Después de varios intentos de marcas chinas por ganar volumen en el mercado automotor argentino, Leapmotor llega con una estrategia distinta: no apuesta al eléctrico puro, sino a una tecnología de transición, híbrida, pensada para países donde la red de cargadores todavía es escasa.

Con el respaldo de Stellantis, la marca desembarca con dos SUV y un sistema denominado “ultra-híbrido”, que busca resolver el principal obstáculo de la electromovilidad local: la autonomía sin depender del enchufe.

La llegada de Leapmotor no inaugura la presencia de marcas chinas en la Argentina, pero sí introduce un movimiento con otro peso específico. A diferencia de desembarcos anteriores —muchos de ellos intermitentes o limitados a nichos—, la firma asiática se integra a la estrategia regional de uno de los mayores grupos automotrices del mundo, con operación industrial, comercial y de posventa ya instalada en el país.

Ese respaldo no es un detalle menor en un mercado como el argentino, donde la continuidad de las marcas, la provisión de repuestos y el servicio técnico suelen ser tan determinantes como el diseño o el equipamiento. En ese marco, Leapmotor se prepara para debutar comercialmente en 2026, tras una primera presentación pública realizada en el Summer Car Show que Stellantis organizó en la costa atlántica.

Una llegada en dos tiempos

El esquema planteado por Stellantis combina importación inicial desde China con una proyección de producción regional en Brasil, más precisamente en la planta de Pernambuco. La lógica es doble: iniciar rápidamente la comercialización y, al mismo tiempo, construir un anclaje productivo que le dé previsibilidad al proyecto en el mediano plazo.

Leapmotor llegará al país con dos modelos: C10, un SUV del segmento D, y B10, un SUV del segmento C.

El C10 es, por ahora, el modelo del que se conocen más detalles técnicos. Utiliza un sistema denominado REEV (Range Extended Electric Vehicle), una variante de electrificación que se ubica a mitad de camino entre el eléctrico puro y el híbrido convencional.

En este esquema, el vehículo siempre se mueve con un motor eléctrico, mientras que el motor a combustión cumple la función de generador, recargando la batería cuando es necesario. El C10 combina un motor eléctrico de 215 CV y 320 Nm de torque con una batería de 28,4 kWh, lo que le permite recorrer hasta 150 kilómetros en modo 100% eléctrico y alcanzar una autonomía total cercana a los 1.000 kilómetros.

Del B10, en tanto, Stellantis adelantó que será el segundo pilar del desembarco, aunque todavía no difundió en detalle sus especificaciones para el mercado local.

La elección de esta tecnología no es casual. En un país donde la infraestructura de carga eléctrica sigue siendo limitada y está concentrada en grandes centros urbanos, el sistema REEV aparece como una solución de transición, pensada para reducir la ansiedad por la autonomía y eliminar la dependencia absoluta del enchufe.

La propuesta apunta a un usuario que quiere dar el salto hacia la electrificación, pero sin modificar de manera drástica sus hábitos cotidianos ni su logística de uso. En ese sentido, Leapmotor no compite solo con otras marcas chinas: también entra en diálogo con híbridos tradicionales y con SUVs medianos bien equipados que hoy dominan el centro del mercado.

El desembarco de Leapmotor coincide además con una ventana de oportunidad abierta por la política comercial. El gobierno nacional habilitó un cupo anual para importar vehículos electrificados con arancel cero, siempre que cumplan con un valor FOB máximo y dentro de un volumen establecido. Para 2026, ese cupo alcanza las 50.000 unidades.

Según informó Stellantis, los modelos C10 y B10 fueron aprobados para ingresar bajo ese régimen, lo que les permite evitar el arancel del 35% que pagan los vehículos extrazona. Ese beneficio puede ser determinante a la hora de definir el precio final, una de las variables clave para medir el impacto real de la marca en el mercado.

Más allá de los anuncios y la presentación pública, hay definiciones que serán centrales para evaluar el alcance del proyecto:

Precios y versiones con las que se ofrecerán los modelos en Argentina.

Red comercial y posventa, que Stellantis anticipa integrada a su estructura existente.

Garantías, repuestos y plazos de entrega, aspectos decisivos para generar confianza en un segmento aún incipiente.

Leapmotor no llega como una rareza ni como una prueba aislada. Es parte de una tendencia más amplia: los grandes grupos automotrices occidentales están incorporando tecnología china para acelerar su transición hacia la electrificación. Stellantis creó Leapmotor International justamente con ese objetivo: desarrollar, fabricar y comercializar estos vehículos fuera de China con respaldo global.

En la Argentina, ese movimiento se da en un momento en el que la oferta de autos electrificados empieza a ampliarse y el debate deja de pasar solo por la novedad tecnológica para concentrarse en su viabilidad real.

La incógnita no es si Leapmotor será “otra marca más”, sino si logrará consolidarse como una opción estable en un mercado que, lentamente, empieza a aceptar que la transición eléctrica no será de un día para el otro, sino por etapas. Y en esa transición, los híbridos que se manejan como eléctricos pueden encontrar su lugar.