La industria y la construcción arrojaron balances dispares en junio, luego de haber registrado resultados positivos un mes antes. En el sexto mes del año, la actividad manufacturera creció 0,9% con respecto a mayo, mientras que las obras cayeron 4%, según informó este viernes el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
En el caso de la industria, si bien registró uno de los mejores datos de los últimos 12 meses, en el primer semestre el sector se mantuvo un 2,2% por debajo del mismo período de 2025 en nivel de producción, de acuerdo con el Índice de Producción Industrial (IPI) manufacturero elaborado por el organismo estadístico.
Al analizar la serie desestacionalizada, el nivel de producción alcanzó su segundo valor más alto del último año, solo por detrás de marzo último. Cabe remarcar que el segundo semestre del año pasado fue muy crítico para la industria nacional, en un contexto de fuerte salto en las tasas de interés, bajo consumo e incertidumbre electoral, que afectó las decisiones de las empresas.
En cuanto al desempeño sectorial, la producción de Alimentos y bebidas, que es la división de mayor incidencia en el IPI, arrojó un alza mensual del 1,5% y un crecimiento interanual de 6,1%. En paralelo, se destacó la performance de Refinación del petróleo, químicos, productos de caucho y plástico, que presentó un avance mensual del 4,4%, e interanual del 7,1%.
Sobre este último rubro, Indec destacó la incidencia de la elaboración de productos farmacéuticos, que registró una suba interanual de 15,6% “debido a una mayor comercialización al mercado interno y externo de especialidades medicinales para la salud humana”.
En el otro extremo se mantuvieron con variaciones negativas los sectores de fabricación textil e indumentaria y el automotriz. Precisamente son estas dos actividades las que explican buena parte de la caída acumulada de la producción durante el primer semestre, con bajas del 17,1%, y del 10,7%, respectivamente. Adicionalmente, también tuvo mucha relevancia el declive en la fabricación de maquinaria y equipo, que incluye, por ejemplo, maquinaria agrícola o electrodomésticos.
Construcción
Por su parte, el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (Isac) que mide el Indec cayó 4,1% en junio y marcó su cuarta baja mensual desestacionalizada en el primer semestre del año. Aunque como los rebotes de marzo y mayo fueron del 5% y 6,7%, respectivamente, el sector continúa mostrando una variación acumulada positiva en el orden del 2,8%.
A nivel interanual, el Isac aumentó 4% respecto de junio de 2025, aunque las expectativas de las empresas para el próximo trimestre continúan siendo mayormente cautelosas.
El comportamiento de los insumos refleja un escenario heterogéneo. Entre las mayores subas interanuales sobresalieron el rubro “resto”, que incluye grifería, tubos de acero sin costura y vidrio para la construcción, con un salto de 30,8%; los artículos sanitarios de cerámica (10,7%), las placas de yeso (10,5%), los ladrillos huecos (7,1%), las cales (5,7%) y el hierro redondo y los aceros para la construcción (4,6%).
En contraste, el asfalto cayó 17,1%, los mosaicos graníticos y calcáreos retrocedieron 13,6%, mientras que también disminuyeron el consumo de pinturas, hormigón elaborado y cemento portland (-1,2%).
Los indicadores vinculados al empleo muestran una recuperación mucho más moderada. En mayo, los puestos de trabajo registrados en la construcción crecieron apenas 0,8% interanual, hasta alcanzar 377.438 trabajadores. El acumulado de los primeros cinco meses del año también arroja una mejora de solo 0,8%, lejos del dinamismo que históricamente acompañó a los ciclos expansivos del sector.
En paralelo, la superficie autorizada para construir registró una baja de 6,1% interanual en mayo, aunque el acumulado de los primeros cinco meses todavía mantiene un crecimiento de 4,5%. El indicador suele funcionar como un anticipo de la actividad futura, por lo que el retroceso mensual agrega señales de desaceleración para los próximos meses.
Entre las empresas dedicadas principalmente a obras privadas, el 71,1% considera que el nivel de actividad no cambiará entre julio y septiembre, mientras que un 16,8% espera una caída y apenas un 12,1% proyecta una mejora.
En el segmento de obra pública el panorama tampoco es optimista: el 52,8% prevé estabilidad, el 29,2% anticipa una disminución de la actividad y solo el 18% espera un aumento.
Entre quienes pronostican una baja de la actividad, las principales razones son la desaceleración de la economía y los elevados costos de construcción. A su vez, cuando se consulta qué políticas podrían incentivar al sector, las respuestas se concentran en una reducción de la carga fiscal y en una mayor disponibilidad de créditos para la construcción, tanto para obras privadas como públicas.