La situación que registra el sistema financiero argentino se agravó notablemente durante el último año y medio debido a que la mora total del crédito a las personas, que incluye el crédito del sistema financiero y no financiero, se quintuplicó. Y el deterioro es todavía mayor entre los proveedores no financieros de crédito –fintech, tarjetas no bancarias y casas de electrodomésticos, entre otros–, en los que los atrasos mayores a tres meses alcanzaron casi un tercio del total.

Esto se ha convertido en un factor que profundiza la crisis que atraviesa el tejido productivo y comercial, fundamentalmente explicada por la caída del consumo masivo.

De acuerdo con un informe elaborado por la consultora Eco Go y la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral, los números reflejan un escenario de insolvencia sostenida: “La mora consolidada total sigue creciendo: alcanzó el 17,5% del crédito a las familias, el vigésimo aumento mensual consecutivo”.

El mismo relevamiento advierte que “la mora sigue subiendo y ya se lleva casi uno de cada seis pesos prestados”. Mientras que el crédito total ascendió a 97,1 billones de pesos a junio de 2026, el 26,1% de los deudores ya registra al menos un saldo irregular en sus compromisos financieros.

La primera explicación podría ser que las familias se endeudaron por encima de sus posibilidades. Sin embargo, casi dos de cada tres nuevos morosos dejaron de pagar sin que sus obligaciones hayan aumentado de manera extraordinaria, un dato que apunta a la pérdida de capacidad de pago como uno de los principales factores que explican este fenómeno.

Esto genera un impacto directo en los hogares: el pago de las deudas con entidades financieras ya equivale, en promedio, al 24% de la masa salarial. Cuando se suman los gastos fijos, una familia promedio tiene comprometido casi el 50% de sus ingresos propios.

Preocupación por el pago de alquileres
 

En este contexto, desde el Colegio de Corredores Inmobiliarios de Rosario (Cocir) advirtieron que, si bien el pago de los alquileres aún no se ha visto afectado, esto podría cambiar durante los próximos meses.

“Los alquileres no son una isla en relación a todo lo que está pasando a nivel nacional”, señaló Alejandro Juri, miembro del Cocir, quien explicó que si bien hasta el momento no se han registrado demoras importantes en el cumplimiento de los alquileres, sí hay señales de alerta.

“Dentro de la crisis que hay de pagos, en la gente no está llegando a fin de mes, todavía el cumplimiento del alquiler de la vivienda se está dando bastante bien”, dijo en diálogo con Telenoche (El Tres), y apuntó que “podríamos estar mucho peor”.

Juri marcó que la situación es distinta para los locales comerciales, ya que su último informe arrojó una tasa de vacancia del 12,5% para la ciudad de Rosario en junio, un 1,8% más que en diciembre del año pasado.

En este sentido, añadió: “La gente resigna cosas, pero el alquiler de la vivienda trata de pagarlo dentro del mes. Los que no pueden pagarlo dentro del mes tratan de pagarlo comenzado el otro”.

No obstante, advirtió: “Si esto no se revierte la cuestión va a empezar a ser bastante peor”.

Por su parte, supermercadistas también se enfrentan a un panorama adverso marcado por un consumo que se mantiene alicaído. “Los tickets siguen iguales, pero el promedio de las ventas es muy chico”, apuntaron, precisando que la facturación se recortó entre un 20 y 25 por ciento durante los últimos meses.

Esto golpeó principalmente a la venta de carne, que “está por el piso”, mientras que el pollo “se está vendiendo bien” y las pastas secas se mantienen como una compra constante.