El derrumbe de las ventas que angustia a las economías regionales de todo el país está haciendo emerger una serie de problemas estructurales que trascienden las actuales políticas económicas y que se presentan como los verdaderos escollos para la competitividad y supervivencia de las empresas. 

En efecto, resolver problemas de larga data como una muy alta presión tributaria, costos logísticos desproporcionados, falta de infraestructura de servicios y empresas que operan en la informalidad legal que , asoman como imprescindible para la subsistencia de las economías regionales en un contexto coyuntural de menor demanda interna, mayor competencia importada y suba de costos, como energéticos, todos problemas que las empresas no pueden trasladar a precios en un contexto de inflación y tipo de cambio contenidos.

Este panorama -de una recesión de ventas haciendo aflorar déficits de fondo- quedó expuesto este martes en el Senado de la Nación durante un encuentro con referentes empresarios de las economías regionales de todo el país convocado por los senadores Marcelo Lewandosky y Jorge Capitanich para debatir lo que llamaron una “agenda para el desarrollo nacional”. 

Los senadores Capitanich y Lewandosky, el martes con empresarios. 

A la reunión -de la que participó Rosario3- asistieron referentes de los sectores tabacaleros, forestales,  frutihortícolas, vitivinícolas y agropecuarios del noreste, la zona de cuyo, la Patagonia y la región litoral. También hubo representantes de la industria y la agroindustria. De Santa Fe, estuvieron representantes de la Bolsa de Comercio de Rosario y  la Federación Industrial de Santa Fe. Y en la mesa también se sentaron autoridades de la Cónfederación de la Mediana Empresa (Came).

Emergencia impositiva

Al inicio del encuentro, Capitanich presentó su proyecto de Emergencia Económica por un año que comprende reducciones impositivas, rebaja de tarifas, menos aportes a la contribuciones patronales y cupos para compras pymes. “Sintetiza muchas iniciativas legislativas y aportes de entidades”, dijo.

Luego, Lewandowski presentó su proyecto para suspender por 365 días las ejecuciones fiscales de ARCA y levantar automáticamente embargos sobre cuentas bancarias, quitas de intereses y condonación de multas.

“Muchas empresas nos dicen que les embargan las cuentas y no pueden seguir trabajando”, advirtió. La suspensión también comprendería a monotributistas, clubes y cooperativas.

Luego de la presentaciones, los empresarios empezaron con sus exposiciones y, pese a estar ubicados a cientos de kilómetros unos de otros y operar en negocios distintos compartían la misma agenda de escollos estructurales hoy potenciados por la crisis.

Tarifazos

“Tenemos muchos limitantes para la producción. Altísimos costos de energía, gas, y combustibles. La presión tributaria es muy fuerte. Pagamos un 27% de IVA. Es desesperante porque es inviable seguir produciendo”, dijo. “Hay productores vendiendo herramientas y equipos para seguir produciendo”, advirtió.

“Estamos apremiados por Arca. El 80% del precio del paquete de cigarrillos es por impuestos. Y además tenemos el problema de la subfacturación y  la evasión por la que el Estado deja de percibir 700 millones de dólares al año con tabacaleras que venden a un precio 275% más alto del que declaran”, agregó.

Los tabacaleros también advirtieron por el contrabando (por el que calcularon el Estado deja de recaudar 1.000 millons de dólares) y reclamaron la aplicación de impuestos coparticipables a los dispositivos eléctronicos (como vapeadores) porque sino lo hacen están compitiendo en desigualdad de condiciones y “se necesita ordenar el mercado”.

A su turno, Guillermo Fachinello, presidente de la Asociación de Productores Industriales y Comerciantes Forestales de Misiones, denunció una suba del 100% de la energía eléctrica. “No hay gas en nuestra provincia. Somos electrodependintes y esta suba paralizó inversiones”, resaltó. “La salida exportadora no aparece porque los impuestos ns dejan fuera de mercado. Sin impuestos, somos competitivos”, insistió.

Después, expuso Aníbal Caminiti, gerente de la Cámara Argentina de Productores de Cerezas Integrados, explicó que el repunte del 2025 en la fruta fina en la región patagónica, con una temporada récord ocurre en el maro de una tendencia a la baja del complejo. “La exportación total entre vinos y jugos bajó del 4.6% del total de la agroindustrial al 2.5%. En frutas, entre 2016 y 2025, el retroceso es del 30 % en fruta fisca y del 9% en todo el complejo frutícola. El que sube es el jugo industrial, que tiene jugo concentrado y no consume  fruta fresca, que es el  negocio de mejor precio y más demandante de mano de obra”, explicó.

“Nuestro problema es estructural. Es el alto costo del país. La alta carga impositiva nos hace perder competitividad a todos. En nuestro caso llega al l 6.75% sobre el valor FOB en fruta fresca. No es problema de ideología o grieta política. No es culpa de este o del otro”, agregó el ejecutivo. “La devolución del IVA demora 12 meses. El reintegro a las exportaciones es del 1.25 al 4 pro ciento cuando en el pasado era de 11/12%. Es tóxica la relación con el fisco”, ejemplificó.
 

