestar servicios de ground handling a otras compañías aéreas.

También circuló en el sector la posibilidad de desarrollar una operación bajo el nombre OCA Air, asociada al negocio aerocomercial y logístico. Hasta el momento, sin embargo, no existe una confirmación oficial sobre la puesta en marcha de esa iniciativa ni sobre el papel que tendría Flybondi dentro de ese esquema.

En definitiva, el futuro de Flybondi quedó ahora en manos de la Justicia y depende de la capacidad de la compañía para alcanzar un acuerdo con sus acreedores. La presentación concursal abre una nueva etapa para una empresa que llegó hasta esta instancia después de meses de incumplimientos y con su operación detenida desde agosto.