Costo logístico
 

El empresario también puso énfasis en el costo logístico. “Embarcar por Ezeiza es carísimo. Además, hay que llegar a Ezeiza con altos costos de transporte vial por la casi nula penetración del tren de cargas.
Sobre el costo logístico también se expresesó Sebastián Lafalla, de la Federación Económica de Mendoza. “Una puesta a bordo en el puerto en el puerto de Buenos Aires sale 300 dólares y una desde los puertos de Chile sale 160 dólares”, comparó.

“Tenemos un mercado internos recesivo, pero cuando vamos a exportar nuestro costo es muy alto y eso nos deja afuera. El incremento de la tarifas de energía fue del 160%, a lo que hay que sumar impuestos. Tenemos tipo de cambio apreciado, con inflación de costos en dólares. La solución es política. La grieta política puede ser buen negocio para la política pero a los empresarios nos mata”, resaltó.
 

Paradoja impositiva
 

A su turno, María José Daro, representante de empresarios Industriales de Sunchales, hizo foco en una “paradoja impositiva”. Según relató, “el Estado en sus tres niveles absorbe el capital de trabajo de las pymes. Por encima de la alta carga tributaria, le adelantamos y prestamos constantemente nuestro capital de trabajo al Estado con adelantos de IVA, de Ganancias, o de pagos Ingresos Brutos a cuenta, por todo eso tenemos declaraciones juradas con exhorbitantes saldos a favor”. 

Y agregó: “Muchas empresas van a cerrar esperando cobrar. Las devoluciones y reintegros insumen más de una año de espera, con suerte. Nosotros adelantamos capital de trabajo y ellos no pagan el 0.5% mensual, pero si yo debo la tasas que me cobran es del 2.75% mensual para arriba”.  

Otra paradoja que planteó es que, sin capital de trabajo, porque le fue adelantado al Estado, van a los bancos y en el sistema financiero el costo del crédito se encarece por los impuestos y las tasas que les cobran a los bancos.  Y, según relevó, las provincias cobran Ingresos Brutos a la actividad financiera del 9 a15 por ciento, mientras que los bancos ponen tasas del 3 al 5 por ciento.

Los disertantes en la reunión convocada en el Senado 

“No hay dos velocidades”
 

También disertó Mariano Ferrazzini, de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), quien presentó un diagnóstico de la actualidad productiva de Santa Fe, que registró una caída interanual del 1,3% en el último mes relevado, mientras que el acumulado de 2026 supera el 4% de baja.  Pero el dato que consideró particularmente preocupante es que, el 71% de las ramas industriales de la provincia registra caídas.

Para el dirigente industrial, estos números permiten advertir que no se trata simplemente de una economía que avanza a “distintas velocidades”, sino de una dinámica que puede consolidar un “modelo de ganadores y perdedores”.

En ese sentido, planteó que la industria santafesina atraviesa una crisis de oferta y de demanda.
Por un lado, las empresas industriales deben competir con productos transables provenientes del exterior en un contexto en el que, según señaló, las condiciones de competitividad locales resultan insuficientes. Allí ubicó cuestiones como el sistema tributario, las percepciones y retenciones, pero también llamó la atención sobre el peso que tiene la informalidad sobre el sector formal de la economía.
 

Por otro lado, describió una fuerte presión sobre los costos industriales. Según los datos presentados durante la exposición, el IPC de servicios acumuló un incremento del 400% durante la actual gestión, frente a un incremento del 235% en el IPC promedio, mientras que la industria logró trasladar a precios solamente un 144% de esos incrementos.
 

A partir de estos datos, Ferrazzini explicó que las empresas industriales absorbieron buena parte del incremento de costos a costa de sus márgenes.
 

“Por tanto, hemos absorbido, ya más allá en muchos casos, las rentabilidades y hoy se ve en el cierre de empresas, en la pérdida de puestos de trabajo, en la destrucción del valor agregado. Hemos absorbido todo lo que se ha podido, pero hoy nos encontramos ante la incapacidad de seguir absorbiendo”, afirmó.
 

A esta situación sumó el impacto de los costos energéticos, particularmente durante los meses de mayor demanda estacional. Según explicó, determinadas disposiciones vinculadas a los sobrecostos energéticos llegaron a generar incrementos de hasta 500%, profundizando las dificultades de las industrias para sostener su competitividad.
 

A la crisis de oferta se suma, sostuvo, una crisis de demanda interna. La caída del poder adquisitivo hace que buena parte del consumo se concentre en bienes urgentes y necesarios, mientras que la adquisición de otros productos pasa a ser prácticamente un gasto de lujo.
 

Finalmente, y a modo de conclusión, el senador Lewandosky señaló: “El legislador santafesino subrayó que Argentina necesita dejar atrás un esquema basado en el extractivismo y la primarización para avanzar hacia una economía con industria, pymes, empleo calificado y valor agregado. Si acá no hay valor agregado, si no crecen nuestras pymes, si no tenemos mano de obra calificada, no salimos más.